La Santa Sede del fútbol coruñés, en el corazón de Abegondo, vive días de intensa deliberación. El cónclave del Deportivo, reunido para la trascendental elección del sumo pontífice del banquillo, ha entrado en una fase que, si bien carece de la solemnidad vaticana, no por ello es menos tensa. Día 7 de junio, un mes después de haber conseguido la permanencia, no hay fumata blanca y azul. León XIV tardó 24 horas y 23 minutos en ser elegido Papa.
Lejos de las papeletas y los escrutinios tradicionales, los cardenales blanquiazules han optado por un método ancestral y bucólico para sondear el destino: las margaritas del campo del Alcalde, de las vacas locas. Con una seriedad digna de un ritual milenario, el pretoriano Mássimo Adalberto Benassi y el aragonés Fernando Soriano recorren los verdes prados de Abegondo, arrancando pétalos al grito de «Lo quiere, no lo quiere», en un intento desesperado por encontrar al ungido que satisfaga los designios del supremo hacedor, Juan Carlos Escotet. Los candidatos tiene que pasar el filtro final de Rúa Nueva, alguno ya fue desechado, no era del agrado de Dios, como ya sucedió la pasada temporada, cuando un probable inquilino del banquillo no superó el filtro de los profetas de Rúa Nueva.
La última reunión se saldó sin acuerdo. Parece que la providencia futbolística se resiste a señalar a un candidato claro. Los nombres van y vienen como las olas atlánticas que bañan la playa de Riazor y Orzán, y cada pétalo deshojado es un suspiro de esperanza o un gemido de desilusión. Claro que, el primer filtro es el de la vicepresidenta, Soriano propone, y Michelle Escotet dispone.
Mientras tanto, la feligresía deportivista, esa masa de fieles devotos, sigue con los ojos puestos en la chimenea metafórica de Abegondo. ¿Será un viejo conocido? ¿Un joven con ideas revolucionarias?, o continuará, como sería lo más lógico, Óscar Gilsanz. Para que buscar fuera si ya lo hay en casa y con buenos números, solo hace falta que le den buenos mimbres, porque inteligencia futbolística para entrenar tiene más que acreditada. Todo apunta que están haciendo un entrenador biónico del gusto del aragonés. La espera se hace eterna, y los chismorreos en los círculos sociales de todólogos y en las tabernas de A Coruña no cesan.
El mundo del fútbol es un misterio, y el Deportivo, con su particular Cónclave de las Margaritas, lo demuestra una vez más. Solo queda esperar a que el último pétalo revele el nombre del elegido y, por fin, el humo blanco y azul se eleve sobre la ciudad herculina, anunciando el inicio de un nuevo proyecto que alcance al finalizar la temporada, o antes, el tan ansiado ascenso a Primera División. Que así sea. Amén