¿Porqué? ¿Por qué? Por Carlos Marcos Blanco

Empresario y Pedagogo

Créanme si les digo que desde Madrid las cosas se ven de forma diferente. Aquí se ve actividad, movimiento, se mira al futuro con esperanza y la ciudadanía parece sentirse protegida por el poder político autonómico. Y es que en Madrid se viven dos realidades distintas, de una parte la situación de crisis permanente en la que vive España y de otra el día a día que dirige la presidenta Ayuso. Dos realidades que conviven tan cerca y a la vez tan lejos y que son radicalmente distintas porque mientras en España cunde la desesperanza, las incertidumbres y la falta de ilusión, en Madrid, por el contrario, se respiran aires de entusiasmo por superar las adversidades. No hay más que tomarse un café y charlar con los camareros o con los propietarios de los establecimientos para descubrir que comparten una idea que les hace fuertes: “Madrid es distinto” te dicen con orgullo y reconocen una fuerza para superar la situación que tiene mucho que ver con las decisiones de su presidenta de la comunidad que les contagia ilusión y fortaleza. Crecen las empresas y cada día captan nuevos emprendedores que eligen la capital como centro logístico para sus proyectos y, por ende, crean empleos y pagan sus impuestos allí. Año tras año Madrid bate récords de recaudación y lo hace con una fiscalidad razonable que no expulsa a nadie, más bien los atrae quizá porque gozan de una seguridad política y jurídica de la que carecen otras comunidades. De los miles de empresas catalanas que trasladaron su domicilio social de Cataluña a Madrid por la crisis independentista, la mayoría se quedaron para siempre en Madrid y un porcentaje elevadísimo de inversiones extranjeras en España pasan por Madrid. Sé que muchos jóvenes tienen oportunidades de trabajo y que cambian de empleo con cierta facilidad y es que la capital de España ofrece a nuestros jóvenes las oportunidades de trabajo que no tienen en sus propias comunidades. Y con estos antecedentes cabe preguntarse ¿por qué? Pues bien, el gobierno de España se mantiene con unos apoyos que no dudan en chantajearlo cada vez que se produce una votación en el Congreso de los Diputados. El PNV lo ha hecho siempre y con gobiernos de todos los colores igual que en su día lo hacía Convergencia, era un precio que se pagaba en busca de estabilidad pero que con el paso del tiempo incorporó nuevos chantajistas que no se conforman con inversiones, no renuncian a ellas, pero van más allá.En los últimos días hemos visto a ERC exigir al gobierno el cambio en el delito de secesión para votar los nuevos presupuestos, a BILDU exigir (y conseguir) el acercamiento de presos de ETA, al independentismo catalán pidiendo un referéndum (¡otro!) sobre su abandono del estado español. Lo grave de esta situación es que el gobierno va cediendo hasta el extremo de callar cuando el gobierno catalán pretende ningunear una sentencia del Supremo para evitar impartir en los colegios un 25% de asignaturas en español. España hecha de menos lo que Madrid ya tiene, un liderazgo sólido y un proyecto político reconocible que ofrezca certezas y evite incertidumbres. Son muchos los españoles que miran con cierta envidia la marcha de la comunidad de Madrid y no entienden por qué en esta España pueden convivir realidades tan distintas y ya han pasado de la pregunta a la exclamación, ¡por qué!

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