Los cruceros del fin del mundo

Noruega cuenta con una maravilla natural realmente única en todo el mundo: la sorprendente y deslumbrante aureola boreal

La manera de conocer este increíble fenómeno es a través de Hurtigruten, la legendaria compañía de cruceros fundada a fines del siglo XIX por un osado capitán llamado Richard With quien, luego de inaugurar la ruta que une el norte y el sur del helado país, les ofreció a las autoridades crear un circuito turístico que permitiera difundir el increíble paisaje característico de la región.

La pequeña –e insegura- nave donde el marinero transportó a los primeros valientes que se animaron a hacer todo el recorrido se ha transformado, con el paso del tiempo, en una impresionante flota de cruceros que cuentan con las comodidades propias de un hotel de primer nivel incluyendo habitaciones con baño privado y balcón, restaurantes con chefs internacionales e inmensos salones donde disfrutar amenas charlas.

La travesía incluye paradas en las ciudades más importantes de Noruega:

Bergen: allí comienzan, inevitablemente, todos los viajes, y es famoso su increíble puerto, visitado cada año por miles de personas que quieren conocer los tres imponentes fiordos que le dieron fama mundial: Sognefjorden, Nærøyfjord y Hardangerfjorden.

Ålesund: es una de las ciudades más populares del país por un motivo muy simple: fue completamente arrasada por un terrible incendio en 1914 y el gobierno la reconstruyó por completo; hoy cuenta con casas realmente impecables levantadas con los materiales típicos de la región (madera y piedra, esencialmente) y un centro de esquí elegido por múltiples celebridades que buscan paz y descanso.

Molde: todos los años ofrece uno de los festivales de jazz más importantes del mundo, pero su principal –y provocador- atractivo es Trollstigen, una carretera de montaña considerada la más peligrosa del planeta por sus curvas de ciento ochenta grados (durante mucho tiempo se especuló con que los productores de “Rápido y furioso” elegirían ese lugar para uno de sus films, algo que todavía no ocurrió).

Tromsø: la definen como “la versión helada de París” gracias a su increíble vida social-cultural basada en un impresionante conjunto de restaurantes, bares, discotecas y pubs donde actúan, a lo largo del año, artistas de primer nivel en prácticamente todos los estilos existentes, desde la suavidad del reggae a la furia desatada del heavy metal o el gótico industrial. Es el sitio preferido por los estudiantes y los turistas veinteañeros provenientes de Francia, Alemania e Inglaterra.

Trondheim: la ciudad más querida por los noruegos por un simple motivo, allí fue enterrado su mayor héroe, el rey Olafo Haraldsson, tras ser derrotado y asesinado en una grandiosa batalla; como homenaje, sobre su tumba se construyó la catedral de Nidaros.

Kirkenes: aquí terminan, oficialmente todos los cruceros; aunque es un pueblo muy pequeño que no puede competir con Tromsø o Ålesund todos los años lo visitan miles de turistas porque solo allí pueden verse los gigantescos cangrejos reales que alcanzan los dos metros de longitud.

Obviamente, la actividad más popular entre los turistas y el cierre obligado de cualquier viaje con Hurtigruten son las imponentes auroras boreales, un verdadero fenómeno de la naturaleza que pinta el cielo de tonos que van del verde claro al violeta profundo. ¡La mejor manera de terminar un recorrido por Noruega!

Autor: Hernán Martín

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