La Moncloa: ¿Oficina de Gobierno o centro de objetos perdidos? Tellado aconseja cautela a los aliados de Sánchez

En un giro digno de un thriller político con toques de comedia negra, el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Miguel Tellado, ofreció hoy un consejo de oro a los distinguidos socios del Gobierno de Pedro Sánchez. Con la sutileza de un elefante en una cristalería y una sonrisa de oreja a oreja, les advirtió de forma «sorna» que tuvieran «cuidado con las carteras» en La Moncloa, porque, según él, «allí se roba». Una preocupación genuina, sin duda, por el patrimonio ajeno.

El señalamiento, que tuvo lugar durante un animado cara a cara con el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, vino a colación de la supuesta «predisposición a blanquear la corrupción del PSOE» por parte de esos mismos socios. Vamos, que por mucho que el Gobierno invite a café y pastas, el PP parece insinuar que no todo lo que reluce es oro, y que lo de «La Moncloa» podría ser más un nombre de banda que de sede presidencial.

Tellado, visiblemente preocupado por la reputación del PSOE, aseguró que los «señores del Partido Socialista están podridos de corrupción» y que, para su alivio, «lo sabe todo el mundo y lo saben en todo el mundo». Un alivio que, curiosamente, se vio reforzado por el mismísimo periódico británico The Times, que, con su característica flema, bautizó a Sánchez como «don Teflón», un apodo que, para aquellos poco familiarizados con el crimen organizado, era el alias del mafioso estadounidense John Gotti. Que un periódico extranjero nos preste tanta atención es siempre un motivo de orgullo nacional, ¿verdad?

Por supuesto, el ministro Bolaños, con la paciencia de un santo, afeó a Tellado el tono de su discurso. Defendió que «la inmensa mayoría de la gente que se dedica al servicio público es gente honesta, honrada y ejemplar», ya sean del PSOE o, por qué no, ¡incluso de otros partidos! Y, con un toque de idealismo, exigió al PP que mostrara un poco de respeto a las filas ajenas.

Ah, pero la cosa no quedó ahí. Bolaños, con la memoria fresca y una lista aparentemente interminable, remarcó que el «listado de casos de corrupción del Partido Popular es innumerable», un «sinfín» con «cientos de años de condenas a prisión por robar». Sin embargo, y aquí viene la gran diferencia, a él «nunca» se le ha ocurrido llamarles «delincuentes» o «mafiosos». Parecía como si quisiera decirle, Sr. Tellado, (Tejado), en Galicia, para la lluvia, un paraguas. Un argumento que, para sorpresa de nadie, la bancada del PP no compró. ¡Qué exigentes son a veces con la coherencia!

Tellado, embistió ajeno a cualquier tipo de lección de moral

«Menos circo, menos teatro y menos cinismo. Yo le pido respeto para los españoles que no tienen que pagar la corrupción del Partido Socialista», replicó un Tellado, ajeno a cualquier tipo de lección de moral. Pero Bolaños, insistente, volvió a apelar al PP a la reflexión, porque su «violencia verbal legítima» las «amenazas y la intimidación de Vox a cargos, militantes y sedes socialistas».

En fin, otro miércoles en el Congreso. Un espectáculo donde, entre acusaciones de robo y recriminaciones de teatro, uno se pregunta si al final de la jornada los diputados revisarán si todavía tienen sus carteras, solo por si acaso.

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