Este segundo adelanto de su próximo álbum viene con regalo envuelto en forma de videoclip.
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Por si no estaba claro que el artista malagueño sigue un gran repertorio de influencias, ahora con Quiero vivir más lento, segundo adelanto de su próximo álbum, consolida su sonido ochentero con toques contemporáneos en sus letras. Esta tendencia ya estaba clara con su previo sencillo Sé que no sé lo que hago (12 marzo), con un inicio que emana esa vibra guitarra magistral cinematográfica al más puro estilo Muse (Knights of Cydonia, 2006).
Es evidente la gran carga sónica de los 80s, pues si ya en su previo LP escuchamos un rock característico de esa época, ahora observamos un sonido guitarrero funky al más puro estilo de los australianos Parcels. Esto se sumerge en unos destellos disco de tonos asiáticos, los cuales escuchamos ya en los primeros acordes, muy similares a My Number (Foals, 2013), siendo indudable la influencia de dichos artistas tan conocidos mundialmente.
Mágicamente hilada mediante la línea de bajo se configura la letra pues, según el propio artista,me desahogo de algo que todos experimentamos y para lo que no veo una salida clara, y es que, por mucho que nuestras vidas sean nuestras, la mayoría de las veces no se siente así. Tengo la impresión de que la mía le pertenece a mi trabajo, a mis miedos, a mis dudas, a mis deudas, a mis obsesiones… El tiempo pasa demasiado rápido y tenemos tanto en la cabeza que son pocos los momentos en los que siento que de verdad estoy viviendo las cosas que me pasan.
Tentado por la ambición de crear algo tan grande como Smooth Operator de Sade (1984), Sarria confirma las teorías previamente establecidas: A lo largo del tiempo he ido variando el tema hacia un lugar más disco, combinando influencias modernas como Parcels, Supertaste y Arcade Fire con texturas del pasado como Sade, Michael Jackson, Prince e incluso Kiss (nótese el solo de guitarra).
Estéticamente hablando, la línea que parece definir el álbum se compone de colores tierra muy anaranjados con destellos psicodélicos. Esto se consolida en el videoclip, donde existe unadualidad entre lo cálido del instrumental jugoso (el naranja y el verde son colores que definen los 70) y la frialdad que atormenta a la narración melancólica, vista en el vestuario y las luces azules.
El artista fue una de las tres bandas seleccionadas por The Spanish Wave con el fin de proyectar la música andaluza a nivel internacional. Su proyecto resulta muy interesante no solo por tratarse de un artista emergente que está siguiendo un camino sonoro que nadie más está haciendo en nuestro país, sino también porque no es un hecho aislado el que, igual que los románticos bebían de lo exótico y lejano, los contemporáneos están ahora fascinados por lo vintage, los remakes y esa miscelánea sonora funk y disco (no hay nada más que ver las tendencias en el pop actual, mención al Tears de Sabrina Carpenter).
Todo este fenómeno nostálgico explica que cada vez emerjan más y más artistas inspirados por el pasado para darle sentido al presente caótico que nos rodea, y ahí es donde encaja Sarria
Sarria ha sido seleccionado en el marco del programa BATEA, una alianza estratégica entre Esmerarte y la Fundación Paideia Galiza, cuyo objetivo es impulsar el talento musical y acompañar a artistas en fase de crecimiento y consolidación.
Próximos conciertos
30/4 – Café Central (Baeza)
18-20/6 – O Son Do Camiño (Santiago de Compostela)
23-25/7 – Brisa Festival (Málaga)
9/8 – Sonorama – Aranda de Duero (Burgos)
23/8 – Cooltural Fest (Almería)