Contar con un Punto de Atención Continuada (PAC) en Ponteceso es, sin duda, una suerte inmensa para los vecinos de Cabana de Bergantiños y Ponteceso. Especialmente si consideramos que municipios cercanos como Malpica de Bergantiños carecen de este servicio básico, obligando a sus residentes a desplazarse a centros más lejanos como Carballo o Cee en caso de emergencia.
Sin embargo, esta «suerte» se ve empañada por una preocupante precariedad. El PAC de Ponteceso sufre la falta de medios, la ausencia de personal suficiente y, lo más grave, la carencia de una ambulancia medicalizada.
Una situación de riesgo real
La gravedad de esta situación quedó patente esta misma mañana. A las 11:00 horas, una vecina acudió con un problema cardíaco muy grave. El personal sanitario del PAC, compuesto por una médica y una enfermera, tuvo que desplazarse desde Ponteceso hasta Punta del Este, en Carballo, para realizar el «emborcado» de la paciente, es decir, trasladarla de la ambulancia asistencial a una medicalizada para poder continuar el rumbo hacia el CHUAC de A Coruña.
La consecuencia directa de este desplazamiento fue que todos los pacientes que esperaban en el PAC de Ponteceso, al no quedar personal médico ni de enfermería, fueron «amablemente» invitados a regresar a sus domicilios. ¿Qué ocurriría si, en ese intervalo, llegara otro paciente con una urgencia cardíaca? La responsabilidad recaería en la administrativa de recepción, sin capacidad ni formación para afrontar una situación de tal magnitud.
La salud, un derecho fundamental olvidado
La falta de personal en el PAC de Ponteceso pone en serio peligro la vida de los vecinos. La ausencia de un servicio de urgencias próximo en algunos concellos de A Costa da Morte constituye un gravísimo problema de salud pública que amenaza el bienestar de muchas personas.
Los ciudadanos pagan religiosamente sus impuestos, como el resto de la población, y se preguntan por qué se carece de estos servicios básicos y fundamentales. Resulta chocante cómo algunos alcaldes se apresuran a asignarse «sueldazos Nescafé», asumiendo que las arcas municipales son millonarias como las de grandes ciudades, mientras desatienden asuntos de primera necesidad como la salud y los servicios sanitarios mínimos para los ciudadanos que, precisamente, financian esos sueldos con sus impuestos.
Parece que, para los vecinos, solo existen obligaciones y leyes que cumplir, mientras que sus derechos elementales se han convertido en un mero adorno. Con la salud no se juega, y es imperativo que las administraciones tomen medidas urgentes para garantizar una atención sanitaria digna y segura en todos los municipios.