RC Deportivo. Comunicación al servicio comercial de la propiedad bancaria

En la tarde de ayer, vivimos el enésimo capítulo de la guerra desatada en A Coruña entre su Concello y Real Club Deportivo. En esta ocasión, el motivo del desencuentro entre concedente y concesionario gratuito (no se ignore este detalle) fue la programación de un concierto en el estadio de Riazor a cargo de El Último de la Fila, prevista para junio de ¡2026!

Sin pretender arbitrar una disputa de objetivos difusos, observamos con preocupación sus efectos perjudiciales, principalmente entre ciudadanos y seguidores del RC Deportivo, quienes comparten en gran medida su identidad. Urge, por ello, examinar con detenimiento los hechos y las consiguientes narrativas que se difunden desde el Club a la opinión pública.

Porque más allá de las cifras que el club estima como coste de reparación del césped, lo cierto es esa cantidad marcada en el comunicado supone casi cuatro veces (sí, 4!) lo abonado en verano de 2022 para sustitución integral del tepe futbolístico después del Morriña Fest, también celebrado en el estadio. Claro que, en aquella ocasión, ninguno de los responsables directivos actuales se encontraba al frente de sus funciones actuales, sino en otros menesteres académicos o –incluso- televisivos.

Pero, con ser la historia llamativa, no miren en el césped el trasfondo del asunto. La diferencia con aquella ocasión está en el negocio lucrativo, que en el caso de eventos musicales viene principalmente por la venta de entradas. Esta se realiza en el 99 % de los casos por medios telemáticos, y concretamente a través de un portal de internet especializado que la fundación del banco ha dispuesto para ello. Es decir, que el banco de forma indirecta –a través de su ente social- obtiene un beneficio derivado del porcentaje acordado por la gestión en la venta de entradas.

Sucede que, en esta ocasión y por exigencia innegociable de la promotora de la gira musical (en el argot se dice “dueña del bolo”), la venta de entradas para este concierto se efectúa exclusivamente a través de otro portal especialista en y competencia directa del descrito en el párrafo anterior.

Quizás toda esta exposición y sus motivos arrojen un poco de luz al lector para discernir las razones por las que los actuales rectores blanquiazules han sufrido un ataque de quiromancia para predecir los partidos que -no- se podrán disputar en el estadio coruñés durante esas fechas. Desde luego, tanta concreción, a más de un año vista, demuestra que su bola de cristal debe ser la envidia de los mejores pitonisos mundiales. La bola de cristal deberían regalársela a Fernando Soriano para que vislumbre la capacidad de juego de los posibles fichajes, porque los de esta temporada, a punto de finalizar, ha sido un rotundo fracaso

Tomen buena nota, porque continuará…

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