Entre la inocentada de ayer y el temporal del día 10: José Ramón Gómez Besteiro deshoja la margarita

La broma de 21noticias del Dia de los Inocentes, sobre la dimisión del líder del PSdeG, visitada por miles de personas, pone de relieve la fragilidad de un escenario político que aguarda al 10 de enero, donde se abordarán las denuncias por acoso en el Comité Nacional, es donde se verá si Besteiro es un líder débil o demuestra su liderazgo para tomar decisiones aunque los que deba sancionar se llamen Inés Rey o Lage Tuñas.

El Día de los Santos Inocentes dejó en Galicia una lectura que trasciende la broma. La supuesta dimisión de José Ramón Gómez Besteiro, publicada por este medio, no solo atrajo a miles de curiosos, sino que desnudó una realidad latente, el nerviosismo en las filas socialistas es real. Como suele decirse, para que una inocentada funcione, debe parecer posible.

Hoy, Besteiro aparece parapetado tras los muros de las fiestas navideñas, esperando a que las aguas se asienten antes de la cita clave del día 10. Sin embargo, en el PSdeG nadie ignora que esta calma es artificial. Es la antesala de un temporal que podría terminar con el líder buscando un «buen acomodo» si Pedro Sánchez decide que el coste de mantenerlo es demasiado alto.

Nadie, ni el propio Besteiro, puede obviar que la última crisis ha minado su credibilidad. Tras los resultados en Extremadura, el tablero nacional ha cambiado. Pedro Sánchez no quiere grietas ni experimentos. El presidente del Gobierno parece decidido a aplicar aquella máxima de «apretar las filas», buscando una cohesión interna sin fisuras, aunque ello suponga sacrificar piezas que han quedado desgastadas por el camino.

En política, la «calma chicha» suele ser el preludio de los grandes movimientos. Si Sánchez le busca una salida airosa, Besteiro podría emprender ese viaje que la inocentada de ayer ya dibujaba. El 10 de enero marcará si lo de ayer fue solo una broma o el ensayo general de una salida anunciada.

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