El futuro de la moda está en las eco-etiquetas: “Las nuevas generaciones buscan algo más”

por Redacción Nacional

El consumo textil ha aumentado un 40% a nivel mundial en las últimas décadas, intensificando su impacto medioambiental

La sostenibilidad en la moda es el presente y futuro. La concienciación del consumidor y la llegada de nuevas generaciones al diseño textil son dos de las principales claves. También la incorporación de nuevas tecnologías que permiten potenciar el respeto por el medioambiente. Por ello, una de las maneras que tiene Europa de confirmar esa sostenibilidad es con las conocidas como eco-etiquetas.

Los datos al respecto son alarmantes y de ahí la necesidad de la moda regenerativa. Según datos de AEMA y EPRS recogidos por el Europarlamento, hay 0,5 millones de toneladas de microfibras en los océanos, suponiendo el 35% de los microplásticos liberados en el medioambiente. Además, se calcula que entre el 2% y 10% del impacto medioambiental en la UE lo produce la ropa.

En total, el consumo del textil para vestir ha aumentado un 40% en solo unas décadas. A más demanda, más producción y, con los últimos mecanismos de producción en masa, más contaminación. Por todo esto es vital recurrir a alternativas como la moda sostenible para contribuir a reducir esta amenaza generacional que afecta a todo el mundo.

“Las empresas de fast-fashion deberán reinventarse o reposicionarse si finalmente se continúa con el paquete de medidas en los que ha estado trabajando la Unión Europea durante los últimos meses”, indica Ester Vilaseca, directora del área de Moda de la escuela LCI Barcelona. Según indica la experta, alargar la vida de los productos textiles está siendo posible de dos maneras: una innovación en el proceso de producción y una concienciación de los consumidores.

Otras de las medidas que se están tomando vienen directamente de las autoridades. En Francia se va a optar por ‘prohibir’ de manera directa la ropa de Shein. Y es que la Asamblea Nacional ya ha impulsado -a falta de pasar por el Senado- la prohibición de publicidad para cadenas de ropa fast-fashion como Shein o la reciente Temu. También deberán pagar un gravamen, lo que complica aún más la viabilidad de su negocio en el país.

“Las nuevas generaciones ya buscan algo más en la ropa. Es evidente que se combina con compras de fast-fashion por la facilidad que generan las nuevas plataformas de envíos y compras online y por unos precios que son imbatibles aunque no representan el coste real de todo el trabajo que implica la creación y elaboración de una prenda de ropa. Pese a ello, no se está dejando de lado el reciclado y la ropa de segunda mano”, reconoce Vilaseca.

Las eco-etiquetas que impulsa Europa todavía están dando sus primeros pasos. Según datos oficiales, hay más de 37.000 productos en el continente que tienen esta etiqueta. El objetivo es controlar los efectos que una prenda deja en el medioambiente durante su ciclo vital. Se analiza tanto el momento de fabricación como el de distribución, consumo y desecho.

“En el sector textil destaca el proceso de fabricación del algodón, sin ir más lejos”, indica la experta de LCI Barcelona. Y es que en cada producto, hay una fase que genera mayor impacto en el medioambiente. En el caso de la ropa, como indican, es la fabricación de productos de algodón.

Esta eco-etiqueta genera una mejor reputación de marca, pero también certifica la sostenibilidad de dicha prenda. Un signo de distinción que en los próximos años puede convertirse en un atractivo para ganar clientes y que, además, gracias a la tecnología puede derivar en un mayor conocimiento del consumidor para alargar la vida útil del producto.

“Si a la eco-etiqueta le sumamos el pasaporte digital para el textil que se impulsa desde Europa, al consumidor se le dará toda la información necesaria y podrá tomar decisiones de compra informadas que tengan un menor impacto en el medio-ambiente”, indica Vilaseca. Y es que, como destacan los expertos, la innovación y la sostenibilidad van de la mano en los próximos ciclos de la economía.

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