Vuelve a Bilbao «La corrida de La Liberación». Por Iñigo Landa

Aunque las empresas de publicidad y marketing que contratan quiénes ven en el maltrato animal como una especie de actividad «cultural», el cartelito dice otra cosa: Que los cuatro gatos que -aún- quedan en Bilbao a modo de vuelven, tras la pandemia, a la carga con su macabra «afición» a «divertirse» a cuenta de unos animales torturados hasta la muerte.

¿Pero no habíamos quedado que esa pandemia nos iba a hacer mejores personas? Pues parece que no. Y es que las cabecitas de los aficionados a esa crueldad parecen ser las mismas que antes de la COVID. Así, los cuatro y el tambor deberían tener «mono acumulado» de sangre de toro y, porque nuestra Institución local más cercana (el Ayuntamiento de Bilbao) sigue consintiendo y participando en esta salvajada, pues siguen con la promoción de esa arcaica y siniestra actividad.

Y si no quieres taza, pues taza y media. En un auténtico desprecio a la Memoria Histórica, fijan la fecha del «evento» el recuperado 19 de junio. Todo un guiño para rememorar aquello de la «Corrida de la Liberación«.

Y es que, exactamente, 58 años después desde que en el Ayuntamiento de Bilbao, el dictador asesino y genocida Francisco Franco saludase al público allí congregado (acompañado de su esposa, Carmen Polo, «La Collares«, y el entonces alcalde de Bilbao, el falangista Javier de Ybarra, también acompañado por su esposa), antes de dirigirse a la «corrida» conmemorativa de la llegada a la Villa de las tropas sublevadas que, para aquélla banda de fascistas, «liberaron» Bilbao «de las hordas nacionalistas, rojas y separatistas«. «Hordas» en las que incluían al partido del actual alcalde de Bilbao (que también es el mío), por lo que mi asombro llega a extremos que rozan entre la perplejidad y lo alucinante.

No tengo ni idea si estas cosas ocurren por dejadez o por simple desconocimiento, pero la metedura de pata no es que sea grave, sino lo siguiente. Rodeado de docenas de asesores, asesoras y «asesoros«, ¿Nadie es capaz de decirle al alkate Aburto que esa fecha es la menos adecuada para organizar la citada salvajada? ¿Que coincide con el Aterpe? ¿es la fecha menos «políticamente correcta»? ¿Que es la misma que, análogamente, se corresponde con el 19 de junio de 1964, cuando se instauró la «corrida» de conmemoración de la llegada a nuestra Villa de las tropas franquistas? ¿Nadie le ha dicho que aquella «corrida» fue presidida por el asesino Franco? ¿Torpeza o mega-super-torpeza? ¿Lo hace adrede?

El cartel de aquella tarde, salpimentada de tortura animal y de fascismo, lo componían los iletrados/analfabetos El VitiPedrés y El Cordobés, con toros de Eusebia Galache, que subieron al palco para genuflexionar ante el dictador y el alcalde de nuestra Villa, brazo derecho en alto.

El caso es que la plaza de torturas de Bilbao será reinaugurada el próximo domingo, 19 de junio. Ni el 18, ni el 17, ni el 23, ni el 29. Tiene que ser el 19 de junio y punto. Como observamos, es que no se preocupan ni, tan siquiera, en taparse, aunque sea, un poquito. Sensibilidad cero. El sábado, 18 de junio, «corrida de la liberación fascista», y el domingo, 19 de junio, al Aterpe de Artxanda a recordar, precisamente, a los que quería impedir esa «liberación».

Algo no me encaja. A ver si alguien es capaz de explicarme esta contradicción aunque, sé perfectamente que una respuesta desde la Alcaldía de Bilbao, ni la habrá, ni se la espera. Y es que es, sencillamente, imposible apoyar ambos actos. Y cuando digo imposible, no es que sea ni tan siquiera muy difícil (que también) sino que es IMPOSIBLE.

Dicen desde la empresa concesionaria que gestiona ese antro (con no sé qué margen de fiabilidad y con la más que cómplice aquiescencia del Ayuntamiento de Bilbao), que el coso llevó a la práctica la completa renovación del edificio, tanto dentro como por fuera, con acciones tales como la impermeabilización completa de los tendidos, sustitución de todas las butacas, remodelación de los pasillos y zonas de hostelería, urbanización de la puerta grande, ampliación de las taquillas, instalación de pantallas audiovisuales o mejoras de la fachada… Lo que NO dicen a la Ciudadanía es que han sido eximidos dos años del alquiler de una concesión pública, así como lo han sido del pago de impuestos ante nuestra Hacienda Foral. Sin pagar alquileres ni impuestos, yo también sabría dejar mi casa como un pincel a coste cero.

Y tampoco nos dicen que ese edificio es un auténtico monumento a la aluminosis (que no se quita con pintura), cuyo fin lógico no sería otro más que el derribo. Pero perfectamente saben que derribarlo significaría renunciar para siempre a la plaza de torturas de Bilbao. ¿Se imaginan, con la que tenemos encima, ver plasmado en un programa electoral o en un Presupuesto Municipal una partida económica para levantar una nueva plaza de tortura de toros? Yo no, como tampoco nadie con dos dedos de frente.

Pero, ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esos tratos de favor administrativo-fiscales a una empresa privada? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que esta ciudad que se dice moderna y de futuro albergue una absurda actividad para satisfacer a cuatro gatos? ¿Hasta cuándo vamos a permitir esa auténtica vacilada (o columpiada) de tener que soportar en nuestra Villa la «Corrida de la Liberación» franquista?

Hasta puedo llegar a comprender que el máximo regidor de nuestra Villa esté a otras cosas más importantes (como hacer un jardín en la explanada de San Mamés), y también, conociendo el percal, puedo llegar a comprender que nadie le advierta ni reconvenga sobre este tipo de cosas. Así que, de nuevo, me toca hacerlo a mí. Y apuntamos «otra» en la balda para recordarlo en un futuro proceso interno de Elecciones Municipales de su formación política que, como antes he dicho, también es la mía.

Y, en tal ocasión, no creo que esquive (como hasta ahora) responder a este tipo de cuestiones. O sí… A saber… Es cuestión de talantes, estilos, orgullos, vanidades y engreimientos. En esto, que no busque ningún tipo de «consenso» (como lo anunció sobre un -ya- candidato a la Presidencia del Athletic Club). Por si alguien no me «pilla» acerca de lo que hablo, me refiero a la Candidatura de Ricardo Barkala-Jone Goirizelaia.

Pero, dejando al Athletic Club al margen (que no debería ser objeto de NINGUNA influencia política, aunque haya quiénes no parecen espabilar ni aprender de anteriores errores), nunca va a obtener un consenso social sobre semejante actividad por una cuestión muy fácil de entender: El relevo generacional no está con este tipo de prácticas en nuestra Villa. Y si estoy errado, con una simple Consulta Popular (o referendo) salimos de dudas… Consulta que jamás realizaría el -hasta ahora- alkate de nuestra Villa de Bilbao porque sabe perfectamente el más que previsible resultado. Así de sencillo.

¿O no?

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