La Dirección General de Tráfico ya ha comunicado el número de siniestros que, en lo que llevamos de año, se han producido en las carreteras españolas. Aunque los datos todavía son provisionales, la DGT ha registrado 230 accidentes. La buena noticia es que, para el mismo periodo (del 1 de enero al 25 de marzo), en 2024 se produjeron más incidentes automovilísticos, lo que significa que este 2025 ha habido un 5 % menos de incidentes. Hace una década, en otro informe, este mismo organismo insistía en que conducir habiendo consumido previamente alcohol provocaba entre el 30 y el 50 % de los accidentes mortales. Por supuesto, hay otros factores que también aumentan el riesgo de sufrir un impacto: uno de ellos, la velocidad.
ASPAYM (la Asociación de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos) coopera con la DGT en su misión de fomentar una conducción responsable en la que se cumplan los límites de velocidad establecidos. Para disminuir el número de accidentes de tráfico, en los vehículos nuevos que se fabrican, se ha decidido implementar obligatoriamente una serie de funciones y sistemas que ayudarían a reducir los siniestros. Entre estas medidas, está el Asistente Inteligente de Velocidad (ISA). Renault, por citar un ejemplo, ya lo ha incorporado en sus modelos más recientes con el objetivo de limitar la velocidad del coche. ISA es una herramienta más que se complementará con otros recursos: los radares pedagógicos.
A diferencia de los convencionales, estos radares no han sido diseñados originalmente para multar, sino para informar al conductor sobre la velocidad a la que su vehículo se desplaza en el mismo instante en que lo hace. En los siguientes apartados, explicamos cómo funcionan, qué beneficios prometen y cómo se espera que evolucionen en un futuro.

Conductores despistados que pisan el acelerador
Los radares inteligentes son dispositivos que indican la velocidad en Km/h a la que se mueven los vehículos que pasan por las carreteras en las que se instalan. Previamente a que el conductor lo haya dejado atrás, en una pantalla digital que tiene en su parte superior, el radar muestra la velocidad en tiempo real del coche en cuestión. Con ello se pretende que los ciudadanos tomen conciencia de lo rápido que pueden estar yendo, para que aflojen el acelerador hasta lograr que su vehículo alcance la velocidad permitida.Las zonas con colegios son uno de los puntos donde se han instalado radares de este tipo en España. Tal es el caso del radar informativo que se ha colocado en la Ronda de Outeiro, una vía urbana de A Coruña que tiene, en el n.º 211 de su tramo, el colegio Sagrada Familia. Según la Revista Tráfico y Seguridad Vial, el 74 % de los conductores supera la velocidad máxima en las áreas escolares, lo que pone en riesgo la vida de adultos (docentes, padres, abuelos…), pero también, la de los más pequeños. En junio de 2024, UNICEF remarcó que, cada dos minutos, un niño o adolescente muere a causa de un accidente de tráfico; esto son 200.000 fallecimientos al año.Para evitar cifras como la anterior, la empresa española Elan City distribuye un modelo propio de radar pedagógico que, aparte de informar al conductor sobre la velocidad del vehículo en tiempo real, también recopila datos que, más adelante, los ayuntamientos que eligen sus productos y servicios (Ajuntament de Llucmajor, Ayuntamiento de Esteribar….) pueden utilizar para obtener estadísticas sobre las que tomar decisiones en materia de concienciación, educación y seguridad vial.
¿Cómo funcionan los radares pedagógicos?
Los radares pedagógicos inteligentes cuentan con una antena Doppler, cuyo nombre debe al mecanismo que le permite al radar informativo captar la velocidad del vehículo. El radar emite una serie de ondas que rebotan sobre el vehículo en circulación, retornando así a la antena, que capta las ondas que han rebotado y vuelto en una frecuencia distinta a la de emisión. A partir de estas ondas rebotadas, el radar calcula la velocidad del vehículo y la muestra en pantalla.Para funcionar, requieren energía. En función de su diseño, los radares incorporan baterías, utilizan la corriente alterna o, en el caso de los que abogan por la sostenibilidad medioambiental (a la que tanto insta la Unión Europea), requieren energía solar. Concretamente, los radares pedagógicos conectados de Elan City también indican si la velocidad es o no la adecuada. Aquí está la clave, puesto que los Km/h son un dato que el propio conductor puede consultar por sí mismo en el velocímetro del vehículo. Lo que interesa, sobre todo, es alertar al ciudadano cuando la velocidad no es la adecuada.También es importante reforzar positivamente a quienes si están cumpliendo con la normativa legal. Con esta idea en mente, el equipo que diseña y fabrica los radares pedagógicos conectados EVOLIS VISION los configura para que muestren en pantalla una cara sonriente o una cara triste en dos colores (el verde y el rojo). De esta forma, el conductor asociará muy rápidamente su velocidad con con lo que está bien y lo que, por el contrario, debería ser un motivo de alarma.
¿Cuáles son sus ventajas y qué les depara el futuro?
Entre las ventajas de implementar este tipo de avances tecnológicos en las carreteras, está:
- En el caso de Elan City, posibilidad de configurar hasta 5 mensajes diferentes. Por ejemplo: «gracias», para el conductor que lo hace bien; «peligro», para avisar al vehículo que sobrepasa considerablemente el límite de velocidad…
- Actualización continua de la velocidad. La antena emite y recibe constantemente ondas que permiten mostrar en pantalla los cambios de velocidad por segundo.
- Alcance de hasta 300 m de distancia, En las avenidas que son más largas, se pueden instalar varios radares que, ubicados estratégicamente y, sobre todo, a la altura de los pasos de cebra, notificarían al conductor (con 300 m de antelación) si está superando el límite.
- Al estar conectados, utilizan tecnología que comunica inalámbricamente los datos que recopila el radar inteligente con el ordenador utilizado por los profesionales que analizan la información.
- La velocidad se puede modificar directamente en el dispositivo, en el propio radar. Los límites son perfectamente personalizables y se pueden cambiar tantas veces como se estime oportuno.
- Se fabrican con materiales resistentes que soportan bajas y altas temperaturas, lluvia, radiación UV…
- Un solo radar de este tipo puede recabar información de hasta 7.000 vehículos diarios.
Perfectamente compatible con otros ejemplos de señalización que funcionan y que se aplican, en algunas ocasiones, directamente sobre el asfalto de las carreteras, el futuro parece apuntar a sofisticar la tecnología de los radares disuasorios y ampliar así la información que recogen: tipo de vehículo, fabricante, modelo, matrícula…