JUCIL demanda de Interior un plan de apoyo psicológico específico para los guardias civiles que se ven envueltos en situaciones de violencia extrema

La asociación profesional señala que cada vez se detectan más casos de guardias civiles que sufren estrés postraumático tras haber superado actuaciones en las que han puesto en grave riesgo sus vidas

La Asociación Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) reclama del Ministerio del Interior una ampliación de los recursos destinados a la atención psicológica de los guardias civiles que sufren situaciones de violencia extrema, como tiroteos o enfrentamientos con narcotraficantes. A pesar de la reciente implementación de un servicio externo de apoyo psicológico, JUCIL puntualiza que este avance es insuficiente para cubrir las necesidades de los guardias civiles que padecen trastorno de estrés postraumático (TEPT).

«Como guardia civil, sé lo que es enfrentarse a situaciones extremas, vivir el miedo y la tensión del día a día, y luego lidiar con las secuelas emocionales», explica Agustín Leal, secretario de Comunicación de JUCIL. «Es devastador cuando, después de arriesgar tu vida en un momento determinado en defensa de los derechos de los ciudadanos, no tienes acceso a la atención psicológica inmediata y adecuada que necesitas para seguir adelante».

El impacto del estrés postraumático

Los guardias civiles destinados en áreas conflictivas, como el Campo de Gibraltar, en la costa Andaluza azotada por las mafias del narcotráfico, enfrentan regularmente situaciones que no solo ponen en riesgo su integridad física, sino que también dejan profundas cicatrices emocionales. «Todos conocemos en los cuarteles a compañeros que después de enfrentamientos con narcotraficantes, de haberse visto envueltos en situaciones de una violencia extrema en la que su vida ha estado en grave peligro, han quedado destrozados psicológicamente», comparte Leal. «Algunos han estado de baja durante largos periodos, y en algunos casos desgraciadamente, esas bajas se han convertido en permanentes.

La exposición continua a situaciones de violencia extrema, como operativos antidroga o intervenciones de alto riesgo, ha incrementado los casos de estrés postraumático entre los guardias civiles. En 2023 se suicidaron diez guardias civiles en España, en algún caso, afectados por trastornos emocionales derivados de episodios traumáticos relacionados con su trabajo. El colectivo de guardias civiles presenta un índice de suicidio un 62% más elevado que la media de la población generar.

En el Campo de Gibraltar, una de las zonas más críticas en la lucha contra el narcotráfico, se han registrado varios casos de guardias civiles que desarrollaron estrés postraumático tras enfrentamientos armados con redes de narcotráfico. A pesar de sobrevivir a estos eventos, muchos sufren secuelas graves que han requerido o requieren de bajas prolongadas.

El nuevo servicio externo, un avance insuficiente

El Mando de Personal de la Guardia Civil implementó en julio de 2024 un servicio externo de apoyo psicológico, gestionado por ASPY, del grupo ATRYS, como respuesta a una demanda histórica de JUCIL. Este servicio, que ofrece asistencia confidencial las 24 horas, ha sido un paso importante, pero para JUCIL no es suficiente para aquellos que han vivido situaciones de violencia extrema. «Estos compañeros necesitan una atención continua y específica que no solo trate los síntomas, sino que también prevenga el suicidio y ayude a la recuperación completa». «Es una gran mejora que podamos acceder a este servicio de forma anónima y confidencial, pero necesitamos algo más profundo para los compañeros que sufren TEPT o que están al borde del colapso», precisa Leal.

JUCIL reclama por estos motivos el desarrollo de un plan integral de apoyo psicológico dirigido específicamente a los guardias civiles protagonistas y víctimas al tiempo de situaciones de violencia extrema. Este plan debe incluir protocolos de prevención del suicidio y una atención rápida y especializada para aquellos que sufren trastorno de estrés postraumático. Agustin Leal sostiene que «la salud mental de los guardias civiles es clave para garantizar la seguridad pública, y también para que podamos seguir cumpliendo con nuestra misión sin vernos superados por el peso emocional del trabajo».

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