Netanyahu advierte que el alto el fuego con Irán podría romperse “en breve”

El primer ministro israelí califica de «frágil» la tregua de dos semanas y defiende la necesidad de mantener la capacidad de ataque ante las críticas internas por no haber cumplido los objetivos bélicos.

La estabilidad en Oriente Medio vuelve a pender de un hilo. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha enfriado las expectativas de paz al afirmar este lunes que el alto el fuego pactado entre Estados Unidos, Irán e Israel es extremadamente volátil y podría terminar «en un periodo de tiempo muy corto».

Durante una reunión con su Gabinete de ministros, el mandatario israelí subrayó que la actual pausa en las hostilidades, que entró en vigor el pasado miércoles con una duración prevista de dos semanas, es una situación reversible. «La situación podría cambiar muy rápidamente», advirtió Netanyahu, según filtraciones de medios locales, dejando la puerta abierta a una reanudación inmediata de las operaciones militares.

El Líbano, fuera de la ecuación

A pesar de que Israel se comprometió a respetar la tregua mediada por Washington, el Ejecutivo de Netanyahu ha sido tajante al señalar que este cese de fuego no incluye al Líbano. Esta distinción mantiene un frente abierto y permite a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuar sus operaciones en el norte, mientras el alto mando militar ya planea nuevas incursiones contra objetivos estratégicos en suelo iraní.

Presión política interna

Las declaraciones de Netanyahu no se producen en el vacío. El primer ministro enfrenta una marea creciente de críticas dentro de su propio país. Sus detractores y sectores de la oposición aseguran que la campaña militar no ha logrado sus metas fundamentales:

  • La eliminación de las reservas de misiles balísticos de Irán.
  • El «cambio de régimen» en Teherán, una de las promesas más ambiciosas de la derecha israelí.

Ante este escenario, funcionarios del Gobierno han señalado que Israel busca libertad de movimiento para ejecutar ataques aéreos contra infraestructuras gubernamentales y militares iraníes, lo que de facto supondría el fin del acuerdo diplomático actual.

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