Villasuso, Rosende, Candal deben dictaminar si hay racismo en el Deportivo

¿Recuerdan aquello de a quien no le guste la taza de caldo, que tome dos? Pues es lo que le pasa a Villasuso, Rosende, Candal, el trío que escuchó las razones por las que Anita González, segunda entrenadora del Deportivo femenino, no quería seguir con su jefe, Miguel Llorente, el pasado 22 de marzo. Villasuso, Rosende, Candal solo actuaron cuando una denuncia contra Miguel Llorente llegó al canal ético del club. Tras unos días de investigación, en los que el técnico fue formalmente apartado, todo siguió parecido. Llorente, empoderado, en una rueda de prensa desatinada, se autoafirmó “inocente” de las acusaciones y mostró su carácter pío ofreciendo ayuda a la ex ayudante para que, en el futuro, no reviviese la misma situación, pero con un “rostro diferente” al del madrileño. Llorente nos daba a entender que su ex ayudante tenía un trastorno. Entre los casi veinte ítems argumentados por Anita González en la sede de la Plaza de Pontevedra había mucho contenido, incluido el racismo, pero ninguno lo suficientemente importante, a tenor de la solución tomada. Villasuso, Rosende, Candal rebajaron a la entrenadora de Redondela al segundo equipo, teniendo que seguir viéndose las caras con quien le desagradaba (vamos a considerarlo así). Mientras, Llorente fue repuesto al amparo del trío del poder. Desde entonces, el Deportivo renovó a una jugadora (lo digo porque el quién tiene significado) y el equipo de los dos motines (que no uno) siguió ampliando su marca de números históricos negativos.

“Llorente, miente”

Obviamente, no estaba todo controlado. No por “insignificante” dejó de ser llamativa la pintada “Llorente miente”, aparecida en el túnel de acceso al aparcamiento de la Cidade Deportiva en la mañana del importante partido contra el Espanyol. Una semana después de esa derrota, antes de que llegase la tercera consecutiva, esta vez contra el penúltimo, Charity Adule estalló.
La atacante nigeriana envió una larga carta a Villasuso, Rosende, Candal, expresándoles el dolor psicológico que había tenido que soportar estos últimos meses como víctima del odio, al recibir lo que ella entendió como micro y macro agresiones, que la hicieron sentir deprimida, insegura y marginada en la presencia del entrenador y su staff masculino (atención al matiz, pues excluye a Anita González). En la carta, la futbolista sustenta sus quejas con ejemplos, igual que hiciera Anita González, hablando de fechas y hechos.

“Si pienso en ganar, no pienso en ti”

Lo hizo así porque le dijeron que el Deportivo tiene tolerancia cero con el racismo. Sobre Llorente cuenta la indiferencia que muestra al dirigirse a ella, la incoherencia y contradicción de sus instrucciones o los desprecios del tipo “si pienso en ganar, no pienso en ti”, aunque la misma tarde de ese comentario le afirmase que era la mejor jugadora. Adule añade que Llorente se burló de ella delante de otras personas y realizó comentarios estereotipados sobre su cultura y el color de su piel, como si todos los negros fuesen iguales, hombres, mujeres, nigerianos, sudafricanos o afroamericanos. Es por ello que Adule crea que el desafecto que le ha mostrado Miguel Llorente tenga una base racista, pues es la única futbolista negra del equipo y la única que ha sufrido ese tipo de desconsideraciones específicas.

Otra vez las abogadas

El Deportivo vuelve a tener otra patata caliente y sigue actuando tarde ante una acusación de racismo. Las abogadas de Abanca comenzarán su trabajo diez días después de la denuncia de la jugadora. Me pregunto: Si en la investigación anterior sobre la conducta de Llorente hubo contenidos que avalasen la actual denuncia de Adule: ¿qué podemos pensar sobre la calidad del procedimiento del club caso que, ahora, le dieren la razón a Adule? ¿Qué podemos pensar sobre el valor de ese canal ético si le dieren la razón a la futbolista? ¿Qué podemos pensar de la decisión tomada hace unas semanas sobre Miguel Llorente? Si se demostrare que Adule tiene razón, ¿qué tendría que hacer el trío Villasuso, Rosende, Candal?

Un comentario

  • Carlos V.

    Que disuelvan ya este chiste. El fútbol femenino no tiene tracción. Es una burbuja artificial en la que por postureo, se paga dinero a jugadoras de nivel amateur bajo. Lo más sangrante es que, calidad aparte…no están ni en forma. Por ser majo, es un equipo «rubenesco» o «de hueso ancho».
    Pero lo peor no es eso. Es que, no es que no se comporten como profesionales dentro del campo, es que fuera están dando un espectáculo propio de un vestuario de la peor liga de peñas.
    Que le quieren hacer la cama a un entrenador, porque no les cae bien. Perfecto, a la p… calle todas. Muerto el perro, adiós a la rabia.

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