AlejandraPlaza.Zúrich. Olten, una pintoresca ciudad suiza, fue escenario el pasado fin de semana de un vibrante festival musical multicultural que reunió a artistas, vecinos y amantes de la música tradicional de diversas latitudes. El evento tuvo lugar en el Centro Gallego de Olten, punto de encuentro y referencia para la nutrida comunidad gallega establecida en la región, compuesta en su mayoría por familias originarias de las provincias de A Coruña y Pontevedra.
La celebración, que se extendió por más de dos horas y media desde las 14:00, no solo fue una muestra de música, sino un verdadero ejercicio de fusión cultural y emocional, donde se tendieron puentes entre las raíces gallegas y suizas a través del arte. El alma impulsora del evento fue Pius Bessire, renombrado músico y director coral suizo, quien desde hace dos décadas forma parte del grupo de música tradicional gallega Aires e Follas da Terra de Olten.
A sus 75 años, Bessire, jubilado como profesor de música, pero aún en plena actividad artística, personifica el espíritu de este encuentro: diversidad, colaboración y pasión por las tradiciones. Residente en la ciudad suiza de Brugg, actualmente dirige el Jodlerklub Endingen, canta como primer bajo y domina instrumentos como el contrabajo, el alphorn, el fagot, la guitarra barroca y flautas diversas. Fundador del Ensemble Gli Uccelli, especializado en música barroca y actualmente parte de la Überregionale Musikschule Surbtal, es también conocido por sus propuestas innovadoras, como la integración del jodel en espectáculos de circo o ceremonias religiosas.
Una propuesta de fusión con sello gallego-suizo
La iniciativa de Bessire para realizar este festival fue acogida con entusiasmo por la comunidad del centro gallego y resultó ser un rotundo éxito. El programa incluyó las actuaciones del propio Jodlerklub Endingen, el conjunto de música barroca Gli Uccelli Alphorn, el grupo Semente, perteneciente a la Asociación Gallega Sementeira de Basilea, y los anfitriones, Aires e Follas da Terra de Olten. Cada grupo ofreció al público una muestra representativa de su herencia musical, desde las sonoridades profundas del jodel y el alphorn suizo, hasta las gaitas, panderetas y cantos populares gallegos que evocaron la morriña de los emigrantes y el calor de las fiestas en las aldeas del noroeste peninsular.
Un centro con historia y un presente vibrante
El Centro Gallego de Olten, fundado en 1969, ha sido durante décadas un lugar de preservación cultural, encuentro intergeneracional y difusión de las tradiciones gallegas. Hoy en día, sigue siendo un faro identitario gracias al compromiso de su presidente, José Manuel Lucas Pereira, originario de A Coruña con raíces en Brandomil y Brandoñas. Un dato curioso y entrañable es que el bar del centro, llamado Bar Galicia, es gestionado por el escritor suizo Alex Capus, propietario del local y figura reconocida en el ámbito literario suizo. Su participación y apoyo al evento reafirmaron el carácter integrador y abierto del espacio, donde conviven cultura, memoria y convivencia.
Música como puente entre pueblos
Este festival no solo permitió compartir expresiones musicales sino también generar lazos más profundos entre las comunidades residentes. Fue un ejemplo brillante de cómo la música tradicional puede ser una herramienta poderosa para tejer redes interculturales, celebrar la diversidad y fortalecer la identidad colectiva. La fusión de jodel y alalás, de coros alpinos y muiñeiras, demostró que la tradición no está reñida con la innovación ni con el diálogo. Gracias a la visión de artistas como Pius Bessire y al empeño de asociaciones como la del centro gallego de Olten, Galicia y Suiza resonaron en armonía, unidas por un lenguaje universal: la música.