Con una trayectoria consolidada en el género de la literatura Western, James Nava ha cautivado a lectores de todo el mundo con sus detalladas descripciones y personajes inolvidables en su trilogía compuesta por ‘El sueño del Oeste’, ‘Jinetes de Honor’ y ‘Coraje de patriotas’
El Western histórico es un género que requiere una profunda investigación y una gran capacidad narrativa. James Nava ha demostrado ser un maestro en ambos aspectos. A través de sus novelas, nos sumerge en un entorno salvaje y lleno de peligros. Con una minuciosa investigación histórica y una prosa envolvente, logra recrear un mundo creíble y emocionante que cautiva desde la primera página.
En esta entrevista, exploraremos los secretos detrás de su éxito y descubriremos qué lo motiva a seguir creando estas historias que nos apasionan.
¿Qué le atrae del género Western histórico y qué elementos específicos de esta época lo inspiran a la hora de crear sus historias?
Me atrae la forma en que configura la historia de los Estados Unidos, las infinitas posibilidades de historias que se pueden narrar, los paisajes fascinantes, los personajes complejos que pueblan su geografía, la épica que envuelve la exploración, conquista y desarrollo de los territorios y cómo ello deja su impronta en la historia y la cultura del país.
Me inspiran los enormes desafíos que afrontaron quienes vivieron esa época, las caravanas de colonos, la lucha de los ganaderos contra los indios, los granjeros y los elementos naturales, la personalidad de los vaqueros, la tragedia de la guerra civil, la cultura nativa, y la influencia del paisaje y de animales como los lobos en su entorno. También me inspira mucho cómo los sucesivos presidentes se relacionaron con la historia del Oeste y dejaron su huella a nivel nacional.
¿Hasta qué punto su obra es una fantasía de niñez?
Creo que todo buen amante del género bebe de alguna manera de las contribuciones que recibió en su infancia. Quienes hemos leído novelas y visto películas ambientadas en el Oeste, siempre hemos sentido esa deuda emocional con el género que nos hizo vivir grandes experiencias y aventuras. Sin embargo, estas novelas son ante todo el resultado de un proceso de maduración literaria de muchos años y de un aprendizaje minucioso de las claves del género y mi pasión por el mismo.
¿Cuál es su proceso de investigación para escribir una novela Western? ¿Qué fuentes consulta con más frecuencia (libros de historia, películas, diarios)?
Una vez trazado el argumento, inicio el proceso de investigación y documentación para dar cobertura histórica a los eventos narrados y el mayor realismo posible. Mis fuentes habituales son todo tipo de libros: ensayos, históricos, novelas del género, periódicos de la época, documentales, cartas, diarios, etc. También consultas con expertos en diversos campos, supervisión de los emplazamientos históricos y naturales, y el visionado de películas y fotografías. La documentación se extiende durante toda la novela, incluso hasta la etapa final de corrección del manuscrito porque siempre se puede aportar algo más de valor.
¿Cuánto de relato idílico y construido y cuánto de real tiene el Western?
El Western se alimenta tanto de historias muy reales como de leyendas que se han creado alrededor de determinados eventos y personajes. Diría que mucho es realismo, pero también hay bastantes leyendas. Esa frontera que difumina ambos mundos forma parte de su magia y encanto. Personalmente, me gusta equilibrar esto en mis novelas, donde reflejo ese mundo salvaje, realista y violento, pero también introduzco un poco de leyenda, el costumbrismo cotidiano y buenas dosis de romanticismo y espiritualidad.
A la hora de crear a los personajes y protagonistas ¿se basa en figuras históricas o prefiere construir personajes ficticios?
Me gusta mezclar ambos tipos de personajes, los puramente históricos, que intento retratar tal y como eran realmente, y los ficticios, en los que me tomo algunas licencias, pero con un trasfondo de gran realismo para que resulten creíbles; siempre me baso en características propias de quienes vivieron en aquellos tiempos turbulentos.
¿Qué aspectos considera fundamentales para crear una ambientación realista del Viejo Oeste? ¿Cómo logra transmitir la atmósfera y los desafíos de esa época a los lectores?
Es fundamental ser muy fiel a los eventos históricos documentados con una visión objetiva de los mismos y añadir todos los detalles posibles. Le diría que lo consigo haciendo un gran esfuerzo de reconstrucción, lo cual es cierto, pero también escribiendo cada página como si la viviera, con intensidad y pasión, trasladando aspectos que considero pueden impactar más a los lectores. El conocimiento exhaustivo de los hechos históricos y de personajes destacados ayuda a proyectar esa atmósfera y desafíos con enorme realismo.
Los niños antes jugaban a ser vaqueros y el indios y vaqueros se ha cambiado por policías y ladrones, ¿ha dejado de fascinar su estética a las nuevas generaciones?
Creo que esa fascinación sigue existiendo, aunque en muchos países, como España, se ha dejado de lado para potenciar otros juegos. En Estados Unidos, se conserva y se alimenta esa pasión por el Western, que está muy presente en su cultura. Lógicamente, ahora los juegos de indios y vaqueros deben competir con videojuegos, tecnología, redes sociales, etc, algo que le ha quitado espacio y protagonismo. Es lógico. Sin embargo, cuando la estética, los contenidos y la esencia del Western capturan a los jóvenes, ya no los suelta nunca y los convierte en aficionados para siempre.
¿Qué temas recurrentes explora en sus novelas? ¿Cómo aborda cuestiones como la violencia, la justicia, la identidad y las relaciones humanas en un contexto histórico tan particular?
Trato de explorar todos los temas que protagonizaron aquella etapa histórica: la violencia, las guerras, los sueños, los retos, el impacto de la naturaleza salvaje, la influencia de la política y las decisiones presidenciales en las vidas de la gente, la justicia, la ley del revólver, la redención, los lobos, el choque de civilizaciones entre blancos e indios, la lealtad, la amistad, la importancia de la familia y la autenticidad de los sentimientos y del amor en toda circunstancia. Para abordar todo ello me sumerjo en la mentalidad de la época y de los personajes, no intento moldearlos bajo premisas actuales, sino que hago un reflejo de la realidad tal y como era, con todo su dramatismo, nobleza, valores, miseria, grandeza y fuerza inspiradora.
Hablemos de valores, ¿son atemporales o necesita actualizar a una mentalidad de 2025 los clásicos con los que todos hemos crecido?
Gran parte de ellos son atemporales y no precisan de ninguna actualización o matiz moderno. La lealtad es lealtad siempre, entonces y ahora. Lo mismo vale para la honestidad, el honor, la compasión, la fe, la valentía, la responsabilidad, la bondad, la generosidad, la moralidad, la gratitud, o la superación personal. Los valores no son plastilina que podamos moldear a capricho, son modelos a seguir inalterables en el tiempo y principios que sirven de guía en la vida de una forma positiva.
¿Cómo ve la evolución del género Western en la literatura contemporánea?
Con muy buena salud. Se está revitalizando de nuevo con obras importantes y muy bien escritas, de gran calidad literaria y extraordinariamente documentadas. Es una lástima que no lleguen más obras de este género a España y que no se potencie desde el sector editorial y de los medios de comunicación españoles. Siempre ha habido desprestigio y se ha minusvalorado, como si el establishment literario mirara por encima del hombro al género. Algo que es producto simplemente de la ignorancia y el desconocimiento. También de la pedantería intelectual.
Todo lo contrario de lo que sucede en EE. UU., donde sigue muy vivo, tiene una gran reputación, millones de lectores y es uno de los grandes referentes culturales. Si bien, debo apuntar que en España también hay muy buenos lectores del género que lo aprecian sinceramente y en su justa medida, así como algún gran experto en la materia, como Alfredo Lara.
¿Estaría interesado en ver alguna de sus novelas adaptada al cine o a la televisión?
Por supuesto. Son novelas muy cinematográficas. De hecho, no sería nada extraño. La mayoría de grandes películas del Oeste están basadas en buenas novelas y relatos cortos. Si tuviera la garantía de una adopción fiel y de calidad, estaría dispuesto.
Rescatado en su día por Clint Eastwood, actualizado por ‘Brokeback Mountain’, ¿se ha quedado el modelo clásico falto de una revisión?
En absoluto. El Western nos sigue aportando muy buenas historias, ya sea a través de novelas o de películas. Clint Eastwood hizo una enorme labor al volver a popularizar el género entre los espectadores, pero no ha sido el único; Kevin Costner también merece un gran crédito por ello, y Tommy Lee Jones, Sam Elliot, Robert Duvall, y muchos otros. A nivel literario, el Western Histórico siempre ha mantenido un gran nivel. Ahí están algunos premios Pulitzer, los Premios Spur, los Distinguished Achievement Awards, losa Delbert and Edith Wylder Awards, los Peacemakers Awards, y los Western Heritage Awards, entre otros, para dar cuenta de verdaderas joyas literarias.
El Western no necesita una revisión, solo necesita talento para contar con pasión sus grandes y pequeñas historias.
¿Hasta qué punto existe el western dentro de otros géneros sin que nos demos cuenta? Sin ir más lejos, Luis Zahera calificó la película de ‘As Bestas ‘como western
A los medios les encanta recurrir a esa definición, pero seamos francos, el western sólo existe en el espacio geográfico y temporal de los Estados Unidos. Hay elementos que se extrapolan y lo evocan más o menos, de acuerdo, pero no es western como yo lo entiendo ni como lo entiende ningún experto en el género.
Calor, amarillo, falta de verde… ¿cómo sería un western gallego?
A tenor de lo dicho anteriormente, no sería western. En esto soy muy purista. El Oeste está en EE. UU., no en Galicia, aunque las tierras gallegas sean una maravilla.
¿Cómo ha evolucionado su estilo narrativo a lo largo de su carrera y qué escritores u obras lo han influenciado?
Quiero creer que sigo aprendiendo con cada novela que escribo. Dicho esto, trato de adaptar la narración al género literario que afronto en cada momento. No es lo mismo escribir un thriller político o de acción que un western histórico. Se emplean claves y recursos distintos. La evolución es saber adaptarse a cada uno y hacerlo bien. Soy un ávido lector, de modo que mis influencias son muchísimas como para resumirlas, pero básicamente me han influenciado autores norteamericanos: James Michener, Mark Twain, John Steinbek, Jack Schaeffer, Alan LeMay, Oakley Hall, Larry McMurtry, Dorothy M. Johnson, Willa Cather, Louis L’Amour, Lucia St. Clair Robson, Gary Mathews, Pete Dexter, Ralph Beer, Glendon Swarthout, Robert Flynn, Elizabeth Croock, etc.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor para todo?
No siempre, pero sí en algunos aspectos concretos. Por ejemplo, en la fortaleza de los valores frente a un mundo inhóspito y cruel. También en los oficios tradicionales de hombres y mujeres; en la respuesta de los individuos y la sociedad a los grandes desafíos, la fortaleza de la fe, y la calidad de la cultura en general.
Por último, ¿en qué está trabajando actualmente? ¿Tiene algún nuevo proyecto en mente que le gustaría compartir con nosotros?
Estoy terminando mi nueva novela, la cuarta de esta saga de Western Histórico, en la que siguen las aventuras de los Stockton, la última fase de la presidencia de Lincoln, el ascenso de los presidentes Ulysses S. Grant y Rutherford B. Hayes, con sus principales hitos, y el inicio de los grandes ganaderos, la expansión del ferrocarril y las amenazas de los violentos que convierten el Oeste en un lugar peligroso. Una novela en la que una vez más asistiremos al poder de los lobos para influir en los acontecimientos y cómo la naturaleza se alza protagonista con sus desafíos y belleza. Además, aparecen otros personajes históricos reconocibles, como los hermanos Earp, Buffalo Bill, el general Custer, Weil Bill Hickok, Toro Sentado, y Caballo Loco, los generales George H. Thomas y John Bell Hood, entre otros.