Cientos de mujeres cubanas se concentraron ayer martes en un parque del centro de La Habana para denunciar el bloqueo económico que Estados Unidos impone a la isla desde hace más de seis décadas.
La jornada coincidió con el 96.º aniversario del natalicio de Vilma Espín (1930-2007), heroína de la Revolución y presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) desde 1960 hasta su fallecimiento. En su honor, la Marcha Mundial de las Mujeres convocó una jornada de 24 horas de solidaridad internacional con Cuba este 7 de abril, en respaldo a la resistencia de las cubanas frente al recrudecimiento de las agresiones imperiales.
Voces de resistencia
«Compañeras, hermanas, amigas: estamos unidas contra el bloqueo», manifestó durante la concentración Yadira González, una joven en sus últimos meses de gestación. «Este vientre que crece y este corazón que late por dos vienen a denunciar una agresión directa a la vida y a la maternidad», añadió, explicando que la política de asfixia de Washington se traduce en medicamentos que no llegan y equipos médicos que no se pueden adquirir.
González, quien vive con la incertidumbre de si el sistema de salud contará con los insumos necesarios para su parto, sentenció: «El bloqueo imperialista es inhumano e injusto. Esta política castiga a ancianos, niños y gestantes, afectando incluso la calidad de la alimentación infantil». Concluyó con firmeza: «Cada niño que nace en Cuba es una victoria del amor contra el odio».
Un crimen contra los derechos humanos
Por su parte, la actual secretaria general de la FMC, Teresa Amarelle, calificó las sanciones como un crimen sostenido contra los derechos humanos. «No es una política, es una agresión sistemática. Sabemos lo que implica que una mujer enfrente carencias, que un equipo médico no sea eficiente o que se vulneren los derechos elementales de igualdad y respeto», expresó.
Amarelle aseguró que su organización no acepta «silencios cómplices ni neutralidades cómodas» ante el cerco estadounidense, reivindicando la lealtad de las cubanas a la patria incluso en los contextos más adversos.
En la misma línea, María Clara Castro, una abuela que ha vivido bajo el asedio de 13 administraciones estadounidenses, conmovió a los presentes: «No se puede destruir lo que está hecho de raíz, y yo soy esa raíz». Aseguró que, de ser necesario, «empuñaría las armas» por el derecho de las nuevas generaciones a vivir en un país soberano. «Soy una de las cuatro millones de mujeres que se levantan cada día sorteando dificultades, por duras que sean», afirmó.
El costo de la asfixia
El bloqueo económico, comercial y financiero, vigente desde 1962 y recrudecido durante la administración de Donald Trump, limita severamente el acceso a tecnología médica y alimentos. Según la cancillería cubana, los perjuicios acumulados superan los 2,1 billones de dólares (considerando la depreciación del dólar frente al oro).
Las cifras más recientes son alarmantes: solo entre marzo de 2024 y febrero de 2025, los daños materiales se estiman en más de 7.556 millones de dólares, lo que representa un incremento del 49% respecto al periodo anterior.