Bujanda nos cuenta lo que vivió hace 47 años desde su celda. Por Iñaki Anasagasti

20 de noviembre, 47 años que murió el Dictador. Relato novelado de ese día. Ese preciso día escribo una carta clandestina a mi familia desde mi celda 109 de la vieja cárcel de Pamplona. Lo que cuento es cierto, le he dado un formato de una carta. Estoy contento con lo producido desde las 6:30 de la mañana. Fíjate la intensidad con la que he escrito estas líneas con anécdotas verídicas que se me han escapado algunas lágrimas.

Son  anécdotas ciertas y verídicas. Tenemos un diminuto transistor francés guardado en el cajón de la fluorescente de la celda. Esa noche la tiene el compañero de la celda de al lado. No controla bien los verbos en euskera, menos cuando se pone nervioso. Se lía con el Nor, Nor-nori, Nor-nork, Nor-nori-nork. A las 6 de la mañana oye en el parte de Radio Nacional de España que Franco ha muerto. Chilla desde la ventana «Franco hil du» cuando debería de decir «Franco hil da» pero todos le entendemos. Emoción, lágrimas. me acuerdo de mis padres y hermanos y de un tío mío al que no conocí, Benito Bujanda, teniente del Batallón Saseta muerto en Peña lemona. Estoy feliz, no me lo creo. Me acuerdo de mi amigo y compañero de comando «TXIKI» fusilado 54 días antes.

Me desgarro al pensar que quizás 54 días más tarde y no lo hubieran fusilado. Le cuento a «Txiki» «estés donde estés» que el dictador ha muerto, que pronto empezarán a cambiar las cosas. Le digo que qué mala suerte ha tenido…un par de meses apenas. A las siete recuento, formamos frente a la puerta en posición de firmes. Emoción colectiva compartida. Todos firmes fumándonos un Farias. Miradas asesinas de los funcionarios. Dudo (era yo el ·jefe de la comuna de los PMS) en gritar con todas mis fuerzas un ¡Gora Euskadi Askatuta¡, no lo hago, no sé lo que habrían hecho los funcionarios ante esa provocación.

Hay tres posturas y actitudes entre los funcionarios. Los más viejos lloran desconsoladamente cuando estando en la sala de ver la TV aparece Arias Navarro con su «Españoles, Franco ha muerto». Muchos son navarros y de Estella. Otros nos fulminan (fusilan) con su mirada. Otros  en cambio se nos acercan en plan colegis (animo, saldreís pronto, a ver ahora qué pasa, esto se arregla etc etc…)

Estos últimos hacen la vista gorda y nos dejan tomar un segundo y tercer vasito de más, se ponen de perfil, hacen que no se dan cuenta. En la parte final de la carta expreso mis esperanzas, sentimientos y reflexiones cara al futuro. Nos veremos pronto en casa. Buenos horizontes. les digo al final de la carta que me despido de mis aitas y hermanos con un fuerte abrazo y con el grito que no me he atrevido lanzar, farias en mano, ¡¡¡ Gora Euskadi Askatuta.!!!

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