¡Atención, Lugo! Llega el Mesías (financiero) con su séquito para rescatar al CD Lugo

¡Prepárense, lucenses! El mesías que suplicaban ha llegado, y lo hace en forma de grupo inversor liderado por el mismísimo Ronald Baroni. Parece que el Lugo, cuál barco a la deriva en las procelosas aguas burocráticas, está a punto de recibir a su nuevo capitán. No es que la cosa sea rápida, porque claro, los procedimientos son como el pulpo a la gallega: lentos, pero deliciosos. La sintonía, eso sí, entre el presidente saliente y los nuevos «salvadores» es total; una armonía digna de una orquesta desafinando al unísono, pero prometiendo una sinfonía futura.

Desde el Club, que ahora parece más una consultora que un equipo de fútbol, nos informan que ya tienen la continuidad de ocho jugadores «encarrilada«. Seguramente, estos futbolistas, que deben ser incondicionales a la camiseta más allá del sueldo, son los primeros milagros de la nueva gestión. Además, hay «varios principios de acuerdo» con otros ilustres desconocidos que prometen unirse a esta cruzada. La meta, por supuesto, no es menos ambiciosa que cualquier proyecto político: «pelear por la zona alta de la categoría». Porque, ¿para qué aspirar a la permanencia cuando puedes soñar con la Champions League desde la Segunda B?

Un Consejo de Administración con sabor a «cambio» (y algo de morriña)

El nuevo grupo inversor, con una generosidad encomiable, planea la salida de todos los miembros del actual consejo. ¡Adiós, viejas glorias! La idea es un «planteamiento mixto» que mezcla a personas de la ciudad (para la dosis de autenticidad y «arraigo»), suena más que la «Campana de Huesca» un tal Manuel García, central asturiano, afincado en Lugo y casado en Viveiro, con miembros del propio grupo inversor (para el «conocimiento» y, seguramente, para asegurarse de que nadie se desvíe del guion).

Y aquí viene la guinda del pastel: se rumorea en «algunos entornos» que el próximo presidente podría ser un «perfil joven, con vinculación a diferentes entornos sociales«. Imaginen: alguien que lo mismo te arregla un patrocinio que te organiza una verbena popular en el Ángel Carro. Un líder de paja que «aglutinara de nuevo a los diferentes sectores». Por el momento, el nombre es un secreto de sumario, pero las conversaciones «estarían abiertas». Las otras dos figuras lucenses del consejo, para que no falte la dosis de nostalgia, serán exjugadores. Porque no hay nada como tener a alguien que una vez tocó el balón para gestionar las finanzas de un club. Busca Saqués en el saco de la abuela a exdirigentes para darle lustre y arraigo social a los mesías compradores. Por cierto, ¿cobrará FRISAQUÉS SL el dinero contante y sonante, o cobrará una parte a través de avales de bancos mexicanos y peruanos?

La estructura del club: un organigrama de ensueño

La futura nueva propiedad, con la visión de un arquitecto diseñando un rascacielos, busca a un Director General para el día a día. Una especie de oráculo que gestione desde la compra de balones hasta el papeleo de los traspasos. Y, por supuesto, una persona al cargo de la secretaría técnica, para la parte deportiva. Se valora si se incorpora otro perfil para el «ámbito social» (quizás un relaciones públicas a tiempo completo), o si esa ardua tarea recae en el nuevo presidente. ¡Qué dilema!

La cantera, esa eterna promesa, también tendrá su lavado de cara. Habrá «cambios en la coordinación» y, lo más importante, un «acercamiento a varios clubes de la ciudad y de la provincia». Esto, señores, es la base para un «importante vuelco social y deportivo». O sea, que los niños de Lugo ya pueden ir practicando sus regates, porque el futuro del club, ahora sí, está en sus botas.

El «plan de viabilidad»: la epopeya financiera

Una de las «prioridades» (porque las anteriores eran meros caprichos), es la viabilidad del club. Sí, esa palabrita que suena a contabilidad y que parece ser la némesis del Lugo en estos momentos. El objetivo es «estabilizar la situación económica e ir dando pasos en las próximas temporadas». Un verdadero reto en una entidad que, al parecer, atraviesa un «momento complejo». Eso sí, la sede social, en un alarde de pragmatismo, se mantendrá en las actuales oficinas del Pazo de Ferias y Congresos. Porque, ¿para qué cambiar lo que funciona, aunque el resto se caiga a pedazos?

La Ciudad Deportiva del CD Lugo

Detrás de este «pasteleo» sobre la Ciudad Deportiva del CD Lugo, podemos encontrar varias capas de cebolla, algunas con más jugo que otras. Un proyecto de ciudad deportiva es la bandera perfecta para los nuevos propietarios, mostrar con humo «ambición», «visión de futuro» y «compromiso con la base». Es un anuncio que siempre suena bien y que, temporalmente, puede calmar los ánimos de una afición descontenta. Es un mensaje clave para proyectar una imagen de estabilidad y crecimiento. ¿Inversiones reales? Seamos sinceros, Tino Saqués prometió el oro y el moro y nos dejó solo como Alí Babá, porque los cuarenta ladrones escaparon al ver que el humo de falsas promesas podría asfixiarlos. Los nuevos volverán, como las golondrinas de Bécquer, con la misma cantinela y hacerse fotografías en el lugar donde emplazarla.

En resumen, el Lugo se prepara para una nueva era de prosperidad, liderazgo y, sobre todo, mucha burocracia. ¡Que la fe y los balances estén con ellos!

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