El Grupo Popular critica un nuevo ejemplo de la falta de control y seguimiento municipal sobre la ejecución de las obras que provocan chapuzas que sufren los coruñeses por toda la ciudad. El jueves, Inés Rey inauguró dos ascensores en la c/Pintor Villar Chao que el fin de semana ya tenían colgado el cartel de “fuera de servicio”, sólo tres días después de su apertura a bombo y plantillo.
A Inés Rey solo le preocupó la foto, pero no si la obra estaba bien ejecutada para que los vecinos pudiesen utilizarla desde el primer día. Una vez más, las prisas por un acto propagandístico pudieron más que asegurar el buen funcionamiento de la inversión. En el último Pleno presentamos una pregunta oral porque Inés Rey tiene sin ejecutar 9 de cada 10 € para obras en barrios este año y las pocas que ha hecho son sin consenso o auténticas chapuzas.
Los coruñeses no quieren más obras sin consensuar, mal planificadas, hechas con prisa y sin respeto por el dinero público. En nuestra ciudad las obras municipales empiezan mal, las ejecutan fatal, terminan peor y cuestan lo que ni se sabe. Los vecinos quieren alguna obra municipal bien hecha a la primera porque es más difícil encontrar una que encontrar una plaza de aparcamiento.
Los ascensores en la calle Pintor Villar Chao son un ejemplo más de las chapuzas municipales ya denunciadas por el Grupo Popular:
- En A Sardiñeira por dejar a la Ronda de Outeiro con solo carril de entrada y salida y cortando el acceso peatonal a la plaza de San Cristóbal.
- En la Marina, grietas y acabados defectuosos con un pavimento sucio e impresentable en solo un mes desde su apertura
- En la avenida de Gran Canaria instaló un banco delante de un paso de cebra;
- En la avenida del Puerto instaló una parada del bus urbano en una zona ajardinada, que los ciudadanos destrozaban cada vez que subían y bajaban;
- En la calle Pla y Cancela colocaron una marquesina de bus justo delante de un portal, impidiendo el paso y dificultando la salida a personas mayores o con movilidad reducida;
- En la Ciudad Vieja, provocando un ruido insoportable procedente de la ventilación de Casa Veeduría.
- En las Casas de Franco, teniendo que rehacer una obra tras demostrarle los vecinos que sí se podía hacer lo que pedían y que la Alcaldesa decía que no.