El clúster de construcción de Euskadi que está transformando el sector desde dentro

En Euskadi hay algo que lleva años haciéndose bien, pero que ahora está empezando a notarse fuera de la región. Hablamos de una manera distinta de entender la construcción, más colaborativa, más moderna y, sobre todo, más preparada para lo que viene.

Quien hoy se adentra en la web de Clúster de construcción de Euskadi no está entrando a una asociación de empresas cualquiera. Está conociendo BUILD:INN, el motor de un ecosistema que, sin demasiado ruido, se ha convertido en el mayor clúster europeo del sector, tanto por número de socios como por volumen de actividad, un dato que, por sí solo, ya da pistas del nivel que se mueve en el País Vasco.

Aunque los números impresionan (más de 140 entidades, 2.600 millones de euros de facturación conjunta, 120.000 empleos representados), no lo explican todo. Y es que en realidad lo que realmente diferencia a BUILD:INN es su manera de hacer las cosas, con una filosofía de no construir más, ya que de lo que se trata es de construir mejor.

Una comunidad que va mucho más allá del ladrillo

Si hay algo que sorprende al conocer de cerca este clúster es su diversidad. Además de dar cabida a las constructoras, que son la cara visible del sector, también forman parte de este proyecto ingenierías, fabricantes de materiales, centros tecnológicos, universidades, entidades públicas y startups, compartiendo mesa y proyectos.

Esta confluencia de diferentes organismos no es casualidad, ya que desde que nació como Eraikune, su anterior denominación, la idea siempre ha sido la misma, la de crear un punto de encuentro real entre todos los eslabones de la cadena de valor, un espacio donde lo verdaderamente importante no es el tamaño de la empresa, es lo que se puede aportar.

Esa mentalidad se ha traducido en una hoja de ruta clara, muy enfocada a resultados, basada en cinco pilares que marcan la estrategia de aquí a 2026: digitalización, sostenibilidad, innovación, internacionalización y colaboración público-privada.

Uno de los aspectos más destacables de BUILD:INN es que no se queda en discursos. Tiene mecanismos concretos para que esa transformación ocurra. Por ejemplo, su oficina de proyectos ayuda a las empresas a poner en marcha ideas innovadoras, a menudo con financiación europea o nacional, y su observatorio tecnológico sirve para no perder de vista lo que se está haciendo fuera y detectar oportunidades antes que nadie.

Tampoco se olvidan las personas. El portal BUILD:INN LAN, enfocado al empleo, está pensado para atraer talento que se adapte a las necesidades reales del sector. Una herramienta fundamental si tenemos en cuenta que la renovación generacional es uno de los grandes retos de la construcción.

Y si algo ha hecho que muchas pequeñas y medianas empresas se sientan parte del proyecto son los programas de formación. Prácticos, adaptados al día a día, y centrados en competencias que realmente hacen crecer una organuiación.

De Euskadi al resto del mundo

Aunque el epicentro de BUILD:INN está en Euskadi, su influencia va mucho más allá. De hecho, el clúster tiene una participación activa en ferias clave del sector, como Rebuild, y colabora en iniciativas estatales, como la Red de Clústeres de la Construcción.

Todo eso le ha valido el reconocimiento de la Comisión Europea, otorgándole el sello Bronze Cluster Management Excellence, una distinción que certifica el nivel de profesionalización de su estructura y de su impacto real en el tejido empresarial.

Y es que, aunque se hable mucho de internacionalización, pocos lo hacen como aquí, con misiones empresariales a mercados estratégicos, contactos bien trabajados y resultados medibles.

Hay una idea que se repite cuando se habla con los responsables de BUILD:INN, y es la de que esto no va solo de hacer edificios, va de construir un sector que sea capaz de sostenerse en el tiempo y mejorar la vida de las personas. Por eso, el clúster mira a la innovación más allá de una moda, como una necesidad.

Ese enfoque les ha llevado a alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, no como un reclamo comercial, sino más bien como una brújula que guía sus acciones. Se aprecia en los proyectos centrados en economía circular, en los materiales de bajo impacto o en las soluciones habitacionales pensadas desde la inclusión.

En un país donde muchas veces los sectores productivos van por libre, el caso de Euskadi es llamativo. No se trata de que hayan inventado nada nuevo, pero sí que han sabido organizarse bien, anticiparse y sumar esfuerzos. Eso es lo que ha hecho de BUILD:INN un referente que ya miran con atención desde otras regiones europeas, ya que aquí lo que está funcionando puede ser replicado. Y lo que ya ha conseguido el Clúster de construcción de Euskadi, más allá de los datos, es demostrar que cuando se trabaja en red, con objetivos comunes y visión a largo plazo, los resultados llegan.

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