Nuestro bien más preciado

por Redacción Nacional

Lidia Gutiérrez

“Cada día se trata de mí”. Esa frase la tengo grabada a fuego desde que vi una serie con mi personaje favorito, Miércoles Addams.

A veces las personalidades de algunos personajes parecen ficción, pero son más reales de lo que uno puede imaginar. Incluso creemos más cierta la propia realidad que vemos y en ocasiones es lo más irreal de todo. Lo vemos lejano y por ello pensamos que es una fantasía. Pero no es así y puedo dar fe de ello.

El ‘hoy’ nos guía a ser iguales que todos. Tenemos que seguir unos mismos patrones, tendencias y lo ordinario, lo “correcto” ante los ojos de los demás. ¿Y si esa no es la clave? ¿Y si lo correcto es seguir lo que parece incorrecto?

Los medios de comunicación y la sociedad nos dirige a sentir y vivir tal y como nos muestran, y la vida pasa tan deprisa que no tenemos ni un instante para poder pararnos a pensar que igual nosotros no queremos eso. Que no somos del todo conscientes que estamos siendo como los demás quieren que seamos. Esa introspección que no solo sirve para ayudarnos y enfrentarnos ante problemas o reír en momentos de alegría, sino que también nos prepara para conocernos y ser como nosotros queramos ser.

Desde las redes sociales, hasta incluso la moda nos dice cómo tenemos que comportarnos, vestirnos y vivir. VIVIR una palabra como cualquier otra, pero con un significado que va más allá que todo. Cada uno tiene la decisión de hacer lo que quiera con su vida, por esa misma razón yo hago exactamente lo mismo. Ser como soy.

Nos guiamos por la apariencia de las personas, pero todos escondemos misterios. Misterios ocultos dentro de nosotros cerrados bajo llave en un bosque profundo. Juzgamos sin saber: que para lo que uno es soleado, para el otro es lluvia y para el otro nublado. Que nadie es igual al resto. Que lo “popular” es lo que cae por su propio peso y lo que perdura es lo que permanece dentro de nosotros. No lo superficial, lo auténtico. Pero a veces estamos y somos tan ciegos, que lo material y lo físico nos conduce a diferentes terrenos.

Que las críticas del resto no son por cómo eres, es por lo que ellos son. Que, si tu corazón y tu intuición te dice que lo hagas, hazlo y viceversa. Y que, si te tienes que quedar solo porque los demás hacen lo contrario que tú, hazlo. Jamás se deja de aprender sobre uno mismo, y eso es lo más bonito de todo. No significa que te aísles en tu burbuja y en la seguridad de ella, significa que SEAS TÚ A PESAR DE TODO.

Las cosas de la vida llegan solas: podemos llevar una brújula para poder guiarnos, o un reloj para ver cada segundo. Pero al final, todo nos arrastra a un punto concreto del que muchas veces no sabemos ni de qué forma hemos llegado ahí. Aún así jamás abandones esas herramientas, son los bienes más preciados para poder guiarnos en nuestro laberinto. Así que lucha por ser tú y por lo que quieres, aunque no sea bien visto por el resto, sé distinto y único.

Sigue a pesar de todo, continúa y no mires atrás; solo persigue tus sueños, solo lucha por lo que quieres, solo corre a todos los lugares a los que te gustaría ir, solo date un abrazo con la persona que quieres, solo di un ‘te quiero’, SOLO SÉ TÚ.

¿Diferente? Puede. Pero la pregunta es ¿y por qué no?

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