Rubiales y sus conmilitones defienden el rancio machismo de tiempos pretéritos

por Gonzalo Soto

En mis cuarenta y muchos años de trabajador de medios de comunicación, nunca he presenciado una comparecencia como la de hoy de Luis Rubiales, al más puro estilo “alcaponiano”. Es difícil poder escribir lo que he visto y escuchado, un «matón de barrio» coreado por «barrigas llenas» que le aplaudieron a rabiar, dando visibilidad al más rancio machismo retrógrado del franquismo, donde pegarle a una mujer era sinónimo de hombría ibérica, para “ponerla en cintura”. La RAE dice sobre el chorizo: ” Pedazo corto de tripa, regularmente de cerdo…” Debería añadir”tontos bogavantes que aplauden a un «matón misógino» en una Asamblea General”.

No voy a escribir como trabajador de medios, sino como nieto, sobrino e hijo de una mujer que ha tenido que soportar todo tipo de humillaciones de aquellos defensores del nacionalcatolicismo, de golpes en el pecho y comunión diaria por haber tenido un hijo de soltera. Tres mujeres (republicanas ellas) que jamás han perdido la dignidad, respeto y libertad de pensamiento, inculcándome en mi formación, valores que jamás he perdido y transmitido a mis hijos.

Luis Rubiales y sus conmilitones me han transportado a la España en blanco y negro, esa España que todos queremos olvidar, porque el camino siempre es hacia adelante. Se ha visibilizado que un misógino y aplaudidores, quisieron arrebatarles a las mujeres lo que han conseguido en su lucha diaria por la igualdad. Hoy es un día triste para la libertad y el respeto a los seres humanos.

El mordisco psicológico de los asambleístas a las mujeres y a la libertad, ni un perro rabioso, sería capaz de hacerlo de la manera que lo hizo Rubiales y su pandilla de conmilitones. El desafío a los pocos periodistas que descubren las miserias de un “machote”, que se creyó, que el Campeonato del Mundo le daba patente de corso, llevando una mano a la entrepierna (escroto) en un gesto de expresión corporal “a mamarla”, en presencia de una menor, es motivo más que suficiente para que no continuara ni en segundo más en el cargo. Como no dimitió, es tiempo que la Justicia se ponga la toga de impartirla y no la dejen en el perchero.

Resulta sorprendente, que en el medio del chaparrón, Rafael Louzán, presidente de la RFGF, en el homenaje a Tere Abelleira, en Pontevedra, a preguntas de periodistas sobre su opinión del ciclón mediático provocado por la actuación de Luis Rubiales, tratara de justificar el bochornoso episodio del Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, pero aún resulta más sorprendente, que Rafael Louzán acudiera a la Asamblea celebrada hoy y no dimitiera al salir. Me queda la duda de saber si aplaudió o no a Rubiales, un reputado periodista que estuvo en la Asamblea, afirma que no aplaudió. Extraños compañeros de cama provocan los intereses dinerarios. Si estos son los valores que van a inculcar a las niñas y niños que comienzan a dar patadas al balón, mejor que cierren el «chiringuito».

Hoy ha comenzado la revolución, sin pancartas ni ideologías políticas, de las mujeres contra los machistas que quieren hacerlas volver al blanco y negro de tiempos pretéritos, a la que se han sumado importantes jugadores de fútbol profesional. Una revolución por la dignidad y la libertad.

Rubiales y su ejército de corifeos han encendido el fuego de una olla a presión, que puede reventarles en la cara.

 

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