Está previsto por la Audiencia Nacional tomar declaración el lunes 27/11 a marineros ajenos al barco Villa de Pitanxo, que habían navegado en mareas anteriores con el capitán Juan Enrique Padin y también a los armadores, Juan Antonio Nores Rodríguez y J. Antonio Nores en calidad de investigados. Sorprende que la Administración Marítima no sea llamada por el Juez, porque hay indicios suficientes que obligarían a ello.
Las balsas Salvavidas del buque Piedras, hundido en Irlanda, según el reporte del Marine Accident Investigation Branch del Reino Unido:»No había recibido mantenimiento desde el año 2007 a pesar de estar certificado de manera rutinaria» e informaron a la Administración Española y al fabricante para que tomen nota y que revisasen las de todos los buques antes del despacho de puerto del 2017 al 2022.
La Administración española es responsable de inspeccionar además a la estación de servicio del fabricante de Marín/Vigo para saber que cumple con la Normativa adecuada.
El Armador es responsable de que las balsas y equipos salvavidas sean aprobados, si se hace la revisión a las balsas a intervalos apropiados en una estación de servicio homologada y aprobada, y que un representante del armador estará presente durante la revisión de las mismas.
Juan Enrique Padín es una víctima más y posiblemente quien mejor ejecutó el abandono del buque y por eso está vivo.
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De haberse puesto el traje de inmersión, los tripulantes tendrían garantizada la flotabilidad y el aislamiento térmico, lo que supondría seguir vivos. Las balsas saltan solas y una vez que el buque se hunde a 2 metros de profundidad aprox. se dispara la boza hidrostática que sujeta el contenedor de las balsas y se abre e infla simultáneamente, desde el agua cualquier náufrago accede sin dificultad o se reúnen para ser vistos desde el aire y su vida estaría garantizada.
Juan Enrique Padin, ha manifestado en medios de comunicación, que ayudó a destrincar una balsa y pasó a la otra banda a hacer lo propio con la otra, es evidente que lo han ejecutado de modo manual, hubo tiempo suficiente para que varios más se pusiesen el traje de inmersión y el hecho de desaparecer una balsa y la otra de los náufragos rota (por cuyo hueco varios tripulantes cayeron al mar), permite dudar del buen estado de mantenimiento de las balsas.
La tripulación no estaba preparada adecuadamente para hacer frente a la emergencia, a pesar de poseer todos los títulos y certificados requeridos por la normativa. De eso no es culpable el Sr. Padin y lo de no hacer Ejercicios de Abandono de Buque y Contraincendios puede aducir que, el mal tiempo a lo largo del recorrido le impidió hacerlos como obliga el Convenio Internacional de Torremolinos, pero la Administración Marítima ha despachado el buque de Vigo sin saber, que esa tripulación conocía sus obligaciones en caso de Emergencia y aunque siguen sin implementar la obligatoriedad de un ejercicio de abandono antes del despacho del buque, visto lo acontecido al Monte Galiñeiro en el año 2.009 era aconsejable cerciorarse de que se despachaba con seguridad.
Tampoco parecen interesar los eventos que afectan a la seguridad que han contribuido al accidente, porque el «robotito» enviado a inspeccionar el pesquero hundido, no tiene capacidad para comprobarlo: ¿Cómo estaban las puertas internas que intercomunican espacios tanto en la habilitación, las máquinas o el parque de pesca? ¿Cómo sabe cuánto pescado estaba embarcado previamente, sin ver el interior de la bodega y de acuerdo al tipo y densidad, saber el peso que, al desplazarse lateralmente, al escorarse el buque, hace subir el «centro de gravedad» y ese centro de gravedad virtual puede lograr que el metacentro y el centro de gravedad sea «cero» y se hunda el buque irremisiblemente?.
El Capitán/Patrón Sr. Padín tiene la experiencia suficiente para saber si pueden o no efectuar operaciones de pesca en las condiciones meteorológicas reinantes, pero están dando por hecho que es una irresponsabilidad pescar en esas condiciones. ¿Desconocía J. Padín la zona de Terranova dónde operaba?
Lo evidente es que un buque dedicado a la pesca no se hunde por estar pescando con mal tiempo, se hunde porque tiene exceso de peso a bordo debido al embarque de agua excesivo, que sus sistemas de drenaje (lleva varias bombas en operaciones que desaguan permanentemente) y sumado a sus falucheras no logran evacuar ese sobrepeso, que unido a una escora y traslado lateral del cargamento existente, generan la pérdida de estabilidad.
En cuanto a la estabilidad, conviene conocer libros, cuadernos de carga y planos por si el proyecto del buque se aprobó con planos acordes (hay precedentes de buques pesqueros en que se aprobaron los proyectos con planos discordantes, a pesar de las discrepancias en los mismos).
¿Entró el «robotito» en los espacios interiores, especialmente en la bodega, para verificar qué pescado había a bordo y con su tipo y densidad poder cotejar la cantidad aproximada y su peso?
No es fácil para un Juez que desconozca las peculiaridades del sector naval y pesquero saber elegir peritos adecuados y en este caso, no sirve que acepte los que le asignen desde la Administración porque deben de investigar también a la misma, evitando que sean «juez y parte» los inspectores, tanto de la Capitanía de Vigo (responsable del despacho), como los que le proporcionó la CIAIM (Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos), la cual no pinta nada a efectos judiciales en el caso y que sus investigaciones las harán públicas cuando estimen oportuno, dado que el plazo del año recomendado para este tipo de investigaciones, ha sido insuficiente.
No veo razón alguna para que los familiares pretendan saber el motivo del hundimiento, toca a la Administración Marítima y es su obligación.
No se sabe lo acontecido, por no haber implementado el VDR (Voyage data Recorder) para este tipo de buques a partir del año 2009 al hundirse en la misma zona el Monte Galiñeiro.
Los familiares debían de limitarse a exigir que entrasen en la compartimentación estanca y camarotes, a verificar si algún tripulante está atrapado y de estarlo, devolverlos a su casa y como el Presidente Sánchez les dijo:»Haré lo posible y lo imposible»…., observarán que ha hecho lo imposible: NO HA HECHO NADA.