Carta a 21 noticias: El tumor extirpado de Touro

En Touro hemos vivido dos años de una lenta agonía política. Dos años en los que el ayuntamiento se convirtió en una caricatura de sí mismo, en un escenario donde el postureo disfrazaba la incompetencia y las promesas electorales se iban pudriendo a la velocidad del pescado en agosto. El ahora exalcalde, Roberto Castro, se ha marchado —o mejor dicho, lo han echado— con la elegancia de un inquilino moroso que, en lugar de pedir perdón, culpa al casero de su miseria.

Su última pataleta, acusando a Darío Rey de haberse vendido por dinero, no es más que la coartada miserable de quien no sabe asumir que lo han echado por inútil. Porque aquí, señor Castro, el problema no es que un concejal no adscrito haya votado en su contra. El problema es que usted convirtió el consistorio en un erial administrativo: se perdieron subvenciones, se incumplieron compromisos, se bloquearon presupuestos, y los servicios básicos se deterioraron hasta el ridículo. El problema es que su equipo fue incapaz de dialogar ni de generar una sola iniciativa que mereciese ese nombre.

Hablar de “venta” es muy fácil cuando uno se aferra a la silla hasta que se la serruchan por debajo. Lo difícil es mirarse al espejo y admitir que la moción de censura fue la consecuencia natural de su propio fracaso. Y no, no es que le hayan comprado a Darío Rey. Es que usted, señor Castro, nunca supo gobernar y ahora busca un villano para tapar su desastre. En este pueblo nos conocemos todos: aquí no hace falta inventarse conspiraciones económicas para justificar que la gente quiera librarse de un lastre.

En estos dos años, Touro ha visto cómo la inacción se convertía en costumbre y cómo los problemas se enquistaban sin que desde la alcaldía se hiciese nada más allá de la propaganda barata. Y sí, lo suyo ya era un tumor para la vida política local. Un tumor que, por fin, ha sido extirpado. Ahora, al menos, el paciente tiene posibilidades de sobrevivir.

Que le quede claro, señor Castro: no le han tumbado por una jugada sucia, sino por su propia mediocridad. No fue una vendetta, fue un acto de higiene democrática. Usted llegó prometiendo futuro y se va dejando ruinas. Y encima, en vez de irse con un mínimo de dignidad, decide embarrar el campo acusando sin pruebas.

En Touro, a partir de hoy, respiramos un poco mejor. Usted ya es pasado. Y en política, como en la medicina, cuando se extirpa un tumor, no se le guarda luto: se celebra la operación.

Foto. Facebook Concello de Touro

Etiquetas
Comparte éste artículo
1 comentario