PSOE: «Dos años de conquista sociales y avances en derechos»

El PSOE hace un balance de los dos años de legislatura comenzando por las «conquistas sociales de este Gobierno en lo que llevamos de legislatura son muchas y, por eso, precisamente ahora, más que nunca, debemos continuar por esa senda con firmeza y sin autoindulgencia. Este proyecto de bienestar y progreso no se puede frenar: vamos a por más avances sociales, libertades y derechos».

“Legislatura muerta”, “un Gobierno que no gobierna” y “un parlamento que no aprueba leyes”. Esas tres consignas —tan falsas como populistas— resumen bien la oposición que, estos dos últimos años, han llevado a cabo la derecha y la ultraderecha a falta de un proyecto real para España. Y todo porque siguen sin aceptar una realidad democrática básica: que el 23 de julio de 2023 la ciudadanía otorgó su confianza en las urnas a un Gobierno progresista. Esa, y no otra, es la piedra Rosetta que explica el porqué del ruido, los estrambotes y la hipérbole de una oposición que —a pesar de la tozudez de los datos— no soporta ver que España avanza de la mano de un Gobierno progresista.

Desde el primer día de esta legislatura, este Gobierno ha trabajado con un objetivo claro: consolidar y ampliar las políticas progresistas iniciadas en 2018 y seguir construyendo un modelo de país más justo e igualitario, más verde y más feminista. Y hoy, al llegar al ecuador de la legislatura, podemos decir con orgullo que España está mejor que hace dos años y goza de uno de sus mejores momentos desde el punto de vista político, económico y social.

Gobernar en la complejidad: responsabilidad y diálogo

Que la realidad parlamentaria es compleja es evidente a todas luces. Una complejidad que este Gobierno y este partido no han tratado de disimular nunca. ¿Hubiera sido más cómodo contar con una mayoría más holgada? Sin lugar a dudas. Pero, ¿cómo no va a reflejarse en las Cámaras del Congreso y el Senado la realidad de un país diverso y heterogéneo en lo social y territorial como el nuestro? No se puede pactar con la realidad ni gobernar dándole la espalda, como quisiera el Partido Popular: hay que saber darle respuesta. Y eso es lo que ha hecho el Partido Socialista en estos dos años de legislatura.

Más que cifras: 42 leyes que transforman vidas

Donde otros veían un obstáculo, nosotros hemos interiorizado un mandato: el de dialogar, construir consensos y dar estabilidad. Pese a la fragmentación política que algunos tanto critican, llevamos 42 leyes y decretos aprobados en lo que va de legislatura; y otros 43 en marcha en distintas fases de la tramitación parlamentaria. Algunos dirán que no es mucho, tratando de despreciar esa cifra. Son los mismos que, pleno tras pleno del Congreso, han votado sistemáticamente en contra del bienestar de la ciudadanía. En la mayoría de ocasiones, no porque estuvieran en desacuerdo con el contenido de las leyes, sino movidos bajo la creencia de que, así, asestaban al Gobierno una nueva derrota parlamentaria. Su única estrategia ha sido y es desgastar al Ejecutivo, aunque eso supusiera frenar avances sociales y supeditar los intereses de la ciudadanía a los suyos propios.

Pongamos ejemplos. Lo vimos cuando votaron en contra de la subida de las pensiones, valiéndose de excusas tan peregrinas como hipócritas. Pero, sin ir más lejos, hemos vuelto a verlo esta semana, con el boicot del Partido Popular a las medidas para el refuerzo del sistema eléctrico. Quizá por eso los populares prefieren quedarse en la cantidad de leyes y normas aprobadas que en la calidad de las mismas, porque el balance no les deja en buen lugar. Veintiséis. Nada más y nada menos que veintiséis decretos fueron los que firmó Donald Trump en su primera noche como presidente de los Estados Unidos. El fin a la nacionalidad por nacimiento; la salida de EEUU de la OMS; indultos para los atacantes del Capitolio; o la retirada del acuerdo climático de París, entre otros. ¿Se entiende mejor ahora?

Porque, como en la vida, no siempre lo más numeroso es lo mejor; ni la cantidad es más valiosa que la calidad. Las iniciativas que los socialistas hemos llevado al BOE son leyes de gran calado para mejorar la vida de las y los ciudadanos de nuestro país. Leyes progresistas para aumentar los derechos y las libertades. Porque se trata de eso. De transformar la realidad. ¿Cuál sería el propósito de hacer leyes como panes si estas no tuvieran verdadera incidencia social o se trataran de medidas cosméticas? Es lo que esas leyes significan para la ciudadanía.

Mientras el PP y Vox piensan en términos de “claudicaciones” y “derrotas” parlamentarias; nosotros vemos la victoria del diálogo y de la democracia en pos del bienestar de la ciudadanía. Mientras ellos siguen mirando el dedo, nosotros miramos a la luna. A la labor de un Gobierno que está levantando un modelo de derechos y servicios públicos robustos de punta a punta del país que sirva de dique para sus recortes y políticas retrógradas. Y eso es lo que les soflama.

Porque el 23J conseguimos frenar a la ultraderecha y evitar una coalición reaccionaria de Feijóo y Abascal, sí. Y, desde entonces, hemos demostrado ser unos gestores solventes y desmontado sus mitos neoliberales uno a uno. Pero no vinimos solo para eso, llegamos al Gobierno porque teníamos un proyecto: el de seguir transformando España. Seguir alcanzando nuevas cotas de bienestar y hacer de nuestro país uno de los más avanzados del mundo. Ese y no otro es nuestro cometido. No llegamos hasta aquí solo para parar a la ultraderecha. Estamos en el Gobierno porque tenemos una agenda con objetivos muy definidos. Una agenda de izquierdas, progresista, y social. Feminista, verde y decidida a combatir todo tipo de desigualdades. 

Dos años por delante para cumplir, transformar y avanzar

Las conquistas sociales de este Gobierno en lo que llevamos de legislatura son muchas y, por eso, precisamente ahora, más que nunca, debemos continuar por esa senda con firmeza y sin autoindulgencia. Porque no se trata solo de contener a la ultraderecha —que también—, sino de ser capaces de articular un proyecto que ilusione a la ciudadanía y que defienda lo conquistado frente a quienes quieren revertirlo. Para que la polarización y la desafección que promueven los reaccionarios no se lleve por delante la esperanza de tantas y tantos ciudadanos que creen que España se merece más. 

Este proyecto de bienestar y progreso no se puede frenar: vamos a por más avances sociales, libertades y derechos. A seguir mejorando la vida de las y los ciudadanos de este país. Se lo debemos a la mayoría progresista que nos dio su confianza en las urnas.

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