Cuando febrero asoma por las montañas nevadas y el frío suizo aprieta las mejillas, hay algo que consigue derretir hasta el último copo de hielo: ¡el carnaval organizado por la colectividad gallega y española! Porque si algo ha quedado claro en Lyss, Delémont y Ginebra es que la morriña se cura con música, disfraces… ¡y mucha retranca!
Delémont: espíritu celta y folclore tradicional contra el frío alpino
En Delémont, el carnaval tuvo acento costeiro y ritmo de muiñeira. La música tradicional fue la gran protagonista. Las gaitas resonaron con orgullo y las panderetas marcaron el compás. Si algo caracteriza a nuestra gente es que donde hay una mesa larga… hay fiesta asegurada. Galiza Celta Delémont volvió a demostrar que la energía gallega no entiende de fronteras. Tras haber celebrado el año pasado su X aniversario por todo lo alto con emoción, orgullo y un éxito rotundo, la asociación sigue mirando hacia adelante con ambición y creatividad. El carnaval fue otra muestra de su vitalidad. Y atención, porque este año traerá la segunda edición de su gran festival, que promete superar expectativas. Habrá sorpresas musicales —y de las buenas— donde la tradición volverá a brillar con nuevos matices. Si algo saben hacer en Galiza Celta es convertir cada reto en una celebración.
Creatividad sin límites y risas interminables en el gran Carnaval de Lyss
El Centro Español de Lyss se llenó de color, música y entusiasmo para celebrar su esperado Carnaval, una fiesta que volvió a demostrar que la diversión y las risas interminables son su sello distintivo. Socios, amigos y familias compartieron una velada inolvidable en la que el espíritu festivo fue el gran protagonista. La puesta en escena de los disfraces sorprendió a todos los presentes. La creatividad e ingenio de los asistentes brillaron en cada detalle. El salón se transformó en un escenario vibrante donde la imaginación no tuvo límites. Más allá del festejo, la celebración también fue una muestra del compromiso y el esfuerzo con el que la nueva directiva ha tomado las riendas de la entidad. En un momento clave para su futuro, han trabajado con dedicación para mantener viva esta institución tan querida por la comunidad. Su labor ha sido fundamental para sostener las actividades y reforzar el sentido de pertenencia que caracteriza al Centro.
Sin embargo, la entidad atraviesa una etapa decisiva debido al necesario relevo en la gestión. Actualmente, se encuentran en la búsqueda de nuevos regentes que aseguren la continuidad del Centro. Conscientes de los desafíos que implica asumir esta responsabilidad, la directiva ha diseñado nuevas condiciones que faciliten la incorporación de quienes deseen tomar el testigo, ofreciendo un marco más accesible y adaptado a las necesidades actuales.
El Carnaval no solo fue una noche de celebración, sino también una demostración de que, con compromiso y colaboración, el Centro Español de Lyss puede seguir siendo un punto de encuentro imprescindible. Entre disfraces, música y sonrisas, quedó claro que el espíritu de la comunidad sigue más vivo que nunca.
Ensayos, foliada y redes que cruzan fronteras
Mientras tanto, A Irmandade Galega na Suiza celebró esta época tan especial en formato más íntimo, en las instalaciones de su renovado y precioso local social. Una fiesta en pequeño formato, sí, pero con la misma intensidad emocional y sonora de siempre. Lejos de quedarse quietos, están inmersos en intensos ensayos junto al grupo vecino A Roda de Lausanne. El objetivo, participar en la gran foliada del Festival EmigraSon en Bruselas. Un encuentro que promete ser una nueva edición exitosa y que, poco a poco, sigue tejiendo redes cada vez más amplias entre países donde Galicia actúa como punto de unión, identidad y orgullo compartido.
Al final, el carnaval en Suiza no es solo una fiesta; es un recordatorio de que la cultura viaja en la maleta, se instala en el corazón y florece allí donde haya ganas de compartirla. Entre montañas alpinas y gaitas atlánticas, la colectividad gallega y española demuestra que la distancia no enfría las raíces… ¡las fortalece!
Y visto lo visto este año, que nadie se sorprenda si el próximo carnaval hace temblar los Alpes al ritmo de una buena muiñeira.