Es verdad lo dicho por Rufián en el debate de este miércoles. A la izquierda se le exige ejemplaridad y a la derecha se le perdona todo. Esta puede robar, organizar bodas como las de El Escorial de Aznar, tener siete ministros en la cárcel y amenazar a Sánchez con la cárcel, y pagar poco esos pecados porque incluso los jueces no lo ven tan mal. Te puede aparecer un Jaguar en el Garaje o te puedes cargar a tu secretario general, como ocurrió con Pablo Casado por denunciar la corrupción del hermano de la presidenta madrileña, y no pasa nada. Te matan políticamente. Desapareces. Y es curioso porque en el acto del domingo del PP estuvieron Aznar y Rajoy, pero no le invitaron a Casado. Y resulta que Núñez Feijóo, le sustituyó a Casado por atreverse en un programa de la Cope con Carlos Herrera a denunciar al hermano de la Sra. Díaz Ayuso. Hoy Casado, no existe, como hacían en la URSS con los chicos malos. Desaparecían de todo lugar y de todas las fotos.
Esa derecha que tolera y aplaude que su líder se fotografíe en una lancha con un Capo (Marcial Dorado) mientras los jóvenes gallegos morían por cientos gracias a la heroína que proporcionaba este Capo o que el presidente de Valencia, Carlos Mazón, tenga una copiosa sobremesa con una periodista y su negligencia hace que mueran más de doscientas personas por su culpa, pero todo esto más o menos se asume sin mucho espíritu crítico.
Y es que todos sabemos que hay detrás de todo este rasgamiento de vestiduras contra la corrupción de Abalos, Koldo y Cerdán. Se llama Procés y ley de Amnistía y posible ruptura de España. No importa la corrupción. Es la excusa. Importan fundamentalmente las esencia patrias y esas las garantiza más un señor que se decía de centro derecha que un socialista necesitado de votos y sin ningún problema en pactar con separatistas y fuerza ocultas del Averno, según los salvadores de una patria, al parecer en peligro de muerte.
Bien es verdad que Sánchez, endiosado, no tuvo a su alrededor un partido democrático con terminales bien puestas en la calle y en las necesidades de una sociedad que crece y se moderniza en algunas áreas pero sigue manteniendo los mismos agujeros y tics estructurales de toda la vida y sigue soportando una justicia anclada en el neo franquismo así como unos Cuerpos de Seguridad que producen cada cierto tiempo Policías Patrióticas, Comisarios Villarejos o un CNI al servicio de los negocios del rey padre. Lo malo es que se juntan el hambre y las ganas de comer de esa derecha fachona con un viejo socialismo que propició el Gal y es tan difícil de distinguir de ese PP-VOX. En resumen: métase todo esto en un maloliente puchero que al final nos da el pleno del miércoles.
El debate, donde las formas han brillado por su ausencia en Feijóo y los suyos, donde el intento de desmarque del PP de Vox se ha congelado, donde el PP no ha presentado la menor idea para combatir la corrupción, un debate en el que el PSOE no ha explicado el por qué no ha puesto en marcha esas 15 medidas si llegó al poder hace siete años precisamente para eso y un Abascal que parecía un cuatrero de película de Bruce Willis y Harry el Sucio.
No sé si, como bomba de racimo, nos esperan nuevas informaciones sobre una trama cutre y ladrona, pero si todo queda en poner en marcha esas quince medidas e ir recuperando un mínimo de crédito social, ni tan mal.
A Núñez Feijóo hay que regalarle aquel libro de Dale Carnegie, “Como hacer Amigos”, pero escrito por Abascal y cambiándole el título. “Como crear enemigos para toda la vida”.
Señoras y Señores. ¡Vaya Tropa!