Cada verano miles de personas salen de casa convencidas de que están protegidas frente a los mosquitos. Llevan una pulsera antimosquitos, encienden una vela de citronela en la terraza o utilizan un spray porque «es natural».
Sin embargo, muchas de estas soluciones apenas ofrecen protección frente al mosquito tigre, una especie que ya está presente en buena parte de España y cuya expansión ha convertido la prevención en una cuestión de salud.
«La pregunta que más me hacen en la farmacia durante el verano es cuál es el mejor repelente. Y la respuesta no está en la marca ni en el precio, sino en el principio activo que contiene y la forma de aplicarlo», explica la farmacéutica Piluca Barrau, experta en dermocosmética y formulación.
Conocer qué productos funcionan, cómo deben aplicarse y cuándo una simple picadura puede requerir atención médica permite disfrutar del verano con mayor tranquilidad y reducir riesgos innecesarios.
Cinco errores más comunes al protegerse los mosquitos
- Pensar que cualquier repelente protege igual
El primer error comienza en el momento de la compra.
El mercado ofrece una enorme variedad de productos, pero no todos cuentan con el mismo respaldo científico. Actualmente, los principios activos con mayor evidencia frente al mosquito tigre son DEET, icaridina e IR3535, recomendados por organismos internacionales para la prevención de picaduras.
«Muchas personas eligen el repelente por la marca, el olor o porque alguien se lo ha recomendado. Sin embargo, lo importante es leer la composición. El principio activo marca la diferencia», señala Piluca Barrau.
- Confiar únicamente en la citronela o en las pulseras
Las velas de citronela, las pulseras antimosquitos o determinados aceites esenciales se han popularizado durante los últimos años, pero su eficacia es limitada y no deberían sustituir a un repelente adecuado.
«Pueden utilizarse como complemento, pero confiar únicamente en ellos puede generar una falsa sensación de protección, especialmente en zonas donde el mosquito tigre está presente», explica la farmacéutica.
- Aplicar mal el repelente
Elegir un buen producto no garantiza una protección eficaz si se utiliza de forma incorrecta.
El repelente pierde eficacia con el paso de las horas, el sudor o el baño, por lo que debe reaplicarse siguiendo las indicaciones del fabricante. Además, cuando también se utiliza protector solar, primero debe aplicarse el fotoprotector y, una vez absorbido, el repelente.
«Muchas personas creen que el producto ha dejado de funcionar porque es malo, cuando simplemente ha pasado demasiado tiempo desde la aplicación», apunta Piluca Barrau.
- Pensar que todos podemos utilizar los mismos productos
Las recomendaciones cambian según la edad y la situación de cada persona.
En bebés menores de un año la protección debe basarse en medidas físicas, como mosquiteras o ropa adecuada. Los niños, las embarazadas o quienes viajan a países tropicales requieren productos y pautas específicas.
«No existe un repelente universal. La mejor elección depende de quién vaya a utilizarlo y de dónde vaya a exponerse a los mosquitos”, declara la profesional.
- Ignorar los síntomas de alarma
La mayoría de las picaduras solo producen picor, enrojecimiento e inflamación leve que desaparecen en pocos días. Para aliviar las molestias, Piluca Barrau recomienda evitar rascarse, limpiar la zona con agua y jabón y aplicar frío local o productos específicos recomendados desde la farmacia.
En cambio, si la inflamación aumenta progresivamente, aparece dolor intenso, supuración, fiebre o una reacción alérgica importante, es recomendable consultar con un profesional sanitario, ya que muchas veces el problema no es la picadura, sino la infección secundaria que puede aparecer al rascarnos continuamente.
Aunque la inmensa mayoría de las picaduras no revisten gravedad, conviene prestar atención cuando aparecen síntomas generales como fiebre elevada, dolor muscular intenso o malestar importante, especialmente si la persona ha viajado recientemente a países donde enfermedades como el dengue son endémicas.
En estos casos es importante acudir a un centro sanitario para valorar el origen de los síntomas y evitar la automedicación.
La farmacia, el primer lugar donde resolver dudas
Además de recomendar el repelente más adecuado para cada situación, la farmacia desempeña un papel fundamental en la prevención.
Explicar cómo aplicar correctamente un repelente, resolver dudas sobre qué productos pueden utilizar niños o embarazadas e identificar cuándo una picadura requiere valoración médica forman parte del consejo sanitario que reciben miles de personas durante el verano.
«La prevención empieza mucho antes de la picadura. Elegir bien el repelente, saber utilizarlo y consultar ante cualquier síntoma compatible con una enfermedad transmitida por mosquitos o ante una evolución anómala de la picadura son medidas sencillas que pueden marcar la diferencia», concluye Piluca Barrau.
Sobre Piluca Barrau
• Farmacéutica experta en dermocosmética y formulación, optometrista y audioprotesista. Dirige la Farmacia Pilar Barrau en Maó (Menorca) y dos centros de optometría y terapia visual.
• Profesora del Máster AMIR en Dermocosmética y Formulación y formadora de profesionales sanitarios.
• Divulgadora en salud femenina y bienestar, actualmente cursa el Grado en Nutrición y Dietética (2025).