El CD Lugo en el abismo: La gestión desastrosa de Tino Saqués lo hunde a puestos de descenso

La sombra del descenso se cierne, cada vez más alargada, sobre el CD Lugo. Tras la agónica derrota ante el Real Unión, un fantasma recorre colores y escudo del equipo de La Muralla, el fantasma de una gestión presidencial que, a ojos de muchos, ha llevado al club a una situación límite. Las palabras de Juan Carlos Escotet sobre el Deportivo cuando se convirtió en propietario, «Encontré una empresa escarallada», resuenan ahora con un eco inquietante en la orilla del Miño, aunque con una lectura diametralmente opuesta.

Lejos de encontrar un club en ruinas, la llegada de Saques (FRiSAQUÉS) a la presidencia del Club, se produjo en un contexto de aparente estabilidad. Una masa social fiel, un número considerable de abonados y accionistas que, con el tiempo, vieron cómo el valor de su inversión se evaporaba. El presidente, en su momento, pareció sucumbir a la embriaguez del poder, creyéndose el faro que guiaría al club hacia glorias insospechadas. Prometió una ciudad deportiva, lo único que hizo fue posar junto a la alcaldesa, Lara Méndez, en varios lugares de la ciudad donde poder emplazarla. Más ruido mediático, más bien, ruido de humo. El fútbol para Saqués, se convirtió en un escaparate para alardear, para erigirse como el más listo del panorama deportivo.

La banda sonora de fichajes y el ruido mediático constante lo elevaron a una altura peligrosa, desconectándolo de la realidad palpable del terreno de juego. Mientras volaba en su nube de algodón, la gestión deportiva se tambaleaba, evidenciando una preocupante falta de proyecto a largo plazo.

El banquillo del Ángel Carro se ha convertido en una guillotina implacable, un carrusel de técnicos que llegaban con la esperanza de enderezar el rumbo, solo para ser defenestrados ante la primera tormenta, como le pasó a Pedro Munitis. El actual inquilino, con el equipo ahora inmerso en la zona roja, seguramente siente el aliento gélido de la destitución en su nuca, mientras Tino Saqués deshoja la margarita de la destitución

El caso del CD Lugo no es un hecho aislado. Asistimos, una vez más, al fracaso de un modelo donde el empresario de turno se aventura a la presidencia de un club de fútbol, impulsado quizás por la vanidad o una visión distorsionada de la gestión deportiva. No hay que mirar demasiado lejos, como bien apunta el análisis, para observar cómo otros «mesías» han dejado una estela de desolación en el fútbol gallego, «escarallando» proyectos con promesas vacías y decisiones erráticas.

Ahora, con el descenso acechando, la afición del CD Lugo clama por un cambio de rumbo. La pregunta resuena con fuerza en el ambiente: ¿cuánto más podrá resistir el club bajo una gestión que muchos consideran la principal culpable de esta angustiosa situación? La respuesta, quizás, pase por una exigencia clara y contundente: Váyase, Sr. Presidente. El futuro del CD Lugo pende de un hilo, y la paciencia de su gente parece haber llegado a su límite.

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