Aprendizajes tecnológicos tras la pandemia

Los sentidos se estimulan mediante cinco partes de nuestro cuerpo que nos hacen reaccionar a los estímulos del mundo, con el que la pandemia nos ha hecho relacionarnos de forma distinta

Existe definitivamente un mundo previo y otro posterior a la aparición de la pandemia. Se ha moldeado y determinado no solamente nuestra personalidad, sino las formas de reaccionar, interactuar y comportarnos. También los hábitos, no solamente laborales, sino de compra y en el día a día, han venido determinados por un confinamiento del que dijimos saldríamos mejores, pero lo que es seguro es que hemos salido diferentes. Uno de las más claras evidencias y síntomas es el hecho de que la tecnología no es ya una herramienta para hacer la vida más fácil, sino que es la herramienta fundamental en muchos casos del día a día.

Durante la pandemia se pudo comprobar claramente los 5 mayores usos que la población le dio a la tecnología. El primero obviamente fueron comunicaciones como las videollamadas, seguido del consumo de cine y series en diferentes plataformas, las compras online, los videojuegos online y por último y no menos importante, las relaciones sexuales.

El ocio y las formas de satisfacción personal son también herederos del nuevo mundo post 2020

La forma en la que interactuamos con el mundo está estrechamente relacionada con los cinco puntos claves de nuestro sistema. Ello es, los sentidos. El olor, el gusto, el tacto, el oído y la vista son suficientes para despertar todas las pasiones y sentimientos posibles, ya sea de aprobación, rechazo, gusto o disgusto. Se trata de algo estrictamente personal y dos personas jamás reaccionarán igual a un mismo estímulo, pues se trata de algo estrechamente relacionado a la determinación de nuestra personalidad. Sin embargo, una de las funciones más habituales es el hecho y la forma de encontrar el placer. Es en este sentido el tacto el fundamental de los usos previos a la pandemia, pero mediante la sugestión es en ocasiones más sencillo incluso la fantasía que mediante el contenido explícito. Las formas de excitarlo a uno y de llegar al placer.

Por ejemplo, en una sociedad contemporánea, la experiencia de contacto físico, o de excitación con otra persona, escapa ya a los tabúes negativos de las sociedades pretéritas para reconocer las bonanzas del mismo. Está demostrado que experimentar el sexo nos hace más felices, nos ayuda a dormir mejor, aumenta nuestro atractivo para los demás, quema calorías, puede aumentar la confianza general, brillar nuestra piel, aumentar el tamaño de las partes que nos aportan vigor… es decir, ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Otro universo nuevo, una dimensión diferente hace referencia a las maneras de tener sexo entre una, dos o varias personas, una experiencia que no tiene parangón en ninguna forma de expresión interpersonal. Eso sí, si para algo ha servido también la pandemia es para acercar parejas que, por culpa del confinamiento, habían tenido que separarse.

Las nuevas tecnologías han servido por lo tanto para poder sobrellevar una pandemia que cambió diversos hábitos y relaciones en nuestro día a día, ya sean laborales, de familia, amigos o pareja. El sexo no ha sido ajeno a estos cambios, viviendo una situación en donde la creatividad con nuestras relaciones más íntimas también vive una nueva realidad, derribando fronteras y tabúes.

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