Y dale con el privilegio de los vascos. Por Iñaki Anasagasti

«El jueves pasado se firmó en la Comisión Mixta del Concierto Económico el acuerdo para una nueva ley quinquenal del Cupo y una serie de modificaciones sobre la propia Ley del Concierto Económico. A pesar de que ETB no le dió trascendencia al evento (cuarto tema en el Teleberri de la noche tras la «ruptura» del pacto escolar, la paralización del traslado de cardiología de Basurto y la bronca a cuenta de la ley del «Sí es sí») está claro que hasta que se apruebe por las Cortes Españolas serán muchos los economistas ideologizados (generalmente de derechas) los que a partir de ahora nos bombardearán con números y conceptos erróneos de lo que es el Cupo para insistir en la matraca del «privilegio de los vascos» (de hecho algunos amigos ya me han hecho posicionarme sobre uno de ellos).

Por eso, he creído conveniente recordar este artículo que publicó Alberto Mostajo, el 23 de abril de 2019 con tres conceptos claros para cuando nos digan que no pagamos lo que debemos o que no somos solidarios.

Cupo: Impuesto, directo y progresivo

La campaña electoral está dando sus últimos coletazos y, como era de suponer, han vuelto a aparecer los ataques contra el autogobierno vasco en general y contra el Concierto Económico en particular. Ataques provenientes de las tres derechas que en este largo periodo preelectoral no han tenido inconveniente alguno en instar públicamente al incumplimiento de una Ley orgánica como el Estatuto de Gernika, ni en seguir mintiendo desde la ceguera más absoluta (no hay mayor ciego que el que no quiere ver) sobre nuestro particular sistema de financiación. Pero ha sido los representantes de Ciudadanos quienes más activos se han mostrado en esta pertinaz campaña en la que se está jugando frívolamente con el enfrentamiento territorial. Inés Arrimadas mostró su desconocimiento cuando se arrimó a hablar del Concierto en el debate a 6 de Televisión Española e insistió con el mantra de la insolidaridad y la opacidad del Cupo vasco a partir de un gráfico que nada tenía que ver con el cálculo de este tributo vasco al Estado. Más espectacular fue el cante de Toni Cantó en el debate de la Sexta Noche, en la que hizo uso del mismo cartel utilizado por su correligionaria en Televisión Española. Cantó fue incapaz de tirar de la, hasta ahora su profesión, y hacer uso de sus dotes interpretativas para tratar de salir al paso su desconocimiento absoluto no ya del Cupo, sino del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. Ese sistema que afecta directamente a la Comunidad del País Valenciano y del que, como pretendiente a su presidencia, debiera cantar alabanzas el artista Cantó si no fuera porque lo desconoce, como dejó en evidencia el candidato del EAJ-PNV Aitor Esteban, y porque es un sistema mucho más oscuro e injusto que el Cupo al que critica sin afectarle.

Sin embargo, en esta ocasión, el sistema de financiación vasco ha sido defendido de manera clara y contundente. El primero en hacerlo, como no podía ser de otra manera fue el propio Aitor Esteban que en pleno debate fue capaz de explicar el Cupo en treinta segundos. Pero las redes sociales también se han mostrado activas en esta defensa, donde, con orgullo, debo destacar el contenido y el impacto de la exposición realizada en 14 tuits por Gorka Mostajo Galduroz (@Mosturotz). Siguiendo esta línea de simplicidad y contundencia y en consonancia con el nombre de este blog voy a hacer una exposición desde otro punto de vista de lo que representa el Cupo, utilizando para ello las 3 palabras que dan título a este artículo: impuesto directo progresivo. Porque esto es lo que es el Cupo vasco un impuesto directo y progresivo que paga la Comunidad Autónoma Vasca a las arcas del Estado.

El Cupo es un impuesto en la medida que es una contribución al sostenimiento de todas las cargas del Estado que no asuma la Comunidad Autónoma del País Vasco y de que esa aportación se hace sin que exista ninguna relación entre la cantidad aportada y los servicios recibidos del Estado por la Comunidad Autónoma. Igual que cualquier ciudadano sin hijos contribuye mediante sus impuestos al sostenimiento del sistema educativo de sus conciudadanos, Euzkadi ha contribuido durante todos estos años a la construcción y mantenimiento de las líneas de AVE existentes en el Estado sin que, en nuestra Comunidad, después de tantas promesas como incumplimientos dispongamos, a día de hoy, de un solo kilómetro de servicio de dicha infraestructura. Además, como le ocurre a cualquier ciudadano con sus impuestos, el Cupo hay que pagarlo sí o sí, con independencia de los gastos extraordinarios que le hayan podido surgir en su actividad cotidiana.

El Cupo es un impuesto directo. Tal y como señalan el Estatuto de Gernika y Concierto Económico vigente, los índices para efectuar las imputaciones de las cargas no asumidas por las Comunidad Autónoma y los ingresos no concertados se determinan básicamente en función de la renta de los Territorios Históricos en relación con el Estado. Los impuestos no se pagan “a escote” en función de la población. Dicho enfoque no tiene ningún sentido desde un punto de vista fiscal y menos si se quiere hablar de redistribución de la renta o de solidaridad. Pero por dejar constancia de ello, de haber sido ese el criterio a utilizar, la aportación vasca sería sensiblemente menor a la actual, el 4,7% exactamente, según datos de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2018.

Pero además, el Cupo es un impuesto directo progresivo puesto que el índice utilizado para calcular lo que se debe pagar es superior a la renta de los Territorios Históricos en relación con el Estado. De acuerdo con los datos del INE el Producto Interior Bruto (PIB) del Estado en 2017 alcanzó la cifra de 1.166.319 millones de euros, siendo el de la Comunidad Autónoma Vasca de 71.464 millones de euros, es decir el 6,127%. Pues bien, como (casi) todo el mundo que haya oído hablar del Cupo sabe, Euzkadi contribuye con el 6,24% al sostenimiento de todas las cargas del Estado que no ha asumido la Comunidad Autónoma. Un factor de progresividad que se constituye en el segundo factor de solidaridad con el Estado, siendo el primero la contribución a la financiación del Fondo de Solidaridad Interterritorial recogido en la constitución española y que, para la determinación del Cupo, es considerado expresamente en el Concierto Económico como una carga no asumida.

Estoy seguro de que pasadas las elecciones generales habrá quien como Inés Arrimadas se arrime a hablar del Concierto Económico y del Cupo desde el desconocimiento más absoluto y quien vuelva a dar el cante como Toni Cantó hablando de nuestro sistema de financiación sin tener repajolera idea del sistema que afecta la Comunidad que aspira a presidir. Que todos ellos sepan en que no es tan difícil conocer cómo funciona y que su funcionamiento es más justo y sencillo de comprender que el utilizado para la financiación de las Comunidades Autónomas de régimen común. Lo pueden hacer de manera concienzuda acercándose a la obra completa y amena de Pedro Luis Uriarte Santamarina, o de un modo más simple escuchando una explicación de 30 segundos de Aitor Esteban Bravo, leyendo los 14 tuits de Gorka Mostajo Galduroz o sabiendo que la contribución de la Comunidad Autónoma del País Vasco al Estado para el sostenimiento de las cargas no asumidas por ella se puede definir por las mismas 3 palabras que definen características fiscales del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas: impuesto directo progresivo.

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