Desarrollan una pulsera que previene los golpes de calor

La empresa que la ha desarrollado, Grupo ASPY, recomienda su uso a trabajadores especialmente expuestos a altas temperaturas, aunque puede utilizarla cualquier persona. La clave de su efectividad es que mide la temperatura corporal en vez de la ambiental

Las temperaturas extremas que estamos sufriendo desde el inicio del verano han provocado un aumento de los riesgos por calor, entre ellos los trastornos conocidos como golpes de calor. Grupo ASPY ha puesto a disposición de empresas y particulares, junto a la empresa tecnológica Biodata Bank, la pulsera Control Golpes de Calor para detectar la temperatura corporal y proteger a las personas en cualquier situación de riesgo.

Este dispositivo personal mide, de forma continua, la temperatura corporal. “Esta pulsera puede usarla cualquier persona, aunque desde Grupo ASPY recomendamos su uso a trabajadores especialmente expuestos a altas temperaturas y que corren un mayor riesgo de sufrir una hipertermia”, explica Pau Calvet, director de Innovación y Desarrollo de Negocio en de Grupo ASPY.

“A pesar de los programas de prevención, los efectos de las olas de calor siguen aumentando debido a la dificultad de detectar la hipertermia por uno mismo y porque la mayoría de acciones preventivas se centran en las condiciones termohigrométricas del ambiente laboral y en el tipo de tareas a realizar, pero no en las condiciones físicas del trabajador en un momento dado”, asegura Pau Calvet.

El funcionamiento de la pulsera es muy sencillo: se coloca en la muñeca y se activa mediante el único botón lateral del que dispone. Una vez activado, la pulsera mide de forma constante el calor acumulado en el interior del cuerpo y activa una alarma en caso de riesgo por golpe de calor.

Normativa laboral sobre el calor

La Ley Prevención de Riesgos Laborales no hace una mención específica al calor, pero, en su artículo 14, sí deja reflejado que «el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo». A partir de la evaluación de los riesgos laborales de la empresa se tienen que analizar todos los peligros para la salud de los trabajadores desde el tipo de actividad, dónde se desarrolla y quién la ejecuta, incluyendo los factores externos a la misma, que como las altas temperaturas se pueden dar.

La normativa en prevención de riesgos laborales, además, en un Real Decreto específico para las condiciones de los lugares de trabajo (R.D. 486/1997) detalla la temperatura máxima o mínima a la que un trabajador puede desarrollar sus funciones en espacios interiores. Por ejemplo, en oficinas en las que no se realicen esfuerzos físicos debe estar comprendida entre 17 y 27 grados. Donde se realicen trabajos ligeros, entre 14 y 25 grados.

La reacción de las personas a las altas temperaturas

Sin embargo, estos límites no existen al aire libre ya que las condiciones ambientales no se pueden controlar. Para estos casos, los técnicos de prevención cuentan con herramientas de análisis de cada caso .»En el caso de los factores ambientales que pueden generar la sensación de calor (el calor como tal no se puede medir) está la temperatura, la humedad relativa y la velocidad del aire, que son parámetros físicos, que se pueden controlar mediante termómetros y termohigrómetros, explica Javier Colino, director de Prevención Técnica del Área Norte de ASPY.

Pero además están los parámetros personales, es decir, la reacción de la persona y su metabolismo a las tareas que se realizan, y cómo altera parámetros como las pulsaciones, la sudoración, la tensión arterial o la propia temperatura corporal. El análisis de estos factores (ambientales y metabólicos) mediante metodologías regladas por el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo) permiten analizar el estrés térmico y ayudar a la empresa a proponer medidas preventivas para reducir el riesgo de golpe de calor en sus trabajadores. “Entre esas medidas nos encontramos con el dotar al trabajador con el equipo de protección adecuado (ropa ligera, gafas, guantes), proporcionar crema hidratante para la piel, planificar cuántas horas de forma continua puede estar expuesto a los factores ambientales extremos, organización de descansos, impartición de formación a los trabajadores sobre cómo hidratarse e identificar los síntomas de un golpe de calor…”, explica Javier Colino, director de Prevención Técnica del Área Norte de ASPY.

Fuente: DICYT

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