Pontevedra juega con fuego: el Parque de Bomberos opera bajo mínimos críticos en la mitad de sus turnos

El servicio de emergencias de Pontevedra no atraviesa una crisis puntual; se enfrenta a un colapso estructural. La Junta de Personal del Ayuntamiento ha roto su silencio para denunciar una gestión que tildan de «temeridad manifiesta», acusando al Gobierno local de mantener una fachada de normalidad mientras el Parque de Bomberos opera en condiciones de riesgo extremo.

Un análisis técnico exhaustivo de los últimos cuatro años (2022-2025) arroja cifras alarmantes que contradicen el discurso oficial:

  • Seguridad Comprometida: El 56,33% de las jornadas comenzaron por debajo del mínimo de seguridad (fijado en seis efectivos).
  • Mínimos Críticos: En casi una de cada cinco jornadas (18,21%), el parque operó con apenas 2 o 3 bomberos, una dotación insuficiente para afrontar un incendio de vivienda con garantías de éxito.
  • Sobreesfuerzo Insostenible: Para cubrir las vacantes, el personal soporta una carga de 1.874 horas anuales (357 horas extra de media por efectivo). Solo en 2022, el coste de las horas extra superó los 160.000 euros, presupuesto que permitiría una renovación estructural de la plantilla.

La «fuga de cerebros» es una realidad sangrienta para el cuerpo. En los últimos años, 14 profesionales, incluidos mandos y el propio Jefe del Servicio, han abandonado Pontevedra buscando estabilidad en plazas como Vigo. Lejos de frenar la sangría, el Ayuntamiento ha optado por la amortización de plazas, eliminando puestos a medida que se producen jubilaciones.

Ultimátum y Responsabilidad Penal

La Junta de Personal advierte que la falta de una evaluación de riesgos actualizada y la insistencia en operar bajo mínimos suponen una irresponsabilidad con posibles derivaciones penales para los responsables políticos.

«Estamos ante una dejación institucional que compromete la protección civil», concluyen los representantes sindicales, quienes exigen el cierre temporal del servicio siempre que no se garantice la dotación mínima de seis bomberos. La prioridad es clara: no sacrificar la vida de los trabajadores ni de los vecinos en nombre de un ahorro presupuestario ficticio.

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