Con Mikel en el juicio final. Por Iñaki Anasagasti

En Tudela, la semana pasada, se podía pasear por las calles. No era el horno de estos días. De ahí que fuimos  a la oficina de Información en la Plaza de los Fueros donde está el kiosko para preguntar si había visitas guiadas para enseñar una ciudad con tanta historia por detrás. Tres culturas han convivido entre murallas (judía, árabe y cristiana) e incluso han tenido a un Benjamín de Tudela que llegó a ser un viajero y escritor medieval judío de Navarra, un rabino vasco que realizó un largo viaje para tomar contacto con las comunidades judías ribereñas del Mediterráneo. Total que empezó a andar, recorrió el imperio bizantino, se adentró en el mundo musulmán llegando hasta Egipto. No se le valora lo suficiente pero Marco Polo fue un aprendiz trotamundos al lado de este fenómeno de Benjamín de Tudela.

A las 5:30 en la plaza estaba Mikel para enseñarnos su ciudad en dos horas o por lo menos ofrecernos una impresión de ella. Nos dijo que sabía euskera ya que había sido alumno de la ikastola y que disfrutó de lo lindo explicando en euskera su ciudad  cuando pasó la Korrika  pero que no era para echar cohetes  la situación de la lingua navarrorum en la Ribera ya que gobierna Navarra Suma en su ayuntamiento cuyo alcalde, ante la negativa de un grupo de arqueólogos como él de permitir al consistorio hacer una chapuza constructiva  en unas excavaciones muy interesantes les había quitado, por el artículo 33 la posibilidad de seguir trabajando en él. ”¿No nos dais permiso?. Pues os quedáis sin curro”. Y así funciona esta gente  en pleno siglo XXI. Y todavía hay gente que piensa que los caciques desaparecieron.

Nos recorrimos la Plaza de los Fueros, donde nos explicó lo que hacen en las fiestas con un Ángel que baja, tipo Celedón, costumbre que data de la Edad Media y la quema y el zarandeo público del Volatín, un muñeco de madera y trapo al que se le coloca un puro-petardo en la boca. Al recibir el fuego, el muñeco comienza a moverse con fuerza hasta que cae al suelo destrozado. Es una ceremonia sencilla que recuerda el suicidio de Judas. Y la bajada del Ángel llena la Plaza de los Fueros. Un niño vestido de ángel se desliza por los aires hasta llegar a la imagen de una Virgen, cuya cabeza está cubierta con un pañuelo negro en señal de luto por la muerte de Jesús. El ángel le quita este pañuelo, como alegría por la Resurrección de Cristo. Son fiestas muy populares.

En el periplo Mikel nos hizo una detallada descripción de la Puerta del Juicio Final en la catedral de Tudela, algo impresionante. Es una obra única en el arte cristiano. Vale la pena verlo junto a la catedral de Tudela, la Casa del Almirante, la Judería, el Puente sobre el Ebro….

El Juicio Final es una mezcla del arte gótico y románico y su importancia viene por su espectacular decoración, con escenas del Génesis y del Antiguo Testamento y sobre todo por la representación del Juicio Final. En la parte izquierda está el Paraíso o el bien y los premios que reciben los justos mientras que a la derecha está representado el infierno y también los pecados, entre ellos la lujuria, la avaricia, la gula o la blasfemia. Es algo digno de ver y si te lo explica Mikel tan bien, subyuga.

La casa del Almirante es un edificio palaciego de corte renacentista. Siguiendo el recorrido algo que me llamó la atención fue el Palacio Decanal o Palacio del Dean, es una construcción de ladrillo edificado a finales del siglo XV de estilo gótico mudéjar  junto a la Catedral siendo hoy el Museo de Tudela. Parece ser que el Dean Pedro Villalón fue amigo personal del Papa Julio II, el que encargó pintar la Capilla Sixtina a Miguel Ángel y por eso aparecen los escudos del papado en la fachada. Con un toque de humor Mikel nos llevó ante el busto de Carlos III, el Noble que fue quien concedió a Tudela el título de ciudad. Nos preguntó a quien se parecía el busto de Carlos III que al parecer había sido reproducido de su calavera. Juzguen ustedes.

Seguimos dando vueltas, viendo palacios por dentro que hoy son archivos, la carroza de un señorón, el hoy claustro  donde funciona el Conservatorio de música y bellezas parecidas que nos hablan de una ciudad bella, cargada de arte y de historia. Valieron la pena las explicaciones de Mikel para  tener una primera idea de lo que es Tudela, además de sus cogollos, tomates feos, y hortalizas sabrosas.

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