La exposición ‘Sobre el Volcán’ incide en la relevancia de la ciencia para hacer frente a erupciones como la de La Palma

¡ La labor científica del CSIC, ininterrumpida durante los casi tres meses que duró la erupción, fue clave para dar una respuesta anticipada a la crisis

El Instituto Geológico y Minero de España del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IGME-CSIC) ha acogido este lunes la inauguración de la exposición Sobre el Volcán en su sede central de Madrid, coincidiendo con el primer aniversario de la erupción volcánica en Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma. La muestra recorre mediante paneles, vitrinas y material audiovisual los principales aspectos de erupciones volcánicas como la de Cumbre Vieja e incide en la importancia de contar con los científicos para mitigar sus efectos.

El acto de inauguración ha estado presidido por Carlos Closa Montero, vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, Ana María Alonso Zarza, directora del IGME-CSIC, y Raúl Pérez López, coordinador de la Unidad de Respuesta Geológica ante Emergencias del IGME-CSIC.

¿Por qué hay volcanes?, ¿cómo y dónde se forman o cuál es la historia geológica de las islas Canarias? Estas son algunas de las preguntas a las que da respuesta esta exposición, que explica cómo y para qué las investigadoras e investigadores del IGME-CSIC estudiaron el volcán, la importancia para la sociedad de la ciencia básica y el conocimiento geológico. Asimismo, muestra que no es posible evitar que sucedan eventos como el de Cumbre Vieja, pero la ciencia ayuda a mitigar sus efectos sobre la población y sus bienes.

La muestra consta de 12 paneles divulgativos que detallan la teoría general sobre los volcanes y la historia volcánica de Canarias y La Palma, un vídeo de 10 minutos con el registro temporal de la erupción, y 5 vitrinas con material de la erupción y la instrumentación empleada durante la gestión de la crisis.

“Esta exposición quiere hacer ver que la geología y el trabajo que llevamos a cabo en el IGME-CSIC es fundamental para resolver problemas y atender a las demandas de la sociedad”, ha indicado Alonso Zarza en la presentación. “También queremos llamar la atención sobre la palabra geodiversidad, ya que es un soporte clave para la biodiversidad, siempre en equilibrio con la población local”, ha añadido.

Por su parte, Pérez López, tras agradecer haber contado con la estrecha colaboración sobre el terreno de la Unidad Militar de Emergencias (UME), ha destacado que, “aunque no es posible evitar una erupción como la que sucedió en La Palma hace un año, los científicos sí pueden minimizar el daño y ofrecer asesoramiento”.

“Quiero destacar que no hemos acabado con la crisis, ya que ahora nos encontramos en pleno proceso de reconstrucción, en el cual el CSIC tiene mucho que aportar. Esta exposición demuestra que, además, es clave impulsar la divulgación para hacer nuestra tarea más visible de cara a la sociedad”, ha recalcado Closa Montero.

El CSIC en La Palma

A las 14:10 horas (UTC) del 19 septiembre de 2021 se inició una erupción en la isla de la Palma, en la zona de Cabeza de Vaca, en el municipio de El Paso, después de una intensa actividad tanto sísmica como de deformación que llevaba registrándose desde el 11 de septiembre. Investigadores del CSIC estuvieron sobre el terreno antes de que comenzase la erupción, monitorizando la actividad volcánica, así como la calidad del aire, estudiando la evolución de las coladas de lava y los efectos sobre la biodiversidad. La labor científica, ininterrumpida durante los casi tres meses que duró la erupción, fue clave para dar una respuesta anticipada a la situación, siempre en coordinación con los servicios de protección civil.

Tres científicos del organismo (Vicente Soler, del IPNA, Inés Galindo, del IGME, y Eugenio Fraile, del IEO) estuvieron integrados en el PEVOLCA, el comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico. Por su parte, el delegado del CSIC en Canarias, Manuel Nogales, realizó un seguimiento exhaustivo de la situación en la isla y facilitó el desplazamiento de medios humanos y materiales.

En concreto, los científicos del IGME-CSIC llevaron a cabo un estrecho seguimiento del volcán desde el aire, ayudándose de drones, y desde tierra, estudiando la posibilidad de desprendimientos, analizando la lava y midiendo los elementos tóxicos de las cenizas y otros pequeños fragmentos. Los trabajos de estos técnicos e investigadores dieron sus frutos con el desarrollo de un nuevo modelo de enfriamiento de las coladas.

En total fueron cerca de 40 los investigadores del CSIC implicados en el seguimiento de la erupción, un fenómeno histórico que duró 85 días, pero que aún sigue en el punto de mira de la comunidad científica por su impacto y repercusión a largo plazo.

Foto portada: Un grupo de investigadores del CSIC trabaja durante la erupción de Cumbre Vieja. / César Hernández (CSIC)

Alda Ólafsson / IGME-CSIC Comunicación

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