La Asociación Española de Vacunología celebra la llegada de la vacuna de HIPRA

La sociedad científica considera un éxito para la vacunología la autorización para la comercialización de esta vacuna, e insiste en la necesidad de destinar más recursos a la investigación científica en nuestro país

Un gran éxito para el mundo científico, de la investigación, de la medicina y la vacunología. Así califica la Asociación Española de Vacunología (AEV) la llegada de la vacuna de HIPRA frente a la Covid-19, recién autorizada por la Unión Europea. Se trata de la primera vacuna frente al SARS-CoV-2 desarrollada íntegramente por una empresa en la UE, y también la primera desarrollada en España.

Todo un hito en la lucha frente a esta enfermedad que podría abrir la puerta a nuevas vacunas españolas, de acuerdo con la sociedad científica. “Esperamos que esto marque un antes y un después con respecto a lo que hemos tenido hasta ahora, que han sido vacunas -no solo para la Covid-19 sino para otras enfermedades- investigadas y producidas en otros países”, apunta Jaime Pérez, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

La vacuna de HIPRA se comercializará bajo el nombre Bimervax®. Pertenece a la segunda generación de vacunas frente a la Covid-19 y es la tercera autorizada de las elaboradas con tecnología de vacunas recombinantes o de subunidades proteicas. “Se trata de una vacuna de un grupo muy conocido por parte de los profesionales sanitarios y la población general, puesto que se utilizan desde hace 40 años en el calendario vacunal contra la hepatitis B, el papiloma y, ahora también, el herpes zóster”, señala Fernando Moraga-Llop, portavoz y vocal sénior de la AEV.

Tal y como explican desde la AEV, el perfil de seguridad de la vacuna de HIPRA es bueno, con una menor reactogenicidad local y sistémica que las vacunas de ARN mensajero, según los resultados de los ensayos clínicos realizados con la participación de varios centros hospitalarios de España. “Podrá utilizarse como dosis de refuerzo heterólogo en personas inmunizadas con otro tipo de vacunas”, explica Moraga-Llop.

Además, la respuesta de anticuerpos que ofrece es “muy robusta y duradera”, se cree que de unos seis meses, aunque continúan haciéndose estudios de seguimiento para confirmar si las dosis de refuerzo se pueden separar doce meses. “Esto sería muy importante en caso de que la COVID-19 se convierta, como parece que va a ocurrir, en una enfermedad endémica y estacional”, añade.

Otra de las grandes ventajas de la vacuna de HIPRA es su conservación, a una temperatura de entre 2 y 8ºC, lo que facilita la logística y la distribución en las campañas de vacunación. Además, no necesita recomponerse y está lista para su uso por vía intramuscular.

En definitiva, la comercialización de la vacuna española es una noticia positiva para la AEV por sus implicaciones en la lucha contra la pandemia, que una vez más insiste en la necesidad de destinar más recursos a la investigación científica dentro de las fronteras españolas. “Ojalá sea el inicio de un cambio muy importante en la investigación básica y aplicada en España”, concluye Pérez.

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