¡Váyase Scaloni! Váyase… Por Carlos Voto

Tras la contundente y vergonzosa para muchos (entre los que me incluyo por todo lo que rodeo a ese equipo) eliminación de Argentina de Rusia 2018, los directivos de la AFA salieron como locos a  buscar un adiestrador de jerarquía para suceder al delirante Sampaoli. Llamaron a Simeone y a Pochettino, pero ninguno quiso abandonar sus respectivas zonas de confort para enfrentarse a la “patata caliente” que significada un recambio generacional.

Por aquellos días, Lionel Scaloni, colaborador de Sampaoli en el Mundial, en lugar de dimitir como hicieron casi todos los integrantes de aquel staff, apostó por quedarse y dirigir a un grupo de juveniles que debía competir en el torneo Sub-20 de L’Alcudia. Bajo su tutela esos chicos se consagraron campeones. Y entonces. el ex deportivista se transformó para los cuestionados dirigentes en el candidato interino perfecto.

Su elección generó una ola de desconfianza y rechazo pocas veces vista en el entorno de la selección argentina. Técnicos consagrados, ex futbolistas idolatrados, decenas de mediáticos  periodistas y los más variopintos personajes del mundo del futbol no dudaron en criticar de forma despiadada la decisión de la AFA. Nueve de cada diez consultados estaba en contra de la decisión porque Scaloni no tenía experiencia. Y para ocupar semejante puesto era indispensable contar con una dilatada trayectoria. Solo quienes conocemos a Lionel apostábamos por él. El resto le dedicaba insultos, descalificaciones, ofensas, agravios, etc. El común denominador por esos días era gritarle que se vaya, y de paso que se llevara al presidente de la Federación y a sus adláteres.

Pero el hombre de Pujato tenía muy claro que había que hacer. Y entonces aguantó estoicamente los ataques y se rodeó de excelsos colaboradores que, como él, saben mucho de que va esto del futbol y conocen hasta el último rincón del complejo deportivo de la AFA. Walter Samuel, Roberto Ayala y Pablo Aimar (mucho más talentoso como míster que lo que era como jugador) fueron quienes le apuntalaron ante el nuevo desafío. A partir de ese momento, la  larga lista de ‘vacas sagradas intocables’ comenzó a desaparecer de las convocatorias para dar lugar a futbolistas casi desconocidos para el gran pueblo argentino. Y la revolución fue dando algunos frutos dignos de mención. La consigna era rodear a Messi y devolver el espíritu ganador y las señas de identidad que siempre supo tener la bicampeona del mundo.

Con firmeza y paso a paso, Scaloni construyó un grupo que ayer, en Londres, le hizo un descuento de precio al vigente campeón de Europa y lo derrotó 3-0. Fue el segundo título oficial del santafesino tras obtener la Copa América 2021 ante Brasil y en el Maracaná. La apodada “Scaloneta” es ahora una verdad irrefutable que cuenta con un Messi en estado de gracia y a punto de cumplir 35 años. Pero además de lograr el alirón continental tras 28 años de sucesivos fracasos, esta representación rompió anoche el record de 31 partidos sin perder que ostentaba Alfio Basile como director técnico. Los “Scaloni Boys” llevan 32 encuentros invictos y cada día juegan mejor. En Wembley, por momentos, parecieron una afinadísima sinfónica interpretando las más bellas piezas ante un público privilegiado como lo eran los desorientados jugadores de elite transalpinos.

Pero lo más curioso y delirante de esta realidad, es que los que pedían a viva voz que se vaya, ahora se han convertido (con recelos todavía) en “Scalonistas” de la primera hora. En fin, así es el folklore futbolero. Amar y odiar con la misma intensidad y hasta con minutos de diferencia. Y aunque no son pocos los que esperan agazapados que fracase para sacar otra vez la lengua a pasear, no vaya a ser que Scaloni se equivoque, gane el Mundial de Qatar y se convierta en el máximo héroe argentino de los banquillos. Entonces, sin sonrojarse, no faltarán los que le pidan que se quede toda la vida.

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