Son aficionados… Por Carlos Voto

Intentare ser breve, aunque con el cabreo que tengo no sé si lo conseguiré. Como miles de deportivistas, estoy decepcionado, triste, amargado… No puedo creer como el R.C. Deportivo ha llegado al punto de ser gobernado por aficionados que saben de fútbol lo que yo de biología genética o física cuántica. Es decir, nada. Cero.

Lo de anoche en Riazor fue una auténtica hecatombe. Pero no fue una más. No…no. Desde mi modesta mirada, fue la peor, la más dolorosa, y la más evitable. Hace seis meses que las cosas no se hacen bien. No es un partido. Un momento. Una sustitución. Es una larga lista de despropósitos liderados en lo futbolístico por Borja Jiménez, y en lo dirigencial por aquellos que lo apañaron y permitieron que ocurriera tamaña ‘desfeita’.

Borja se tiene que ir hoy mismo. Basta de vender humo. Basta de tanta teoría y explicación vacía. Basta de excusas, de tonterías y de clases magistrales. De decirnos que hacen bien y que hacen mal sus jugadores cuando todos vimos lo que vimos durante una larga temporada. Hace unas semanas escribí una columna  donde le rogaba al entrenador que hablara menos y trabajase más en los errores tácticos y estratégicos de ‘Su Depor’. Ayer el Albacete mando cinco centros al área y marcó dos goles. Fin de la historia.

Cuando digo que los que mandan son aficionados es porque los hechos así lo indican. Les queda grande el Depor, A lo largo, a lo ancho y a lo alto. No hay que olvidar que lo aconsejable es que un club de fútbol sea conducido por gente de fútbol. De esa que sobra en Galicia pero que, salvo dos o tres excepciones que sobrevivieron a todo aquello que huele a Lendoiro, no están en el club sino que lo padecen desde la grada. El experimento de dirigir la entidad con variopintos licenciados, profesionales con post-grado, maestrías en el exterior, cuatro idiomas y mucho excel no funcionó. Les dieron un avión a señoras, señoritos y señores acostumbrados a moverse en bicicleta. Y ocurrió lo que suele ocurrir. Lo estrellaron.

En esta jungla universal que es el fútbol, existen otros códigos y otra manera legal y legítima de proceder que los actuales responsables parecen desconocer por completo. El Depor no tiene peso específico donde debe tenerlo. Solo asimilar que el presidente del Colegio de Árbitros declare que nunca nadie del club se comunicó alguna vez con él, es para que se le revuelva el estómago a cualquiera con un mínimo de olfato futbolero. Para ilustrar lo mencionado, llega con recordar los nefastos arbitrajes que hubo que soportar durante toda la Liga. En fin… Son aficionados.

Debo decir que no conozco a ninguno de los que administran la entidad blanquiazul a excepción del presidente Antonio Couceiro, con el que coincidí en un desayuno organizado por la Asociación de Prensa de A Coruña. Sinceramente me cayó bien, tiene pinta de ser un buen hombre, pero es un político al que se le nota demasiado que no cursó la asignatura “dirección de un club de fútbol”.

No voy a hacer leña del árbol caído porque el árbol lleva tiempo seco por dentro. Anoche únicamente se derrumbó ante miles de miradas inocentes. Apuntaré, a modo de ejemplo, que en una estructura deportiva de alto nivel es imperdonable que se haya soportado la obra teatral montada por el Racing de Santander y sus contagiados de Covid sin levantar la voz. Y mucho peor es que después de llevar seis puntos de ventaja, se haya esperado a estar nueve puntos debajo de los cántabros para reunir a la plantilla e intentar poner a cada uno en su sitio. Lo dicho. Son aficionados.

Alguien deberá decirle a los gestores de Abanca, que también gestionan el Deportivo, que no es imprescindible contar con tantos directores de las más diversas ramas (de todo tipo menos de lo necesario) para lograr un ascenso a la categoría previa que por derecho le pertenece el equipo. Viven en Galicia decenas de profesionales bilingües que solo hablan gallego y español, pero con sobrada capacidad para reemplazar a todos los que deberían atravesar la puerta de la Plaza de Pontevedra en busca de un nuevo destino. Borja el primero, varios futbolistas después, y tal vez algún que otro consejero y personal intermedio.

Porque si alguien no merece este padecimiento es la hinchada blanquiazul. La única que ha demostrada estar muy por encima de los acontecimientos. Ellos deberían ser los únicos aficionados de esta película de terror.

Continuará…

Fotos Canaldeportivo

 

4 comentarios

  • Alberto Esparis

    Coincido plenamente. Lo anuncié con mucho tiempo de antelación. Debo decir que no he visto un sólo minuto de este Deportivo tan particular. No me quedan fuerzas para sufrir más.

  • Carmen

    No entiendo de fútbol, ni de tácticas, pero como aficionada de corazon del Depor, tengo derecho a decir lo que pienso y es algo básico en cualquier deporte, por no decir en todas las áreas de la vida.
    Poner corazón, cabeza y preparación física a tope, además de la técnica que se le supone. Utilizar como excusa de los cambios, el cansancio de algunos jugadores, es sencillamente intolerable, en unos profesionales, que se les supone una preparación física y mental, para afrontar un partido de este calibre, que es su trabajo y por el que cobran bastante más, que la mayoría de trabajadores. Mercenarios del balón en el campo y en la directiva, tecnócratas a sueldo. La simbiosis perfecta que llevó el Depor al fracaso, ante una aficion ÚNICA, que vivio una de las tardes mas tristes de su historia reciente.

  • Emilio

    Muy acertado todo el comentario…
    De Borja Jimenez simplemente decir q le dieron un gran equipo y q hasta cuando se le llevaban 7 puntos al racing dejaba muestras d su poco entendimiento del juego y de su ineptitud, eso si lengua para parar un tren…
    Un tipo q se atreve a meter a un zurdo cerrado d lateral derecho para «dar profundidad», un tipo q mete a un mediapunta zurdo como doncel de lateral derecho, un tipo q hace dos cambios en una falta lateral en contra… quiero decir q sabra mucho de metodologia y teoría pero de entendimiento ddl juego 0

  • Alberto Becerra

    Discrepo por completo en el planteamiento del autor. No son aficionados: aficionados son todos aquellos que tiñeron de blanquiazul la ciudad el sábado, que llenaron las inmediaciones de Riazor de ilusión con sus cánticos, que casi llenaron el estadio e hicieron subir los decibelios con sus gritos de ánimo al equipo y que se entristecieron y lloraron, a más no poder, por lo sucedido finalmente. Esos sí son aficionados porque, a diferencia de quienes «gobiernan» el club, lo sienten, lo llevan dentro, lo han mamado desde niños y les duele lo sucedido. El Deportivo, por desgracia, desde hace años, está en manos de empresarios y políticos; gestores que nada entienden de fútbol y a los que, por desgracia, me da que poco o nada les afecta en lo personal cualquier desgracia que a éste le suceda; sólo hay que escuchar la rueda de prensa que da Couceiro tras el partido para no decir nada; hasta fue incapaz de dedicar algunas palabras con las que tratar de reconfortar a una afición dolida: tono frío y neutro y discurso completamente vacío de contenido.

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