No hace demasiado tiempo la palabra láser nos sonaba a algo más propio de La Guerra de las Galaxias que del día a día en el que nos movemos, y menos todavía si esa realidad tiene que ver con aspectos como la mejora de nuestro entorno o la condición de manitas que podamos tener. Sin embargo, lejos de aplicaciones distópicas, se trata de avances para favorecer pequeñas cosas en las que la precisión se antoja determinante. Es por ello que el marcado láser resulta muy valorado por profesionales de diversos ámbitos para llevar a cabo sus operaciones.
Para los que no estén familiarizados con el concepto podría establecerse como el proceso de marcar permanentemente materiales utilizando un haz láser focalizado de alta precisión. Esta tecnología de vanguardia ofrece un método sin contacto, ecológico, altamente versátil para la personalización, identificación y trazabilidad de productos industriales. Existen varias técnicas, cada una con características específicas, que se adaptan a diferentes materiales y requisitos de aplicación. Pueden consultarse en www.lasitlaser.es, un portal de referencia al que acuden cada vez más profesionales con la intención de disponer de los mejores consejos.
El grabado láser es la creación de marcas profundas y duraderas, mediante la eliminación de la capa superior del material en cuestión. Por su parte, el recocido hace referencia a la modificación de la estructura del material mediante calor, creando marcas sin eliminar el material. La decoloración es el cambio de color de la superficie del material a través de reacciones químicas inducidas por el láser, mientras que la ablación es la eliminación de una fina capa de material, lo que permite exponer una capa subyacente o crear patrones distintos.
La espumación es la creación de marcas en relieve mediante el calentamiento de la superficie y provocando reacciones gaseosas dentro del material, mientras el futuro del marcado láser pasa por una tecnología en constante evolución y que introduce nuevas posibilidades y soluciones innovadoras para la industria moderna. Los avances en la potencia de los láseres, en los sistemas de control ultraprecisos y en el software avanzado de gestión del haz permiten aplicaciones cada vez más complejas y sofisticadas.