La percepción de que «el odio se está extendiendo, creando un clima de confrontación que nunca se había vivido en España», es una opinión bastante extendida en el debate público, la prueba es el «ataque» a varias sedes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE,) más de 170 ataques, de hecho, el PSOE ha denunciado un aumento significativo de estas agresiones en los últimos días, En Santander, se repiten las agresiones, hace unos días un encapuchado lanzó dos artefactos explosivos caseros. El PP sigue sin condenarlo.
- Pintadas e inscripciones: con mensajes ofensivos, amenazas o descalificaciones. Recientemente, por ejemplo, la sede del PSOE de Cantabria apareció con la palabra «mafia» y otras consignas.
- Lanzamiento de objetos: como basura, huevos, o incluso, en un caso en Cantabria, botellas con explosivos caseros.
- Daños materiales: rotura de cristales o cerraduras.
- Intentos de asalto: en algunos casos, grupos violentos han intentado entrar en las sedes.
Ubicaciones afectadas:
El terrorismo mediático propalando bulos, aprovechando por los partidos políticos para lanzarlos a través de redes sociales, provoca estos incidentes, que no se limitan a una única Comunidad, sino que se han registrado en diversas provincias españolas, incluyendo Madrid (como la sede de Ferraz, que ha sido un punto recurrente de protestas), Andalucía, Comunidad Valenciana, Cantabria, Castilla y León, entre otras.
Reacciones y condenas
El PSOE ha condenado de forma enérgica estos ataques, calificándolos como actos de «odio» e «intolerancia» que atentan contra la convivencia democrática. Han insistido en que, a pesar de los ataques, seguirán defendiendo la democracia y la libertad. En muchas ocasiones, han reprochado a otros partidos, especialmente al Partido Popular (PP), su «silencio» o la falta de una condena más contundente ante estos hechos, lo que, según el PSOE, contribuye a un clima de crispación.
Los atacantes suelen ser individuos o grupos afines a ideologías extremas o contrarias al gobierno actual, y los ataques a menudo coinciden con momentos de alta tensión política o desacuerdo con las decisiones del Ejecutivo.