España rehén de incertidumbres, caos y ambiguo futuro. Por Jesús Antonio Rodríguez Morilla

por Jesús Antonio Rodríguez Morilla

  • Licenciado en Derecho.
  • Certificado-Diploma de Estudios Avanzados. (Fundamentos de Derecho de la U.E. y problemas actuales en el ámbito del Derecho Público).
  • Licenciado en Ciencias Políticas.
  • Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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Cuando apenas restan unos quince días para eventuales Investiduras, y aún le falta al Gobierno jugar sus propias y últimas cartas, España se debate en la incertidumbre de una parálisis política provocada por cómplices silencios a través de supuestas negociaciones hipotecantes e inconstitucionales con sectores nacionalistas, todo harto conocido, y puede que haya llegado el momento de pensar si lo más sensato, sí es que nos cuentan la realidad…. fuese prepararse para unas nuevas Elecciones el próximo 14.01.2024, “envenenadas” para el P.P. e ir sacando lustre a la bancada de la oposición.

España es consciente en estos momentos de dicho eventual “bloqueo” con los votos del comunismo y el separatismo golpista.

Respecto al protagonismo del Sr. Sánchez y su actual equipo, solo le resta a este modesto autor, “un ínfimo capital esperanzador emocional” sobre alguna capacidad de reacción de éste, capaz de marginar a determinados sectores nacionalistas, reivindicadores inconstitucionales natos, y afrontar unas nuevas Elecciones dignamente en beneficio de España.

De suscitarse, sería como una situación casi de cuento de hadas, que también pudiera calificarse de ecléctica, contraria a otros interese políticos espurios, e igualmente, sería comprensible para el electorado como solución de emergencia ante posible situación futura de caos, y ¿por qué no?, hasta favorecedora final para el Sr. Sánchez.

Reconozca, que la obtención de 176 legisladores para constituir gobierno sería circunstancialmente costoso y moralmente rechazable, si nos atenemos al posible grado de sometimiento al sector nacionalista/independentista del cual alardean.

Recuerde también que, a través de este Medio, se le sugirió esperar hasta diciembre para afrontar la votación nacional dejando a otro lado los avatares de las Elecciones Municipales, pero pretendió sorprender a sus rivales al adelantar la votación, ignorando que tradicionalmente, ambas, periféricas, y generales, al igual que Senado y Congreso siempre muestran resultados dispares.

Bajo un clamor que únicamente se fabrica minoritariamente en el pensamiento dicotómico de Puigdemont y sus “ad lateres” o al menos así lo publicitan, ausente de un clima racional de lenguaje; mente o naturaleza humana, la ansiada Amnistía buscada para alcaldes y funcionarios de Cataluña que respaldaron en su día el referéndum de 2017, posiblemente supondrían avivar de nuevo rescoldos inconstitucionales, que difícilmente apoyarían los Tribunales.

Avalan algunos de los puntos anteriores el supuesto inmerso en la elaboración interna de UNA DECLARACIÓN PROPIA DE INDEPENDENCIA.

Existen, además de lo anterior, otros puntos indignantes, y no se trata de aventurar acontecimientos, como la condonación de la deuda que mantiene Cataluña con España, pero cuando se llega a estos niveles de enfrentamientos, en el mundo del Derecho, los conceptos en muchas ocasiones también suelen retorcerse.

Por ejemplo, a tenor de la Convención de Viena, sobre la Sucesión de Estados en Materia de Bienes, Archivos y Deudas del Estado de 1983, su interpretación ofrecería a ambas partes “serios dolores de cabeza” y que, por razones naturales, uno espera no contemplar, ya que existen dos supuestos contrarios ante un posible caso de   Independencia:

El que niega asumir situaciones de deudas derivadas con los Estados predecesores, el cual podría ser el caso de Cataluña.

Otro, dominante, defendida por los Estados acreedores partidarios de percibirla en su totalidad.

En consonancia con el caso, y se trata de una pregunta, cuál sería el destino de la deuda actual de Cataluña con España. ¿Habría quedado ya negociada, excluyendo o no a España?

Según la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) en su último informe,  ‘Estimación del gasto futuro en intereses de la deuda pública de las CCAA’ (2023-2026), pone de manifiesto que Cataluña será la comunidad autónoma que más intereses pagará por su deuda hasta 2026.

La Fundación detalla que la deuda de Cataluña crecerá 1.479 millones de euros, hasta los 85.806 millones en 2026, considerando un entorno de endurecimiento de la política monetaria, siendo la región que más intereses abonará.

Finalmente, contemplando un escenario definitivo no favorable al P.P., también avalaría como la situación “menos mala”, tras el “desfallecimiento” electoral de VOX, y el  insuficiente crecimiento por sí mismo del P.P., lo cual, a tenor del recuento de votos final, quizás habría quedado justificado posiblemente por razones de “desconfianza” en el primer supuesto, y falta de carisma y liderazgo en el segundo, que como ya adelantábamos semanas atrás, los cálculos residían en haber obtenido un 25% más de votos, el considerar para inmediatas “recomposición de filas”,

Valga pues, con vistas a futuros inmediatos, la opción de poder contar con un equipo de nombres y apellidos, como pudieran ser: Isabel Díaz Ayuso o Cayetana Álvarez de Toledo, que despierten nuevos horizontes.

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