Trump reduce los precios de los medicamentos recetados. Por James Nava

El presidente Trump ha logrado otra victoria histórica de la que los medios se niegan a comentar o simplemente silencian. Su Administración ha conseguido una enorme reducción en los precios de los medicamentos recetados, algo que beneficia a millones de personas en Estados Unidos. Gracias a su programa denominado TrumpRx se están logrando ahorros muy necesarios. Ya son más de 800 medicamentos genéricos los que están disponibles a precios de nación más favorecida.

Los consumidores han sufrido en los últimos 5 años con precios dos tercios más altos que en 2019. La Administración Biden disparó el coste. Trump lo está arreglando, como tantas otras cosas. El funcionamiento de TrumpRx es sencillo y efectivo: el gobierno compra los medicamentos y los vende directamente a los consumidores, eliminando a los intermediarios que durante décadas han sido responsables de grandes aumentos de precios. El programa empezó con un modelo de marketing similar al de Costco, pero aplicado a los medicamentos. Su objetivo no es obtener ganancias, sino proteger a los consumidores de los precios excesivamente altos de los medicamentos recetados, aprovechando un poder de negociación que las farmacias y distribuidores comunes no tienen, pero sí la Administración Trump. Su éxito es tal que actualmente cuatro de cada cinco recetas se ven beneficiadas por esta política audaz. 

El presidente, que es un hombre pragmático, no ha dudado en reconocer que no es partidario de la intervención gubernamental, pero este sector en concreto ya está saturado de la misma, desde subsidios y patentes hasta controles a las importaciones. De modo que lanzó su iniciativa de TrumpRx para garantizar que los vendedores no pudieran estafar a los estadounidenses vendiendo el mismo producto fuera de Estados Unidos a un precio mucho más barato de lo que cobran dentro del país. 

TrumpRx se lanzó a principios de 2026 con aproximadamente 43 medicamentos de marca (por ejemplo, tratamientos para el asma, la obesidad como Zepbound/Wegovy, la infertilidad, la diabetes, etc. de laboratorios como Pfizer, Eli Lilly, Novo Nordisk y AstraZeneca). Hoy ya incluye más de 800 medicamentos en total. Las incorporaciones recientes incluyen 160 medicamentos de marca adicionales (lo que eleva el número de acuerdos presidenciales con medicamentos de marca), y más de 600 genéricos. Esto abarca medicamentos de uso diario y especialidades de alto coste.

¿Por qué no se está hablando de este éxito gigantesco en los medios internacionales? Por puro odio ideológico y personal hacia Trump. Si un presidente de izquierdas firmara este éxito, sería noticia destacada mundial. Lo sabemos todos.  

Volviendo al tema, hay que decir que no todos los precios son tan bajos como en otros países, pero muchos medicamentos tienen precios más reducidos que los disponibles habitualmente, por ejemplo, con descuentos de entre el 50% y el 95% sobre los precios de lista en EE. UU.

¿Por qué se ha convertido en una de las iniciativas más populares de Trump? Porque uno de cada cuatro estadounidenses tiene dificultades para pagar los elevados precios de los medicamentos. Con TrumpRx en activo, los medicamentos recetados son uno de los sectores del Índice de Precios al Consumidor que está bajando. De hecho, los precios cayeron un 1% en el último informe y quizás un 2% en lo que va del año. En el panorama actual, ese es un dato muy positivo que impacta directamente en los bolsillos de los consumidores.

Como ya era de esperar, a Trump no se le está dando el crédito por haber logrado esto. Ni un poco, pero lo tiene y mucho. Es el gran artífice al haber sabido abordar este problema que arrastramos desde hace años, al menos desde después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el sector de los seguros médicos creció, al igual que el papel de los intermediarios en el pago de medicamentos recetados. La creación de los programas Medicare y Medicaid incrementó aún más la intervención. Con una creciente burocracia y barreras estrictas para acceder a los medicamentos, el libre mercado se fue perdiendo y la dependencia de estos fármacos aumentó en la población, siendo los sectores más vulnerables y con escasos recursos los más perjudicados.

Así, el sector perdió competitividad conforme aumentaban las barreras de entrada y la distribución dependía de sistemas masivos que separaban la producción del consumo.

Estos datos reflejan la enormidad del problema: desde principios del siglo XXI, los precios han subido hasta un 80%. El gasto en farmacias minoristas y ambulatorias ronda ahora los 467.000 millones anuales, mientras que el gasto farmacéutico total (incluidos hospitales y clínicas) asciende a 915.000 millones y se prevé que alcance el billón de dólares este año.

Durante este tiempo, el poder de la industria ha crecido y ejerce una influencia gigantesca sobre las facultades de medicina, el mundo académico, las asociaciones profesionales, las editoriales académicas, los medios de comunicación y el gobierno. Hasta que ha llegado Trump, quien ha cambiado este último punto al recoger el sentir de los ciudadanos, que según manifiestan en las encuestas critican abiertamente el poder de la industria farmacéutica. Su posicionamiento en contra es de una gran valentía y favorece directamente a los ciudadanos. 

Ahora, TrumpRx utiliza su influencia, el poder de negociación a gran escala y los acuerdos voluntarios con los fabricantes para contrarrestar parte de ese enorme poder de las farmacéuticas. Con su innegable habilidad para negociar, Trump presiona a los vendedores para que ofrezcan a los estadounidenses precios más baratos y cercanos a los que se obtienen por los mismos medicamentos en el extranjero.

El balance del programa es muy positivo y con margen para mejorar. Ahorros reales de cientos de millones y una presión a la baja sobre los precios. Gracias a Trump tenemos una reforma orientada al mercado en un sector muy intervenido, utilizando la transparencia y la competencia negociada en lugar de controles de precios drásticos o nuevos privilegios.

Para los ciudadanos representa un ahorro real de cientos e incluso miles de dólares en gastos anuales. Así es como un presidente enfocado en resultados gobierna con efectividad. A medida que se suman más fabricantes, a cambio de beneficios como la reducción de aranceles o la ampliación de la producción en EE. UU., este programa se expandirá aún más.

TrumpRx es una innovación eficaz que devuelve dinero a los pacientes y reequilibra el poder a favor de los consumidores. Merece el reconocimiento como el gran éxito que es hacia la accesibilidad económica en medicamentos recetados. Y el presidente Trump es su gran impulsor y quien lo ha hecho posible. El mérito es para quien lo merece.

Comparte éste artículo
No hay comentarios