La temporada regular de la NBA consta de 82 partidos y aún faltan 8 para ser culminada, pero a estas alturas ya parece claro que salvo sorpresa mayúscula, el serbio Nikola Jokic, un tipo fofillo de 2,13, aparentemente lentorro, torpón y que no salta por encima de una guía telefónica, volverá a ser por tercera vez el mejor jugador de la mejor liga de baloncesto del mundo.
El balcánico es el líder del actual campeón de la competición y todo apunta a que los Denver Nuggets serán segundos de la competición tras los intratables Celtics en el balance de victorias y derrotas.
Su escasa espectacularidad como jugador contrasta con su efectividad y sus números y el carácter ganador de sus escuadra, que son sus principales avales. En cada encuentro anota más de 26 puntos, atrapa más de 12 rebotes y distribuye más de 9 asistencias, con un porcentaje altísimo de acierto que ronda el 59%.
En una campaña en la que parecía que el esloveno Doncic podría acercarse al MVP, al igual que el base canadiense Shai Alexander,, que seguramente serán segundo y tercero en la votación final por el título de jugador más decisivo del año, En el caso del exmadridista su gran pero es el bajo puesto en la tabla de sus Dallas, que aún no tienen asegurada su presencia en los play offs.
Jokic está volviendo a demostrar, al igual que en el ejercicio anterior, que encabeza a un conjunto rocoso, muy poderoso físicamente, con excelentes tiradores, buenos defensores y una mentalidad difícil de superar.
Este pívot es ya claramente el hombre alto que mejor pasa el balón en la historia de este deporte. Su visión de juego es excelsa. Su tiro es espectacular para un hombre tan grande y su capacidad para rebotear no para de ir a más. Incluso ha mejorado su otrora muy deficiente nivel defensivo.
Todo apunta a que Denver y Celtics se enfrentarán en la gran final de la competición allá por principios de junio, pero aún queda mucho para llegar allí y en la NBA la incertidumbre es casi siempre la única certeza..
Otros títulos
Ya casi finalizada la fase regular algunos títulos individuales también aparentan tener dueño. El novato del año será el galo Wemby, un baloncestista de 2,25 que va a marcar un antes y un después en la historia del juego si las lesiones no se lo impiden. El mejor defensor de la temporada también tendrá acento gabacho, Rudy Gobert sigue siendo uno de los mejores taponadores y reboteadores de la competición. El jugador con mayor progresión recaerá quizá en Maxey, un anotador que en los Sixers está sorprendiendo por su mejoría en el lanzamiento. La pugna por convertirse en el sexto hombre o sea el mejor reserva está mucho más reñida.