JUCIL resalta el alarmante aumento de agresiones a guardias civiles, 170 en el primer trimestre del año, ocho de ellas con armas y dos asesinados

por Redacción Nacional

La asociación profesional Justicia para la Guardia Civil (JUCIL), mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil resalta el alarmante aumento de agresiones a guardias civiles, ya que en los primeros meses de 2024 se han registrado 170 casos, una media de dos agresiones diarias además del asesinato de otros dos agentes en las aguas del puerto de Barbate el 9 de febrero pasado. JUCIL recuerda estos datos en este 28 de abril que conmemora el Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el puesto de trabajo para expresar cómo, en el caso de los guardias civiles, las condiciones laborales no cumplen los estándares que se reclaman por los organismos internacionales. “Los datos evidencian un aumento alarmante en la violencia contra los guardias civiles”, afirma la responsable de Riesgos Laborales de JUCIL, Melisa Carmona. “En ocasiones, el tiempo de reacción hasta que una patrulla acude al lugar de los hechos puede llegar a ser de cuarenta minutos. Lo que significa que los guardias que acuden se encuentran sin poyo, y la seguridad en una intervención peligrosa se ve seriamente comprometida”, explica la también vocal en el Consejo.

Sobrecarga de trabajo

Los guardias civiles soportan cada vez más sobrecarga de trabajo como consecuencia de la seria reducción de las plantillas en una geografía demográfica que ha cambiado desde que se creó esta Institución, hace casi dos siglos. “Nuestros cabos y comandantes de puesto, ya de por sí sobrecargados de trabajo y de burocracia, ahora se ven obligados a salir de patrulla para paliar la preocupante falta de personal, lo que ha provocado situaciones como la de no poder acudir a los avisos por falta de efectivos, un hecho que causa cuando menos insatisfacción entre los ciudadanos y genera una mala imagen para la Guardia Civil”, afirma la responsable de Riesgos Laborales de la asociación.

“No son raros los casos en los que, para formar una patrulla de dos guardias civiles, se deben juntar efectivos de dos puestos distintos para atender hasta veinte poblaciones que aglutinan hasta 30.000 habitantes, en áreas de la Costa Levantina o de Andalucía”, agrega Ernesto Vilariño. “Un caso concreto son las unidades de Tráfico, que se verán ahora con menos gente, por lo que se mandó a esta agrupación a los eventuales, pero ahora han separado otros 94 alumnos de estas unidades”, advierte Carmona.

Condiciones lamentables y muertes por accidente

JUCIL denuncia que el trabajo se lleva a cabo en muchas ocasiones en condiciones lamentables, “con vehículos antiguos, en los que no es raro que falle o sea insuficiente el sistema de amortiguación y que acumulan miles de kilómetros y de reparaciones, con acuartelamientos que no cumplen con la normativa de seguridad y salud en el trabajo”, enumera Carmona. “Carecemos de medidas de protección que reclamamos desde hace años, como un chaleco antibalas para cada guardia civil, sin tener que compartirlos, tampoco hay suficientes defensas extensibles y aún faltan por adjudicar pistolas eléctricas tipo ‘táser’ para muchas unidades, lo que agrava aún más la vulnerabilidad de los agentes en situaciones de riesgo” afirma.  Una prueba de esa vulnerabilidad es el accidente mortal que sufrió un guardia civil este viernes en la provincia de Madrid mientras participaba en un operativo y cayó desde una altura de doce metros al ceder el suelo de la nave industrial que revisaba.

Una situación difícil de revertir

JUCIL ha manifestado en numerosas ocasiones que en la actualidad existe un déficit de 17.000 guardias civiles, porque el catálogo de puestos de trabajo que se pretende cubrir está muy obsoleto, tiene más de veinte años “Con la perspectiva de que más de 27000 compañeros se retiren en los próximos ocho años, la Guardia Civil enfrenta una crisis sin precedentes. En este Día Mundial por la Seguridad y la Salud en el Trabajo es fundamental que se tomen medidas urgentes para proteger a aquellos que dedican sus vidas a proteger a la sociedad”, argumenta Melisa Carmona.

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