La fractura del PSOE provincial de Lugo amenaza la gestión de la Diputación

La profunda división interna en el PSdeG de Lugo ha alcanzado hoy un punto crítico en el Pleno de la Diputación, dejando al descubierto una fractura que podría poner en jaque la gestión del gobierno provincial. La ausencia de tres diputados socialistas, que dejó en minoría al presidente José Tomé, evidencia una crisis de liderazgo y cohesión que se venía gestando desde hace tiempo.

La raíz de esta fractura se encuentra en la práctica del «más puro estilo caciquil» por parte de José Tomé, según voces críticas. Se le acusa de intentar solventar los problemas exclusivamente con el dinero de la Diputación, es decir, con fondos públicos de todos los lucenses. Esta táctica busca «alimentar» a quienes lo apoyan y ha incluido intentos de «acercamiento a base de dinero» con los diputados disidentes para traerlos de vuelta al redil. Sin embargo, se destaca que ninguno de los tres diputados ausentes necesita el dinero que reciben por su cargo, lo que subraya la naturaleza ideológica o de principios de su protesta.

La tensión en el grupo socialista es tal que, incluso el alcalde de Lugo, Miguel Fernández, considerado cercano a Tomé, habría manifestado su intención de abandonar la Diputación. Sin embargo, Tomé intervino para frenar esta salida, consciente de las implicaciones: el siguiente diputado en la lista es afín a Iván Castro, lo que elevaría a cuatro el número de voces críticas y disidentes en el seno del grupo socialista.

Otro actor que sopesa sus movimientos es el alcalde de Foz, Francisco Cajoto. Aunque su peso dentro de una agrupación, según se comenta, «manejada por la familia Rivera» es limitado, su decisión podría inclinar aún más la balanza.

El escenario para el PSOE de Lugo se presenta complicado. La inacción o la falta de decisiones contundentes por parte de Tomé podrían dejarlo aún más en evidencia. Por otro lado, la adopción de sanciones o expulsiones contra los diputados críticos podría complicar seriamente el futuro del PSOE en la Diputación, abriendo la puerta a escenarios impredecibles, incluso crear una crisis generalizada en Galicia contra la gestión de Gómez Besteiro, que si bien en las primarias lucenses parecía que se había puesto de perfil, no así Lara Méndez que tomó postura clara por Tomé.

La crisis desatada en el PSOE lucense, con la fractura expuesta en la Diputación, trasciende lo meramente provincial. Este «Arde Lucus político» podría convertirse en un «Garañón político» para que socialistas descontentos con la dirección gallega del PSdeG, y en particular con el ascenso de José Ramón Gómez Besteiro a la Secretaría General, alcen su voz de manera significativa. Las repercusiones prometen ir más allá de la gestión provincial, impactando directamente en el futuro del partido en Galicia.

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