Estas alteraciones podrían aportar información sobre la salud de los ecosistemas marinos, aunque todavía se desconoce su relación con los factores ambientales.
Un equipo científico liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con participación de la Universidade de Vigo, ha documentado nuevos casos de coloración anómala en peces marinos de las costas españolas. La investigación, publicada en la revista Marine Pollution Bulletin, incluye además una revisión global actualizada sobre la ambicoloración en peces planos silvestres, una alteración que provoca la aparición de pigmentación oscura en la cara del cuerpo que normalmente carece de ella.
El estudio describe tres ejemplares con anomalías pigmentarias recogidos entre 2025 y 2026 en aguas de Galicia y Andalucía. Entre ellos destaca un lenguado senegalés (Solea senegalensis) de la ría de Vigo que presentaba una ambicoloración casi completa, con la cara inferior del cuerpo pigmentada en lugar de mostrar su habitual coloración blanquecina.
Los otros dos casos corresponden a un sargo común (Diplodus sargus), capturado en enero de 2026 en la bahía de Baiona, que presentaba una anomalía pigmentaria mixta, y a un pez sapo (Halobatrachus didactylus) del golfo de Cádiz con una pérdida de pigmentación compatible con albinismo oculocutáneo.
La identificación de las tres especies se confirmó mediante técnicas de análisis genético. Además, el equipo documentó fotográficamente otros tres peces con patrones de coloración inusuales durante observaciones submarinas realizadas en 2025 en la ría de Vigo. Estos últimos casos, correspondientes a sargos y maragotas (Labrus bergylta), se consideran posibles anomalías, ya que no puede descartarse que respondan a variaciones naturales o cambios fisiológicos de coloración.
Una revisión mundial de 79 especies
El hallazgo del lenguado motivó una revisión de la literatura científica internacional sobre la ambicoloración en peces planos silvestres, como lenguados, rodaballos y platijas.
Estos peces presentan una marcada asimetría corporal, con ambos ojos situados en uno de los lados del cuerpo. Mientras que la cara superior suele mostrar una coloración que les permite camuflarse sobre el fondo marino, la inferior carece normalmente de pigmentación oscura. La ambicoloración altera este patrón, provocando la aparición de manchas oscuras o una pigmentación casi completa en la cara inferior.
Tras analizar un centenar de publicaciones científicas, el equipo identificó registros de ambicoloración en 79 especies pertenecientes a diez familias de peces planos. Se trata de la primera revisión mundial de esta anomalía en poblaciones silvestres y constituye una referencia para futuras investigaciones sobre los mecanismos que regulan la pigmentación de estos peces.
¿Pueden estas anomalías informar sobre la salud del océano?
La coloración de los peces depende de complejos mecanismos genéticos, hormonales y fisiológicos que regulan el desarrollo y funcionamiento de los cromatóforos, las células responsables de la pigmentación. Las alteraciones en estos procesos pueden dar lugar a fenómenos como el albinismo, el melanismo o la ambicoloración.
Aunque son poco frecuentes en poblaciones naturales, distintos estudios han relacionado estas anomalías con factores genéticos, alteraciones durante el desarrollo y determinadas condiciones ambientales, como la exposición a contaminantes, las variaciones de temperatura o las deficiencias nutricionales.
Sin embargo, los investigadores advierten de que los ejemplares descritos en este trabajo fueron obtenidos de forma oportunista y que no es posible establecer una relación directa entre sus anomalías pigmentarias y el estado ambiental de las zonas donde fueron encontrados.
“Las anomalías de la pigmentación son fenómenos raros en las poblaciones naturales, pero su documentación sistemática puede mejorar nuestro conocimiento sobre los procesos biológicos que regulan la coloración de los peces y aportar nuevas herramientas para la vigilancia ambiental”, destaca Rafael Bañón, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primer autor del estudio.
El equipo señala que serán necesarios programas de seguimiento a largo plazo, con metodologías estandarizadas e información sobre las poblaciones y las condiciones ambientales, para conocer la frecuencia real de estas anomalías y determinar si pueden utilizarse como indicadores de la salud de los ecosistemas marinos.
La participación de Alejandro de Carlos contó con financiación de la Xunta de Galicia a través de la ayuda a Grupos de Referencia Competitiva (ED431C 2025/52). La campaña ARSA0326, enmarcada en el proyecto PESCADIZ-II (PESCADIZ-II-20223FM049), recibió financiación parcial de la Unión Europea a través del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), en el marco del programa nacional de recopilación de datos y asesoramiento científico pesquero.