Cangas continúa inmerso en los actos de celebración de la Semana Santa. Ya se celebraron los actos del pasado viernes, la festividad de la Virgen de los Dolores, aunque sin procesión y, en toda su plenitud, el Domingo de Ramos. En el día de ayer, bajo la atenta mirada de los miembros de la Hermandad de la Virgen de los Dolores y Soledad, se pretendía procesionar por las calles de esta villa marinera la imagen de la Soledad de María, pero un gran número de fieles y asistentes tuvieron que resignarse porque el tiempo no aconsejaron ningún tipo de celebración al aire libre.
Las predicciones meteorológicas no son nada favorables para todos los días de esta Semana Santa. MeteoGalicia previa para la Jueves Santo una mañana con el cielo cubierto, aunque sin precipitaciones. Conforme fuese transcurriendo la jornada, habría un 95% de probabilidades de que los aguaceros hiciesen acto de presencia. de lluvia durante la parte para, disminuir al 55% en las últimas horas.
Todos los responsables de las cofradías estaban preocupados por la evolución del tiempo. Llegada la hora prevista para iniciar un acto, tuvieron que calibrar los inconvenientes derivado de la posibilidad de que, en plena procesión, una tromba de agua pudiese poner en peligro su patrimonio artístico. La angustia se apoderó de algunos y la pesadumbre se reflejaba en el rostro de muchas personas que, esperando poder celebrar las fiestas pascuales, veían con frustración como sus titulares no podrían realizar el itinerario programado.
En cualquier caso, todos habían participado activamente en los Santos oficios realizados en el interior de la iglesia parroquial de Santiago de Cangas a las 18:00 horas. Además de escuchar el Sermón del nuevo mandato que pronunció el párroco Severo Lobato, siempre podrían participar en la Hora Santa que se realizará en el interior de la excolegiata, sobre las 22:00 horas. La Misa “In Coena Domini” es fuente y cumbre del misterio y de la liturgia del Jueves Santo. Se celebra en las horas vespertinas y con ella comienza el Triduo Pascual y sirve para conmemorar de un modo especial la Institución de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena, y la Ordenación de los Apóstoles. Es una Misa de alegría y de acción de gracias. Durante este “Gloria” las campanas suenan, y desde ese momento hasta la Vigilia Pascual permanecerán silenciosas. Por su parte, el reito del “Lavatorio de los pies” es optativo. Se trata de una catequesis de la Eucaristía y una parábola en acción sobre el “Mandamiento Nuevo”, la caridad. La liturgia de Jueves Santo concluye con la “Reserva del Santísimo en el monumento”; reserva que es necesaria para la comunión del día siguiente.
Los cofrades de la Misericordia y del Gremio de Mareantes trabajaron sin descanso para que, si las inclemencias meteorológicas no lo impiden, procesione por el centro urbano de Cangas el paso de la Santa Cena del Redentor (1880-1883), obra del escultor Ignacio Cerviño, autor del conocido cruceiro de Hío. Sobre las 19:30 horas, dentro del horario previsto, se vislumbró cierta mejoría y se consideró adecuado que la espectacular Mesa del Apostolado saliese en su gran carroza sobre ruedas. El artefacto procesiona gracias al auxilio de seis cofrades que, desde su exterior, lo guían durante todo el trayecto. Ocasionalmente necesitan una ayuda complementaria de otros cofrades subirrepechos o realizar las complicadas maniobras de entrada o salida del recinto eclesiástico. Iniciado el trayecto, acompañado por la banda de tambores y cornetas, recorrieron el primer tramo de la calle Real.
Al ser esta una procesión configurada por tres secciones, tras la titular procesiona la segunda que le corresponde a la Hermandad de Jesús Resucitado. La imagen del Cristo del Perdón (Thiago Lopes, 2022), tras salir a hombros de 16 hombres y mujeres, realizó en el atrio de la excolegiata la escenificación de la condena de Pilatos, la coronación de espinas y la imposición del manto al Cristo despojado. Iniciada la marcha, procedía tomar la calle el paso de Jesús de la Salud en su Flagelación (Jesús Richarte Mije, 2019) y la imagen Virgen de los Dolores (Desconocido, 1807), bajo palio, de la Venerable Hermandad de la Virgen de los Dolores y la Soledad. Fueron necesarios movilizar 48 almas para hacer desfilar estas hermosas tallas. Fue en este preciso momento cuando la lluvia hizo acto de presencia lo que obligó a trastocar los planes iniciales de penitentes, nazarenos, portadores y público asistente. Estas tres últimas imágenes, entre aplausos, volvieron sobre sus pasos para introducirse nuevamente en el templo. Dolores apenas había salido y los otros dos estaban por la calle Real, resultando fácil acometer las maniobras necesarias para su recogida.
Peor suerte corrió la Mesa del Apostolado. Cuando las precipitaciones comenzaron el cortejo se encontraba en mitad del tramo de la alameda. Los miembros de la Misericordia-Gremio de Mareantes tenían previsto un original paraguas para proteger un paso tan peculiar. Con un gran plástico sustentado por cuatro largas varas supieron idear un peculiar palio protector. Resultaba complicado retroceder. Tuvieron que realizar, esta vez a una mayor velocidad, el itinerario previsto por las calles Eduardo Vicenti, Monteros Ríos, avenida 25 de xullo, paseo Castelao, plaza de la Constitución y, finalmente, calle Real. Durante todo el trayecto fueron acompañados por los bombos y tambores, mientras la banda de música Bellas Artes permaneció en el atrio, mientras el grueso de la frustrada comitiva regresaba velozmente para preservar su patrimonio histórico- artístico.
Especial dificultad presentó la maniobra de entrada en el recinto sagrado. Cuando Ignacio Cerviño y los anónimos ebanistas de Cangas configuraron las dimensiones de la Mesa de los Apóstoles no debieron tener previsto las contrariedades derivadas de las ajustadas dimensiones. La incesante lluvia y el nerviosismo de los cofrades no presagiaba que fuese un trance fácil. Al final el paso se introdujo sin complicaciones reseñables para esta operación que, en ocasiones, supone una dificultad añadida
Pero, sin lugar a dudas, es mañana Viernes Santo cuando se produce una eclosión del fervor religioso de los habitantes del Morrazo. Desde las siete de la mañana, hasta las doce de la noche confluirán por sus calles las estaciones de penitencia de “Las tres negaciones de san Pedro”, “El Santo Encuentro”, “El Santo Entierro” y la “del Silencio”. Todo ello sin olvidar el oficio de la Pasión del Señor, con el sermón de las Siete Palabras y el Desenclavo con el Descendimiento de Jesús de la Cruz.
Más de 200 personas, entre cofrades, penitentes y nazarenos están preparados para realizan el itinerario ordinario por el centro de la villa. Como es habitual esta procesión suele congregar a un gran número de fieles que con sus cirios acompañan durante todo el recorrido a las santas imágenes. Tras salir de la excolegiata inician la marcha por la calle Real, continuando por Eduardo Vicenti, Monteros Ríos, avenida 25 de xullo (PO-551), paseo Castelao, plaza de la Constitución y retomando nuevamente la calle Real para finalmente adentrarse en el templo parroquial. El acompañamiento musical corre a cargo de la banda de música Bellas Artes de Cangas y de la Banda de Cornetas y Tambores de la localidad.