Florida ejecuta a un enfermo mental tras desoír a organismos internacionales 

Y pese a todo, lo ejecutaron. Ni las peticiones de Amnistía Internacional, ni de diferentes agrupaciones de derechos humanos e incluso de relevantes políticos de los USA sirvieron para nada. El estado de Florida ejecutó hace horas a  Donald Dillbeck, de 59 años, que había sido condenado por dos asesinatos en primer grado, el primero cometido con arma de fuego en 1979 cuando era menor de edad y otro a puñaladas en 1990.

En el país campeón de la democracia el que decide si alguien es ejecutado o no es un político. En este caso el gobernador del estado, De Santis.

El finado recibió una inyección letal. Su sentencia a muerte no fue aprobada por la totalidad del jurado que lo condenó, esa resolución solo fue decidida por una ajustada mayoría de los sentenciadores. Tras múltiples análisis sobre el condenado, se le declaró hace años como un discapacitado mental por un trastorno vinculado a una enfermedad prenatal vinculada al alcoholismo de su madre en la etapa gestante.

Es la primera ejecución en Florida en tres años y medio y tras agotarse todas las apelaciones presentadas por la defensa para que se suspendiera, incluida una de última hora interpuesta ante el Tribunal Supremo de Justicia de EE.UU.

Es también la primera ejecución que se lleva a cabo en Florida desde 2019 y la número 100 desde que se restableció la pena capital en este estado en 1976.

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