La cantante y escritora italiana Silvana Di Liberto recorrerá a pie la Vía de la Plata desde Sevilla hasta Galicia, del 20 de septiembre al 13 de noviembre. Esta peregrinación, dedicada a su amiga María, quien no pudo hacer el Camino por enfermedad, incluirá en su credencial la mención ‘Vicarie Pro’ para honrar su recuerdo. Silvana buscará relacionarse con las comunidades locales, documentar cada localidad y escribir su segundo libro, tras el éxito de “El Camino de Santiago (a mi manera)” en Amazon y en sus versiones italiana y francesa. Su objetivo es promover el turismo sostenible, revalorizar el patrimonio y fortalecer los lazos culturales entre Italia y España. Además, contará con el apoyo de varias empresas cuyos logos llevará en sus camisetas como símbolo de respaldo.
Silvana, has mencionado que esta peregrinación tiene un motivo muy especial al dedicarla a tu amiga María, incluso solicitando la mención ‘Vicarie Pro’ en tu credencial. ¿Podrías explicarnos más a fondo la carga emocional y el significado que esta dedicatoria añade a cada paso de tu Camino?
Antes que nada, quiero agradecer a este periódico por volver a abrirme sus puertas. Esta peregrinación está motivada por una causa muy noble: la realizaré por María, una amiga vasca que pronto cumplirá 80 años. El año pasado, antes de volver a mi tierra, le canté un cumpleaños feliz inesperado en un chiringuito. La gente se sumó, y fue precioso. Desde entonces seguimos en contacto por videollamada cada jueves, una cita que acabó formando parte de nuestra rutina semanal. Hasta que una tarde, mientras le contaba mi idea de recorrer mi isla a pie, ella me lanzó una de esas propuestas que solo podían salir de su boca: que hiciéramos la Vía de la Plata. Acepté casi sin pensarlo… Planeamos esta ruta con una ilusión casi adolescente. Era una forma de promocionar mi libro… y la excusa perfecta para embarcarme en la escritura de uno nuevo. Sin embargo, la situación actual es diferente… y eso me duele. María está atravesando una etapa muy delicada de salud, y ya sé muy poco de ella. La conocí en un bar del pueblo, casi sin aviso. Desde el primer instante supe que era de esas personas que te desarman, que se quedan grabadas en la memoria. Directa, sin filtros, con unos modales que pocos poseen. Cuando compró mi libro, que apenas era la segunda vez que nos veíamos, me soltó con esa franqueza brutal que la define: ‘Si los primeros capítulos son aburridos, lo tiro a la basura. Si me gusta, lo leeré de un tirón.’ Y así fue. Lo leyó de una sentada, durante toda la noche, y me confesó que ese libro le había dado esperanza para seguir adelante. Que, mediante mi descripción tan detallada, parecía haber recorrido el Camino de Santiago. Por eso, cuando decidí emprender esta futura peregrinación, supe que debía hacerlo… aunque ella no pudiera estar físicamente a mi lado. Al llegar a Sevilla, el 17 de septiembre, pediré que en mi credencial figure el ‘Vicarie Pro’, para que quede constancia de que en cada kilómetro, cada sudor y cada oración, pensaré en este grito de amor, amistad y fe. Eso será mi motor…
-Tienes la intención de conectar con comunidades locales, documentar cada etapa y promover el turismo sostenible, así como revalorizar el patrimonio. ¿Cómo esperas que tu recorrido, y tu segundo libro, logren tender puentes de identidad compartida entre Italia y España y sensibilizar sobre la importancia de estas rutas culturales?
Sí, mi intención es ponerme en contacto con todos los ayuntamientos y asociaciones de caminantes antes de iniciar el recorrido, para escribir durante mis paradas y dar testimonio de lo infrecuente de esta vivencia, incluyendo en la mochila solo lo esencial. Algo parecido a lo que ocurrió durante la pandemia, cuando mi voz se convirtió en un vínculo cultural entre Italia y España. Este viaje no consiste solo en recorrer caminos trazados en un mapa, como aquellos que ya existían en la antigüedad; es, sobre todo, un caminar hacia el otro y, al mismo tiempo, una forma de concentrarse en uno mismo. Un clic que te despierta, sin otro medio de transporte que tus propios pies. Un trayecto donde aflora gran parte de lo que llamamos personalidad y ego, que no son más que construcciones, elecciones que hemos hecho para poder vivir esta experiencia corporal… ya que, en el fondo, todo es una mentira. Completar el Camino Francés cuando era más joven fue un gran aprendizaje. Hoy me siento más madura, consciente del significado de estar de nuevo ahí, de abrirse a la escucha, al silencio interior y a las voces que habitan cada territorio. Como mujer, lo afronto con una mirada más amplia y comprometida. Sigo siendo curiosa, porque amo visitar, descubrir y comunicar, pero también siento una mayor responsabilidad en lo que transmito. Gracias a la colaboración de algunos medios de comunicación, este itinerario podrá ser seguido. Intentaré documentarlo dentro de mis posibilidades, con naturalidad, honestidad y simpatía, pero con moderación, ya que no quiero convertirme en esclava del teléfono. Mi deseo es dar eco a esas leyendas transmitidas de generación en generación, a tradiciones que perduran en los gestos cotidianos, a saberes locales que definen la identidad de cada comunidad, y revelar el valor del patrimonio natural, gastronómico y humano que nos conecta con nuestros antepasados.
-Recorrer a pie la Vía de la Plata desde Sevilla hasta Galicia es un reto considerable. Más allá de la preparación física, ¿cómo te has preparado mental y emocionalmente para esta larga peregrinación? ¿Anticipas algún desafío particular y cómo planeas afrontarlo?
Al principio, cuando la agencia Conca D’Oro Viaggi promocionó mi vuelo, me sentía como una cabra salvaje, balanceándome entre el entusiasmo y el nerviosismo. Tenía un miedo latente: el temor a la soledad, porque mucha gente me dijo que casi no habría nadie caminando, solo desolación. Pero al caer la noche, mi pareja me susurró: «Cierra los ojos y visualiza que lo primero que harás será reencontrarte con tus amigos, especialmente con Lourdes. Y, al final de todo, permanecerá en ti la satisfacción de haber alcanzado tu meta y de haber hecho feliz a María.» Efectivamente, eso me ayudó muchísimo. Hay preguntas para las que aún no tengo respuesta, pero confío en que en estos dos meses descubriré lo que busco. Sé que habrá jornadas difíciles, especialmente cuando aparezca el agotamiento, cuando no haya sombra ni fuentes de agua, o cuando la distancia entre pueblos parezca interminable. Y, seguramente, como ya conozco ese sentimiento, anticipo que la monotonía y las inclemencias meteorológicas pondrán a prueba mi ánimo. Como mencioné antes, afrontar estos 1000 kilómetros con un propósito claro es fundamental. Vivo en una colina, así que me preparo subiendo y bajando con pesas, entrenando mente y cuerpo para el esfuerzo que se avecina. Me he propuesto no planear nada hasta encontrar la primera flecha amarilla. Llevaré conmigo un cuaderno, grabaré vídeos en italiano y en español, y celebraré cada logro diario, por pequeño que sea. Espero poder interactuar y convivir con viajeros de distintas nacionalidades, y aprender de sus historias. Si puedo, aprovecharé para hospedarme en casas de lugareños, y por supuesto, disfrutaré a fondo de la naturaleza que me rodea, que sé será una compañera constante.

-Ahora te embarcas en un proyecto que culminará en tu segundo libro. ¿Cómo crees que tu faceta artística influirá en la forma en que documentas y narras esta experiencia? ¿Qué mensaje o legado te gustaría dejar a quienes sigan tu viaje y lean tu obra?
En mi primer libro tuve que camuflar ciertos detalles… La compañera que estaba conmigo pertenecía a la élite y, por respeto a su privacidad, decidí mantener una actitud más reservada. Pero ahora siento la necesidad de dar nombre a esos rostros, señalar direcciones, revelar refugios y servicios — siempre respetando su consentimiento — porque estos recuerdos merecen ser contados con la verdad plena y sin velos. Me propongo tender una mano al peregrino que siga mi sombra, no con una guía tradicional, sino con un relato apasionado, como solo una siciliana que conoce España puede ofrecer. Mi arte se filtrará en cada línea, como un hilo invisible que entrelaza sabiduría y trayectoria personal, transformando cada capítulo en una reflexión filosófica, una meditación sobre la vida como debería ser: libre de cargas. No puedo evitar sentir cada detalle con una sensibilidad que roza lo sublime: los tonos cambiantes del amanecer, el susurro rítmico de mis pisadas sobre la tierra, la aparición fugaz de un animal, la vida que se despliega en flora y fauna, y los vastos campos que aún guardan las huellas de un tiempo romano ya perdido. He preparado una canción, un modesto homenaje al Camino, que de vez en cuando entonaré; y, si hace falta, alegraré el paso de los peregrinos con otras melodías. Quiero dejar claro que cualquiera puede afrontar desafíos. No hace falta ser un atleta ni un héroe; basta con una preparación física diaria y la valentía de abandonar la cómoda orilla de la zona de confort. Deseo que quien se asome a estas páginas descubra que, en una aldea remota, la señora X no se limita a vender sus productos; representa también una forma de vivir que la modernidad parece haber olvidado: respirar aire puro, avanzar despacio, soltar el estrés, dejar atrás el ruido y la prisa que el mundo actual nos impone, comer bien, estar cerca de la tierra, habitar en la paz del presente y ser, simplemente, una persona decente.
-Cuentas con el apoyo de varias empresas que te acompañan simbólicamente. ¿Qué significa para ti este respaldo y cómo crees que la colaboración entre proyectos personales y el sector privado puede impulsar iniciativas culturales y de turismo sostenible como la tuya?
Esta futura aventura ha sido posible gracias al patrocinio de varias entidades de Sicilia. Me emociona saber que incluso personas que no me conocían han creído en mí y han decidido tenderme la mano. Luciré con orgullo las camisetas que me han ofrecido los comerciantes de mi querido Monreale y, por supuesto, todos ellos tendrán un espacio en los agradecimientos de mi libro. Será un gesto para traer conmigo un pedacito de mi isla. Creo firmemente que la comunidad se fortalece cuando diferentes personas y sectores se unen por una misma causa. Así nace una red de solidaridad que hace posible lo que a veces parecía inalcanzable. El apoyo del sector privado, aunque en ocasiones sea pequeño o solo logístico, significa mucho más que eso: es una muestra de confianza y un compromiso real con la cultura y con un turismo más solidario y sostenible. La colaboración entre proyectos personales y empresas locales permite que iniciativas como la mía lleguen más lejos y sean más visibles, incluso cuando no hablamos el mismo idioma. Ellos me ofrecen recursos, materiales o ayudan a difundir el proyecto; yo, por mi parte, llevo sus logos y su profesionalidad allá donde voy, mostrando que juntos podemos promover un turismo que valore la identidad, el respeto al entorno y el encuentro auténtico entre personas.
Para conocerme mejor y ver todos los patrocinios que me acompañan, puedes visitar mi página web o seguirme en Facebook: https://sites.google.com/view/silvana-di-liberto-artista/de-sevilla-a-santiago-para-ti